jueves, 30 de octubre de 2008
UNA MUJER CON LAS FALDAS BIEN PUESTAS
EN EL REPORTAJE SOBRE NUESTRA COMPAÑERA DIRIGENTE DEL COLECTIVO 2 DE JULIO LORENA SOSA QUE SE TRASMITIO EN EL PROGRAMA PUNTO DE PARTIDA SE LE DA SEGUIMIENTO A LORENA ANTES Y DURANTE EL GRITO DEL 15 DE SEP EN EL ZOCALO Y COMO BIEN LO MARCA LORENA EL MOVIMIENTO DE RESISTENCIA ES DE CIUDADANOS CONCIENTES Y PENSANTES EN EL PROGRAMA DE ESTA SEMANA SE OBSERVAN LOS PREPARATVOS DE LORENA Y EL GRUPO QUE INTEGRAN EL COLECTIVO MARCHAR HACIA EL SENADO LO QUE NO TRASMITE ES LA AGRESION DE LOS PFPOS HAY QUE RECONOCER LAS FALDAS BIEN PUESTAS DE LORENA QUE NO SE RAJO Y CON LAGRIMAS DE IMPOTENCIA MAS QUE DE DOLOR DENUNCIO LA AGRESION , POR CIERTO EN ESEA MISMA EMISION ESTUVIERON CARLOS NAVARRETYE Y RICARDO MONREAL NAVARRETE NO PERDIO EL TIEMPO Y HIZO UN COMENTARIO TOTALMENTE FUERA DE LUGAR ( MUY AL ESTILO DE LOS CHUCHOS)VEAN POR QUE: " ES NO ES LA FORMA DE PROTESTAR HAY MANERAS MAS CIVILIZADAS YO LE RECOMENDARIA A NUESTRA COMPAÑERA QUE NO SE EXPUSIERA DE ESA MANERA" REPROBANDO LA ACTUACION DE LORENA Y LA RESISTENCIA A LO QUE YO LE CONTESTARIA SR NAVARRETE ACASO EL CONCIENTIZAR E INFORMAR LO VA A HACER LA TELEVISION NO SEÑOR ESTA LUCHA A NIVEL CALLE CUANDO SE LE HA OCURRIDO A UN SENADOR O DIPUTADO ORGANIZAR UNA PROTESTA IMPOSIBLE EL SUELO NO LOS MERECE, PUES BIEN AL OTRO DIA EN UN PROGRAMA DE RADIO DONDE ACOSTUMBRAN HABLAR MAL TANTO DE AMLO COMO DEL MOVIMIENTO EL LOCUTOR SE REFIRIO A LORENA REPROBANDO LA ACTITUD Y LAS CONSIGNAS CON LENGUAJE FLORIDO A LO QUE EL ENTREVISTADO CONTESTO EL UNICO QUE PUEDE SACAR A MEXICO DE LA CRISIS ES UN HOMBRE SENCILLO HONESTO Y DEL PUEBLO ESE ES ANDRES MANUEL Y YO LE ASEGURO QUE ESA MUJER( REFIRIENDOSE A LORENA) QUE USTED RECRIMINA CON TANTO ARDOR TIENE MAS CONCIENCIA Y CONOCE MUCHO DEL TEMA DEL PETROLEO MAS QUE ALGUNOS DE LOS QUE ESTAN EN EL CONGRESO.
domingo, 26 de octubre de 2008
ALGO DE HISTORIA NO OFICIAL
EL DIA SIGUIENTE DE LAS ELECCIONES... DE 1952
(Síntesis del Capítulo "La Jornada Post-Electoral y la Rebelión que se frustró" del Libro SIN RECONOCIMIENTO OFICIAL de Francisco Estrada Correa)
El domingo 6 de julio de 1952 se llevaron a cabo, en todo el país, las elecciones para elegir al sucesor de Miguel Alemán y a los ciudadanos que debían formar el Poder Legislativo de la nación.
Por la tarde, los reportes de los primeros resultados, avizoraban el triunfo de Miguel Henríquez Guzmán pero también las maniobras fraudulentas de los partidarios de Adolfo Ruiz Cortines.
La mañana del día 7, mientras todos los periódicos amanecieron anunciando el triunfo del priísta, se publicó una inserción pagada de media plana con la invitación de la Federación de Partidos del Pueblo a la "Fiesta de la Victoria" en la Alameda de la Ciudad de México... Y la respuesta no se hizo esperar.
La fiesta de los henriquistas fue interrumpida por cientos de policías y agentes, de tal suerte que lo que pretendía ser una manifestación de júbilo acabó en una balacera que empezó poco después de las seis de la tarde, se extendió por varios rumbos de la ciudad y se prolongó hasta bien entrada la madrugada.
La Alameda y el Palacio de las Bellas Artes, en pleno corazón del D. F., prácticamente desaparecieron durante varias horas, en medio del humo de bombas y gases lacrimógenos.
Nadie sabrá con seguridad cuántos ciudadanos, hombres y mujeres, murieron asesinados aquella noche. Los henriquistas calculaban sus bajas en más de doscientas personas, todas ellas documentadas. La prensa de entonces hablaría en principio de solo siete muertos, acabó reconociendo únicamente uno, y no faltó algún medio que llegó a decir que no tenía noticia de ningún fallecimiento.
Carlos Monsiváis, al asegurar que la matanza del 7 de julio es "uno de los hechos menos documentados y más oscurecidos de nuestra historia reciente", cita la cifra de 500 muertos y sostiene que tan sólo por la amplitud represiva -ese día se dispararon, de acuerdo con los reportes, mas de 300 granadas de gases lacrimógenos y había comisionados cerca de 100 agentes secretos, además de los granaderos, la policía montada y los elementos del Ejército- es más factible dicho dato que el reconocido oficialmente (Siempre!, 11 de octubre de 1972).
Se han tejido múltiples versiones acerca de lo que verdaderamente sucedió aquél día. Por parte del gobierno se difundió la versión del supuesto acuerdo entre Henríquez y Cárdenas, para alzarse en armas. Se llegó a decir que la jefatura del movimiento la iban a tomar los comunistas, confabulados con algunos henriquistas; que se estaba preparando una intensa campaña subversiva, la cual iba a culminar con la instalación de un Congreso “paralelo”, con los presuntos diputados henriquistas, en una finca de la familia Cárdenas en Apatzingán, y que ahí se iba a declarar presidente al candidato de la Federación (Excélsior, 26 de julio de 1952).
Incluso Roberto Blanco Moheno asegura que él lo comprobó cuando estuvo con el ex presidente en el Tepalcatepec, en esos mismos días, y un ayudante de don Lázaro, Roberto Reyes Pérez, le confesó: “Dentro de unas semanas estaremos en la sierra”. Y le aseguró “varias veces” que el propio don Lázaro encabezaría la revuelta. También afirma Blanco Moheno que cuando le preguntó esto mismo al “Tata”, directamente, que si iba él a adoptar una actitud beligerante contra el gobierno, la respuesta de éste fue: “Lo único que sabemos decirle es que lo peor que a un hombre puede sucederle es morir en su cama”.
La verdad es que ese día, 7 de julio, en su casa de Atoyac, junto con los informes de la represión en contra del henriquismo, escuchó don Miguel el apremio de sus partidarios militares para dar inicio a la revuelta, esperando que ésta tuviera eco en todo el país y que una vez iniciada, el Ejército, en su mayoría, acabaría por apoyar. También es cierto que grupos supuestamente de henriquistas bien armados llegaron hasta el Zócalo y tomaron por asalto la Catedral, y que desde sus torres estuvieron resistiendo por horas y haciendo disparos contra el Palacio Nacional. E igualmente cierto es que varios núcleos de estudiantes comunistas irrumpieron en la manifestación de la Alameda, en lo más duro de la balacera, azuzando a la multitud al grito de “¡A Palacio! ¡A Palacio!”, mientras el general Ríos Zertuche pretendía lo mismo, apurando por radio al general para que le diera la luz verde.
Pero ese era el plan que tenían los cardenistas. Y es una mentira que el general estuviera de acuerdo con ningún levantamiento popular, sino que antes bien, como veremos a continuación, él mismo lo abortó.
Porque sí se llegó a hablar ese día, con todo detalle, en la casa de don Miguel, de la forma como se usaría como base el cuartel de Guardias Presidenciales para desarmar y neutralizar a las policías, y de cómo un grupo de aviadores intentarían hacerse al aire para bombardear los centros vitales del país. También se habló acerca de lo que debía hacerse con el presidente de la República y con el candidato del PRI, a quienes unos proponían darles libre acceso al aeropuerto, para que huyeran, y hasta hubo quien propuso secuestrarlos, para luego asesinarlos; todo lo cual lo coronaría una declaración pública del ex presidente Cárdenas, en apoyo de los insurrectos, que sería la puntilla contra el gobierno.
Lo único que le pedían sus lugartenientes a Henríquez era libertad para actuar y que se retirara a un lugar seguro, fuera de la ciudad, para tomar ellos el control. Estaban en ese momento con don Miguel en su residencia la plana mayor del cardenismo. Múgica, Alamillo Flores, Roberto Cruz, García Barragán, César Martino, Labra, Celestino Gazca y Estrada Cajigal, entre otros, apurando el levantamiento armado. Muchos se molestaron. Pero el general rechazó con energía todos los planes, cualquier insinuación de levantamiento armado y, domando sus sentimientos, entre de dolor y de indignación, al conocer la amplitud represiva con que ese día se estuvo castigando a sus partidarios, reafirmó su decisión de agotar la vía legal, incluso arrostrando el descontento y la defección, que ahí empezaron, de muchos de sus seguidores, y lo que es más, el riesgo de ser tratado en el futuro como un cobarde, como muchas veces se intentó, solo porque no quería derramamiento de sangre alguno ni quería, tampoco, que ese fuera el precio de su triunfo.
Existe la leyenda de que ese día Henríquez se quedó esperando las órdenes de Cárdenas. Según Muñoz Cota, éste le envió un recado con su suegro, con don Cándido Solórzano, pidiéndole esperar, y que por eso no se levantaron. Los cardenistas decían que fue al revés, que ellos y el ex presidente se quedaron esperando las órdenes de Henríquez.
Después de mucho insistirle, don Jorge accedió a darme su versión. Me dijo que Muñoz Cota confundía los tiempos. Que lo del recado de don Cándido había sido con motivo de las elecciones en Nayarit. Que eso fue en noviembre de 1951, y que entonces si había habido un plan de movilización militar. “No era precisamente un alzamiento -me aclaró-. García Barragán contaba con 700 oficiales fieles, de lo mejor, listos para tomar sin sangre el palacio de gobierno y la comandancia de policía. Iba a ser pura presión: o garantizaban la legalidad de los comicios locales, o tomábamos el control. Teníamos todo listo. Entonces recibimos las indicaciones del general Cárdenas. Nos pedía esperar a la elección nacional, se comprometió ese día a impedir el fraude general y llegar hasta donde fuera preciso con tal de que se respetara la voluntad popular... y nosotros hicimos lo que nos dijo”.
Ese fue pues, el único plan militar del henriquismo, y se frustró porque tanto don Jorge como don Miguel seguían considerando a Cárdenas como el “jefe”. Así me lo explicó don Jorge, y también que el día de los comicios federales Cárdenas se encontraba oculto en algún lugar de la sierra michoacana, que no tenían ningún contacto con él, y que fueron ellos, el general y don Jorge, después de analizar cuidadosamente la situación, los que tomaron, solos, la decisión de no ir al movimiento militar ese 7 de julio.
Hay otro testimonio interesante al respecto, además incontrovertible, que pinta claramente lo que entonces sucedió. Es de Janitzio Múgica, quien recuerda que su padre, el general don Francisco J., era de los que más querían “a la fuerza, imponer lo que suponen la victoria de las elecciones”. “Sin embargo –esto lo contó en una conferencia en Jiquilpan, en 1984-, entre quienes no entran en esa mayoría con la misma resolución, al menos está el propio candidato a la presidencia... Nada se hubiera ganado con lanzarse a una aventura si no hubiera habido la decisión de quien durante la campaña política, con derechos, con méritos o sin méritos, es en realidad el abanderado de esa lucha. Y ese abanderado nunca da la señal...” (Excélsior, 30 de enero de 1996).
Porque si algo no se ha dicho y se ha tenido el cuidado de ocultar, es que la noche de ese día el general Henríquez, alertado de la presencia de agitadores y agentes provocadores en las calles, salió de su casa para defender y controlar a sus partidarios. Sólo, rodeado de sus ayudantes, todos desarmados, llegó hasta las oficinas de la Federación, en plena refriega, y ahí les habló a sus seguidores, tratando de clamar los ánimos.
¿Qué hacían los líderes del Partido Popular y del Comunista en el mitin? ¿Qué hacía Helio Mendoza, líder de los estudiantes comunistas del Politécnico, por ejemplo? ¿Qué hacían ahí también, los conocidos izquierdistas Teodoro Morales, Jorge Reyes Coccidi y Juan Correa Vázquez, si eran gente de Lombardo? ¿Quién había mandado imprimir el pasquín titulado “El Libertador”, usando el nombre de la Federación para llamar a la violencia? Por supuesto que nada de eso era casual. La consigna estaba dada, y venía de afuera, como comprobaremos mas adelante.
Pero además había otra consigna, la de las fuerzas leales a Alemán, que sólo esperaban la primera señal de violencia para desatar la represión y aplastar el movimiento, empezando por todas sus cabezas. Esto es rigurosamente cierto, el Ejército se encontraba dividido ciertamente, pero la parte que controlaba el presidente y sus adictos tenía la consigna de asesinar a todos los jefes del henriquismo, empezando por el general, y sofocar a como diera lugar al pueblo. En ese instante se percató don Miguel de la enorme traición en que se le quería involucrar, usando a sus partidarios para bañar de sangre al país. Y se decidió a hacerle frente, y frenar él mismo la asonada.
Las oficinas de Donato Guerra 26 estaban sitiadas por militares, así que el automóvil donde viajaba el general fue detenido por los soldados, que de inmediato cortaron cartucho empuñando sus armas. Al primero que encañonaron fue a Henríquez, y él, dirigiéndose a los oficiales que tenían el mando de la tropa, simplemente exclamó: “¡Yo soy el general Henríquez! ¡Si quieren disparar, háganlo!”. Los oficiales, entonces, ordenaron que todos bajaran sus armas, y además le dijeron: “¡También nosotros estamos con usted! ¡Usted ordene!”. Y le franquearon el paso. Pidiendo calma, paciencia, así cruzó don Miguel la línea de soldados. La tropa lo saludó con respeto; muchos, incluso, se le cuadraban. Rodeado de tanques y carros blindados, escuchó los informes de la gente, sus quejas, sus demandas. “¡Armas!, ¡Parque!” reclamaban, y empezaron a corear “La Valentina” y “La Cucaracha”. Recorrió las calles y habló con los grupos. Y a todos les recomendó serenidad, calma, que regresaran de inmediato a sus domicilios, para evitar los abusos policíacos.
Porque hay que decir en esta parte, también, que las fuerzas militares emplazadas en el Paseo de la Reforma y en la Alameda no intervinieron en la matanza, fueron las diversas policías, la Federal de Seguridad, la Judicial; y muy por el contrario hasta hubo un momento, y a varios les consta, cuando la gente se había replegado en la calle de Donato Guerra, cerca de las oficinas de la Federación, en que la Brigada Motomecanizada al mando del general Federico Amaya volvió los tanques y las ametralladoras contra las fuerzas policíacas que hostilizaban a los henriquistas, y estuvo a punto de haber una confrontación de proporciones incalculables.
Así que no fue el Ejército ni la policía, fue Henríquez Guzmán el que evitó la violencia aquella noche del 7 de julio de 1952.
“No, el 7 de julio para nada se fraguaba ninguna revuelta –me reiteró don Jorge-. Los focos de violencia fueron cosa del general Ríos Zertuche. Lo del Zócalo fue cosa suya. El fue el que lo hizo, por su cuenta, contra la opinión de Miguel, que se opuso contundentemente. Rechazó incluso el ofrecimiento del jefe de las Guardias Presidenciales, lo devolvió a su cuartel, y aplacó a Ríos Zertuche. Hasta el comandante militar incluso, habló con Miguel, y le dijo que tenía una hora para hacer lo que quisiera. Pero el general Henríquez no cedió en ningún momento, simplemente se rehusó a la violencia. No quería ningún derramamiento de sangre. Por eso no nos alzamos, y por eso, juntos anduvimos recorriendo el Zócalo y las zonas de la matanza, calmando a la gente”.
La mañana del día 8, los periódicos reseñarían los acontecimientos de manera amañada y mentirosa. Y así, la manifestación pacífica se convirtió en motín de sublevados, sólo para justificar lo injustificable. “Graves actos de violencia y escándalo cometieron elementos del henriquismo”, proclamaba la cabeza de El Universal. “Los henriquistas mancharon con sangre la justa cívica del domingo”, decía la de Novedades. “Se frustró un ‘Bogotazo’” encabezó El Gráfico, recordando la revuelta popular que cuatro años atrás había ocurrido en tierras colombianas y que había culminado con la capitulación del gobierno. “Una típica maniobra de agitación roja fue la de ayer”, aseguraba Zócalo, y dejaba entrever apenas algo de lo que había pasado en realidad:
“Un plan cuidadosamente preparado por los expertos agitadores del comunismo internacional entreverados en las filas propicias del henriquismo para crear situaciones de anormalidad y desorden en nuestro país, fue puesto en práctica ayer, so pretexto de una reunión jubilosa del henriquismo para celebrar el triunfo de su candidato... Los dirigentes comunistas, mezclados entre la gente allí reunida, provocaron a la policía haciendo uso de armas de fuego... Todo el primer cuadro sirvió de escenario al motín cuidadosamente preparado por los agitadores profesionales que han usado al henriquismo como caballito de Troya para perturbar el orden” (Zócalo, 8 de julio de 1952).
El Departamento del Distrito Federal rebeló además que “células comunistas” habían estado trabajando desde varios días atrás, pretendiendo crear un ambiente de caos y desconfianza contra el gobierno, procurando incluso la suspensión de labores en rastros y panaderías “para exacerbar los ánimos de la gente y crear un ambiente de inquietud” ideal para un levantamiento (El Universal Gráfico, 8 de julio de 1952).
Y también se supo que entre los manifestantes estaban infiltrados unos doscientos universitarios y politécnicos, adheridos unos al Partido Popular y otros al Partido Comunista, y que ellos habían sido los que habían estado incitando a la violencia, y provocando los disturbios (Ultimas Noticias de Excélsior, 8 de julio; y Excélsior, 9 de julio de 1952).
Había mucho de verdad en todo eso; pero nada tenía que ver con el henriquismo. Y en cambio, nadie habló de la madre y su hijo asesinados, atravesados los dos por la punta de una bayoneta.
Nadie dijo nada del anciano que cayó gritando “¡Viva la democracia!” frente al Hotel del Prado. Ni de la plaza de la Constitución negreando de cadáveres. Ni de que los henriquistas no llevaban arma alguna, y que se defendían como podían de la bestial arremetida de los sables y las macanas de la caballería.
Entonces los cardenistas fraguaron un nuevo plan, que en principio Henríquez autorizó. Se trataba de hacer la defensa jurídica de las elecciones y mostrar la fuerza popular. Concretamente, le proponían que se declarara “Día de la Jornada de la Libertad” el 15 de agosto, la fecha del inicio del cómputo final, y celebrar manifestaciones populares pacíficas en defensa del voto en todos los distritos electorales del país, a partir de ese día y hasta el 25 de agosto, que era cuando se cerraban los cómputos.
En las instrucciones para la operación de dicha estrategia –que se envió, mediante circular, a todos los comités henriquistas-, se advertía que si bien ésta estaba perfectamente amparada por la garantía que ofrecía el artículo 9º Constitucional, y que “por lo mismo, no es necesario pedir autorización para celebrarla”, “para evitar cualquier mala interpretación deberá solicitarse oportunamente y por escrito a las autoridades municipales, de acuerdo con los Reglamentos de Policía de cada localidad, el permiso correspondiente para celebrar la reunión”.
Agregándose a continuación que, como resultado de esas reuniones, “se elevará –en todos los poblados de todos los distritos- una protesta telegráfica que se hará llegar a la secretaría de Gobernación... que demostrará que nuestra causa (que es la causa del Pueblo) está viva en todos los ciudadanos que forman la inmensa mayoría de la nación” (El Heraldo del Pueblo, 15 de agosto de 1952).
Ese era el plan aparente. Incluso se publicó en parte en El Heraldo del Pueblo. Pero como Henríquez se percató una vez más de que sólo iba a dar pretexto para que se desatara la escalada de los comunistas, y que estos pretendían aprovechar cualquier paso que diera la Federación para precipitar su movimiento, finalmente ni eso autorizó que se realizara. Ordenó que se diera marcha atrás y a partir de ese momento lo frenó todo.
Su decisión es poco comprendida, pero es muy firme. Henríquez no estaba dispuesto a avalar en modo alguno, la consumación de la burla al pueblo. Pero tampoco a tomar las armas y lanzarse al monte en plan de rebelión. Quería hacer de la Federación, simple y sencillamente, un auténtico partido. Y no le importó que a eso le llamaran “necedad” y falta de “sentido práctico”:
Ni siquiera lo persuade la advertencia que le manda el jefe de la policía con Martínez Tornel, a quien el general Leandro Sánchez Salazar trata de intimidar diciéndole que va a hacer responsable a los henriquistas de todos los desmanes que se den, y le “confiesa” sus “temores” de que “los miembros del partido del gobierno están resueltos a consumar otro Huitzilac”, es decir un asesinato de todo el equipo oposicionista y de su candidato, como aquél en el que pereció Francisco Serrano, y que según él sería materialmente inevitable si los henriquistas, “por la buena, pacíficamente, no reconocen el triunfo de Ruiz Cortines”.
A pesar de eso, a diferencia de Vasconcelos, de Padilla y de Almazán, Henríquez no pensó jamás en buscar refugio en el exterior. Y no lo hizo así por dos razones. La primera, porque no tenía planeado, como sí lo planearon ellos, ningún movimiento subversivo. Y segundo, porque él quería arrostrar aquí, junto con su partido y con sus partidarios, todas las consecuencias de su lucha.
Profundo conocedor de nuestra historia, y aun concediendo que el único camino que se les estaba dejando a los opositores era el de la fuerza, él sabía bien que con el apoyo de los Estados Unidos y con el del Ejército el gobierno, cualquier intento era una aventura, un suicidio. O peor, un crimen, por la mucha sangre inocente que iba a perderse.
En todo caso, no era su ideal erigir su gobierno sobre el sacrificio de sus partidarios; y menos lanzar a éstos a una aventura sin futuro. Miente por eso, quien diga que asumida por él la imposibilidad del reconocimiento legal de su triunfo, abrigó la idea obsesiva de levantarse en armas.
Su lucha siempre había sido por la democracia. Y él sabía que eso tenía un precio.
Por eso rechazó, una y otra vez, las insinuaciones que se le hicieron para apartarse de la ley, cuando casi todos lo empujaban a la rebelión. Y por eso evitó siempre que pudo, poner en conflicto al pueblo con la autoridad.
ENVIADO POR EL DR. SILIUS Z.
(Síntesis del Capítulo "La Jornada Post-Electoral y la Rebelión que se frustró" del Libro SIN RECONOCIMIENTO OFICIAL de Francisco Estrada Correa)
El domingo 6 de julio de 1952 se llevaron a cabo, en todo el país, las elecciones para elegir al sucesor de Miguel Alemán y a los ciudadanos que debían formar el Poder Legislativo de la nación.
Por la tarde, los reportes de los primeros resultados, avizoraban el triunfo de Miguel Henríquez Guzmán pero también las maniobras fraudulentas de los partidarios de Adolfo Ruiz Cortines.
La mañana del día 7, mientras todos los periódicos amanecieron anunciando el triunfo del priísta, se publicó una inserción pagada de media plana con la invitación de la Federación de Partidos del Pueblo a la "Fiesta de la Victoria" en la Alameda de la Ciudad de México... Y la respuesta no se hizo esperar.
La fiesta de los henriquistas fue interrumpida por cientos de policías y agentes, de tal suerte que lo que pretendía ser una manifestación de júbilo acabó en una balacera que empezó poco después de las seis de la tarde, se extendió por varios rumbos de la ciudad y se prolongó hasta bien entrada la madrugada.
La Alameda y el Palacio de las Bellas Artes, en pleno corazón del D. F., prácticamente desaparecieron durante varias horas, en medio del humo de bombas y gases lacrimógenos.
Nadie sabrá con seguridad cuántos ciudadanos, hombres y mujeres, murieron asesinados aquella noche. Los henriquistas calculaban sus bajas en más de doscientas personas, todas ellas documentadas. La prensa de entonces hablaría en principio de solo siete muertos, acabó reconociendo únicamente uno, y no faltó algún medio que llegó a decir que no tenía noticia de ningún fallecimiento.
Carlos Monsiváis, al asegurar que la matanza del 7 de julio es "uno de los hechos menos documentados y más oscurecidos de nuestra historia reciente", cita la cifra de 500 muertos y sostiene que tan sólo por la amplitud represiva -ese día se dispararon, de acuerdo con los reportes, mas de 300 granadas de gases lacrimógenos y había comisionados cerca de 100 agentes secretos, además de los granaderos, la policía montada y los elementos del Ejército- es más factible dicho dato que el reconocido oficialmente (Siempre!, 11 de octubre de 1972).
Se han tejido múltiples versiones acerca de lo que verdaderamente sucedió aquél día. Por parte del gobierno se difundió la versión del supuesto acuerdo entre Henríquez y Cárdenas, para alzarse en armas. Se llegó a decir que la jefatura del movimiento la iban a tomar los comunistas, confabulados con algunos henriquistas; que se estaba preparando una intensa campaña subversiva, la cual iba a culminar con la instalación de un Congreso “paralelo”, con los presuntos diputados henriquistas, en una finca de la familia Cárdenas en Apatzingán, y que ahí se iba a declarar presidente al candidato de la Federación (Excélsior, 26 de julio de 1952).
Incluso Roberto Blanco Moheno asegura que él lo comprobó cuando estuvo con el ex presidente en el Tepalcatepec, en esos mismos días, y un ayudante de don Lázaro, Roberto Reyes Pérez, le confesó: “Dentro de unas semanas estaremos en la sierra”. Y le aseguró “varias veces” que el propio don Lázaro encabezaría la revuelta. También afirma Blanco Moheno que cuando le preguntó esto mismo al “Tata”, directamente, que si iba él a adoptar una actitud beligerante contra el gobierno, la respuesta de éste fue: “Lo único que sabemos decirle es que lo peor que a un hombre puede sucederle es morir en su cama”.
La verdad es que ese día, 7 de julio, en su casa de Atoyac, junto con los informes de la represión en contra del henriquismo, escuchó don Miguel el apremio de sus partidarios militares para dar inicio a la revuelta, esperando que ésta tuviera eco en todo el país y que una vez iniciada, el Ejército, en su mayoría, acabaría por apoyar. También es cierto que grupos supuestamente de henriquistas bien armados llegaron hasta el Zócalo y tomaron por asalto la Catedral, y que desde sus torres estuvieron resistiendo por horas y haciendo disparos contra el Palacio Nacional. E igualmente cierto es que varios núcleos de estudiantes comunistas irrumpieron en la manifestación de la Alameda, en lo más duro de la balacera, azuzando a la multitud al grito de “¡A Palacio! ¡A Palacio!”, mientras el general Ríos Zertuche pretendía lo mismo, apurando por radio al general para que le diera la luz verde.
Pero ese era el plan que tenían los cardenistas. Y es una mentira que el general estuviera de acuerdo con ningún levantamiento popular, sino que antes bien, como veremos a continuación, él mismo lo abortó.
Porque sí se llegó a hablar ese día, con todo detalle, en la casa de don Miguel, de la forma como se usaría como base el cuartel de Guardias Presidenciales para desarmar y neutralizar a las policías, y de cómo un grupo de aviadores intentarían hacerse al aire para bombardear los centros vitales del país. También se habló acerca de lo que debía hacerse con el presidente de la República y con el candidato del PRI, a quienes unos proponían darles libre acceso al aeropuerto, para que huyeran, y hasta hubo quien propuso secuestrarlos, para luego asesinarlos; todo lo cual lo coronaría una declaración pública del ex presidente Cárdenas, en apoyo de los insurrectos, que sería la puntilla contra el gobierno.
Lo único que le pedían sus lugartenientes a Henríquez era libertad para actuar y que se retirara a un lugar seguro, fuera de la ciudad, para tomar ellos el control. Estaban en ese momento con don Miguel en su residencia la plana mayor del cardenismo. Múgica, Alamillo Flores, Roberto Cruz, García Barragán, César Martino, Labra, Celestino Gazca y Estrada Cajigal, entre otros, apurando el levantamiento armado. Muchos se molestaron. Pero el general rechazó con energía todos los planes, cualquier insinuación de levantamiento armado y, domando sus sentimientos, entre de dolor y de indignación, al conocer la amplitud represiva con que ese día se estuvo castigando a sus partidarios, reafirmó su decisión de agotar la vía legal, incluso arrostrando el descontento y la defección, que ahí empezaron, de muchos de sus seguidores, y lo que es más, el riesgo de ser tratado en el futuro como un cobarde, como muchas veces se intentó, solo porque no quería derramamiento de sangre alguno ni quería, tampoco, que ese fuera el precio de su triunfo.
Existe la leyenda de que ese día Henríquez se quedó esperando las órdenes de Cárdenas. Según Muñoz Cota, éste le envió un recado con su suegro, con don Cándido Solórzano, pidiéndole esperar, y que por eso no se levantaron. Los cardenistas decían que fue al revés, que ellos y el ex presidente se quedaron esperando las órdenes de Henríquez.
Después de mucho insistirle, don Jorge accedió a darme su versión. Me dijo que Muñoz Cota confundía los tiempos. Que lo del recado de don Cándido había sido con motivo de las elecciones en Nayarit. Que eso fue en noviembre de 1951, y que entonces si había habido un plan de movilización militar. “No era precisamente un alzamiento -me aclaró-. García Barragán contaba con 700 oficiales fieles, de lo mejor, listos para tomar sin sangre el palacio de gobierno y la comandancia de policía. Iba a ser pura presión: o garantizaban la legalidad de los comicios locales, o tomábamos el control. Teníamos todo listo. Entonces recibimos las indicaciones del general Cárdenas. Nos pedía esperar a la elección nacional, se comprometió ese día a impedir el fraude general y llegar hasta donde fuera preciso con tal de que se respetara la voluntad popular... y nosotros hicimos lo que nos dijo”.
Ese fue pues, el único plan militar del henriquismo, y se frustró porque tanto don Jorge como don Miguel seguían considerando a Cárdenas como el “jefe”. Así me lo explicó don Jorge, y también que el día de los comicios federales Cárdenas se encontraba oculto en algún lugar de la sierra michoacana, que no tenían ningún contacto con él, y que fueron ellos, el general y don Jorge, después de analizar cuidadosamente la situación, los que tomaron, solos, la decisión de no ir al movimiento militar ese 7 de julio.
Hay otro testimonio interesante al respecto, además incontrovertible, que pinta claramente lo que entonces sucedió. Es de Janitzio Múgica, quien recuerda que su padre, el general don Francisco J., era de los que más querían “a la fuerza, imponer lo que suponen la victoria de las elecciones”. “Sin embargo –esto lo contó en una conferencia en Jiquilpan, en 1984-, entre quienes no entran en esa mayoría con la misma resolución, al menos está el propio candidato a la presidencia... Nada se hubiera ganado con lanzarse a una aventura si no hubiera habido la decisión de quien durante la campaña política, con derechos, con méritos o sin méritos, es en realidad el abanderado de esa lucha. Y ese abanderado nunca da la señal...” (Excélsior, 30 de enero de 1996).
Porque si algo no se ha dicho y se ha tenido el cuidado de ocultar, es que la noche de ese día el general Henríquez, alertado de la presencia de agitadores y agentes provocadores en las calles, salió de su casa para defender y controlar a sus partidarios. Sólo, rodeado de sus ayudantes, todos desarmados, llegó hasta las oficinas de la Federación, en plena refriega, y ahí les habló a sus seguidores, tratando de clamar los ánimos.
¿Qué hacían los líderes del Partido Popular y del Comunista en el mitin? ¿Qué hacía Helio Mendoza, líder de los estudiantes comunistas del Politécnico, por ejemplo? ¿Qué hacían ahí también, los conocidos izquierdistas Teodoro Morales, Jorge Reyes Coccidi y Juan Correa Vázquez, si eran gente de Lombardo? ¿Quién había mandado imprimir el pasquín titulado “El Libertador”, usando el nombre de la Federación para llamar a la violencia? Por supuesto que nada de eso era casual. La consigna estaba dada, y venía de afuera, como comprobaremos mas adelante.
Pero además había otra consigna, la de las fuerzas leales a Alemán, que sólo esperaban la primera señal de violencia para desatar la represión y aplastar el movimiento, empezando por todas sus cabezas. Esto es rigurosamente cierto, el Ejército se encontraba dividido ciertamente, pero la parte que controlaba el presidente y sus adictos tenía la consigna de asesinar a todos los jefes del henriquismo, empezando por el general, y sofocar a como diera lugar al pueblo. En ese instante se percató don Miguel de la enorme traición en que se le quería involucrar, usando a sus partidarios para bañar de sangre al país. Y se decidió a hacerle frente, y frenar él mismo la asonada.
Las oficinas de Donato Guerra 26 estaban sitiadas por militares, así que el automóvil donde viajaba el general fue detenido por los soldados, que de inmediato cortaron cartucho empuñando sus armas. Al primero que encañonaron fue a Henríquez, y él, dirigiéndose a los oficiales que tenían el mando de la tropa, simplemente exclamó: “¡Yo soy el general Henríquez! ¡Si quieren disparar, háganlo!”. Los oficiales, entonces, ordenaron que todos bajaran sus armas, y además le dijeron: “¡También nosotros estamos con usted! ¡Usted ordene!”. Y le franquearon el paso. Pidiendo calma, paciencia, así cruzó don Miguel la línea de soldados. La tropa lo saludó con respeto; muchos, incluso, se le cuadraban. Rodeado de tanques y carros blindados, escuchó los informes de la gente, sus quejas, sus demandas. “¡Armas!, ¡Parque!” reclamaban, y empezaron a corear “La Valentina” y “La Cucaracha”. Recorrió las calles y habló con los grupos. Y a todos les recomendó serenidad, calma, que regresaran de inmediato a sus domicilios, para evitar los abusos policíacos.
Porque hay que decir en esta parte, también, que las fuerzas militares emplazadas en el Paseo de la Reforma y en la Alameda no intervinieron en la matanza, fueron las diversas policías, la Federal de Seguridad, la Judicial; y muy por el contrario hasta hubo un momento, y a varios les consta, cuando la gente se había replegado en la calle de Donato Guerra, cerca de las oficinas de la Federación, en que la Brigada Motomecanizada al mando del general Federico Amaya volvió los tanques y las ametralladoras contra las fuerzas policíacas que hostilizaban a los henriquistas, y estuvo a punto de haber una confrontación de proporciones incalculables.
Así que no fue el Ejército ni la policía, fue Henríquez Guzmán el que evitó la violencia aquella noche del 7 de julio de 1952.
“No, el 7 de julio para nada se fraguaba ninguna revuelta –me reiteró don Jorge-. Los focos de violencia fueron cosa del general Ríos Zertuche. Lo del Zócalo fue cosa suya. El fue el que lo hizo, por su cuenta, contra la opinión de Miguel, que se opuso contundentemente. Rechazó incluso el ofrecimiento del jefe de las Guardias Presidenciales, lo devolvió a su cuartel, y aplacó a Ríos Zertuche. Hasta el comandante militar incluso, habló con Miguel, y le dijo que tenía una hora para hacer lo que quisiera. Pero el general Henríquez no cedió en ningún momento, simplemente se rehusó a la violencia. No quería ningún derramamiento de sangre. Por eso no nos alzamos, y por eso, juntos anduvimos recorriendo el Zócalo y las zonas de la matanza, calmando a la gente”.
La mañana del día 8, los periódicos reseñarían los acontecimientos de manera amañada y mentirosa. Y así, la manifestación pacífica se convirtió en motín de sublevados, sólo para justificar lo injustificable. “Graves actos de violencia y escándalo cometieron elementos del henriquismo”, proclamaba la cabeza de El Universal. “Los henriquistas mancharon con sangre la justa cívica del domingo”, decía la de Novedades. “Se frustró un ‘Bogotazo’” encabezó El Gráfico, recordando la revuelta popular que cuatro años atrás había ocurrido en tierras colombianas y que había culminado con la capitulación del gobierno. “Una típica maniobra de agitación roja fue la de ayer”, aseguraba Zócalo, y dejaba entrever apenas algo de lo que había pasado en realidad:
“Un plan cuidadosamente preparado por los expertos agitadores del comunismo internacional entreverados en las filas propicias del henriquismo para crear situaciones de anormalidad y desorden en nuestro país, fue puesto en práctica ayer, so pretexto de una reunión jubilosa del henriquismo para celebrar el triunfo de su candidato... Los dirigentes comunistas, mezclados entre la gente allí reunida, provocaron a la policía haciendo uso de armas de fuego... Todo el primer cuadro sirvió de escenario al motín cuidadosamente preparado por los agitadores profesionales que han usado al henriquismo como caballito de Troya para perturbar el orden” (Zócalo, 8 de julio de 1952).
El Departamento del Distrito Federal rebeló además que “células comunistas” habían estado trabajando desde varios días atrás, pretendiendo crear un ambiente de caos y desconfianza contra el gobierno, procurando incluso la suspensión de labores en rastros y panaderías “para exacerbar los ánimos de la gente y crear un ambiente de inquietud” ideal para un levantamiento (El Universal Gráfico, 8 de julio de 1952).
Y también se supo que entre los manifestantes estaban infiltrados unos doscientos universitarios y politécnicos, adheridos unos al Partido Popular y otros al Partido Comunista, y que ellos habían sido los que habían estado incitando a la violencia, y provocando los disturbios (Ultimas Noticias de Excélsior, 8 de julio; y Excélsior, 9 de julio de 1952).
Había mucho de verdad en todo eso; pero nada tenía que ver con el henriquismo. Y en cambio, nadie habló de la madre y su hijo asesinados, atravesados los dos por la punta de una bayoneta.
Nadie dijo nada del anciano que cayó gritando “¡Viva la democracia!” frente al Hotel del Prado. Ni de la plaza de la Constitución negreando de cadáveres. Ni de que los henriquistas no llevaban arma alguna, y que se defendían como podían de la bestial arremetida de los sables y las macanas de la caballería.
Entonces los cardenistas fraguaron un nuevo plan, que en principio Henríquez autorizó. Se trataba de hacer la defensa jurídica de las elecciones y mostrar la fuerza popular. Concretamente, le proponían que se declarara “Día de la Jornada de la Libertad” el 15 de agosto, la fecha del inicio del cómputo final, y celebrar manifestaciones populares pacíficas en defensa del voto en todos los distritos electorales del país, a partir de ese día y hasta el 25 de agosto, que era cuando se cerraban los cómputos.
En las instrucciones para la operación de dicha estrategia –que se envió, mediante circular, a todos los comités henriquistas-, se advertía que si bien ésta estaba perfectamente amparada por la garantía que ofrecía el artículo 9º Constitucional, y que “por lo mismo, no es necesario pedir autorización para celebrarla”, “para evitar cualquier mala interpretación deberá solicitarse oportunamente y por escrito a las autoridades municipales, de acuerdo con los Reglamentos de Policía de cada localidad, el permiso correspondiente para celebrar la reunión”.
Agregándose a continuación que, como resultado de esas reuniones, “se elevará –en todos los poblados de todos los distritos- una protesta telegráfica que se hará llegar a la secretaría de Gobernación... que demostrará que nuestra causa (que es la causa del Pueblo) está viva en todos los ciudadanos que forman la inmensa mayoría de la nación” (El Heraldo del Pueblo, 15 de agosto de 1952).
Ese era el plan aparente. Incluso se publicó en parte en El Heraldo del Pueblo. Pero como Henríquez se percató una vez más de que sólo iba a dar pretexto para que se desatara la escalada de los comunistas, y que estos pretendían aprovechar cualquier paso que diera la Federación para precipitar su movimiento, finalmente ni eso autorizó que se realizara. Ordenó que se diera marcha atrás y a partir de ese momento lo frenó todo.
Su decisión es poco comprendida, pero es muy firme. Henríquez no estaba dispuesto a avalar en modo alguno, la consumación de la burla al pueblo. Pero tampoco a tomar las armas y lanzarse al monte en plan de rebelión. Quería hacer de la Federación, simple y sencillamente, un auténtico partido. Y no le importó que a eso le llamaran “necedad” y falta de “sentido práctico”:
Ni siquiera lo persuade la advertencia que le manda el jefe de la policía con Martínez Tornel, a quien el general Leandro Sánchez Salazar trata de intimidar diciéndole que va a hacer responsable a los henriquistas de todos los desmanes que se den, y le “confiesa” sus “temores” de que “los miembros del partido del gobierno están resueltos a consumar otro Huitzilac”, es decir un asesinato de todo el equipo oposicionista y de su candidato, como aquél en el que pereció Francisco Serrano, y que según él sería materialmente inevitable si los henriquistas, “por la buena, pacíficamente, no reconocen el triunfo de Ruiz Cortines”.
A pesar de eso, a diferencia de Vasconcelos, de Padilla y de Almazán, Henríquez no pensó jamás en buscar refugio en el exterior. Y no lo hizo así por dos razones. La primera, porque no tenía planeado, como sí lo planearon ellos, ningún movimiento subversivo. Y segundo, porque él quería arrostrar aquí, junto con su partido y con sus partidarios, todas las consecuencias de su lucha.
Profundo conocedor de nuestra historia, y aun concediendo que el único camino que se les estaba dejando a los opositores era el de la fuerza, él sabía bien que con el apoyo de los Estados Unidos y con el del Ejército el gobierno, cualquier intento era una aventura, un suicidio. O peor, un crimen, por la mucha sangre inocente que iba a perderse.
En todo caso, no era su ideal erigir su gobierno sobre el sacrificio de sus partidarios; y menos lanzar a éstos a una aventura sin futuro. Miente por eso, quien diga que asumida por él la imposibilidad del reconocimiento legal de su triunfo, abrigó la idea obsesiva de levantarse en armas.
Su lucha siempre había sido por la democracia. Y él sabía que eso tenía un precio.
Por eso rechazó, una y otra vez, las insinuaciones que se le hicieron para apartarse de la ley, cuando casi todos lo empujaban a la rebelión. Y por eso evitó siempre que pudo, poner en conflicto al pueblo con la autoridad.
ENVIADO POR EL DR. SILIUS Z.
ALBAZO A LA REFORMA
EL ALBAZO : APRUEBAN SIN DEBATE
■ Acción Nacional, PRI y Partido Verde desdeñan argumentos del Frente Amplio Progresista
Sin debate, aprueban diputados los siete dictámenes de la reforma
■ Fue violado acuerdo para votar mañana dos de los proyectos en materia energética, acusan
■ Tras ruptura del pacto, abandonan la sesión los legisladores fapistas, excepto Nueva Izquierda
Roberto Garduño
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El diputado de Convergencia Cuauhtémoc Velasco (derecha) fustiga a panistas y priístas antes de abandonar el encuentro de la Comisión de Energía en San Lázaro
Foto: Francisco Olvera
Sin analizar los siete dictámenes de la reforma energética, y mucho menos debatirlos, la triada PAN-PRI-Partido Verde en la Cámara de Diputados aprobó por mayoría –ignorando todo argumento del Frente Amplio Progresista (FAP) y sin modificar una coma– el paquete que envió el Senado apenas el jueves pasado.
En escasas cuatro horas con 40 minutos se desahogó completa la minuta, lo cual implicó la ruptura del acuerdo asumido la víspera en la mesa directiva de la Comisión de Energía: por iniciativa del panista Jorge Nordhausen se había determinado aprobar cinco dictámenes ayer y los dos restantes mañana.
El albazo propició que los diputados del FAP (a excepción de Nueva Izquierda, NI) abandonaran la sesión, emitiendo gritos de ¡traidores! y ¡vendepatrias! contra los panistas.
Con una coordinación impecable, PAN, PRI y Partido Verde dejaron exponer sin objeciones los argumentos emitidos por los diputados del PRD, Convergencia y PT durante la presentación de los primeros cinco dictámenes.
En el mismo sentido, David Mendoza, enviado por Ruth Zavaleta y René Arce, propuso que para ahorrar tiempo –y con ello concretar el albazo en la Comisión de Energía– se obviara la lectura de los textos, para simplemente dar entrada a una discusión hasta ese momento inexistente.
Para el mediodía ya se vislumbraba la posibilidad de que ocurriera una ruptura en la comisión legislativa, porque el priísta Ascención Orihuela adelantaba a los reporteros la posibilidad de concluir todo en una sola jornada: “venimos dispuestos a trabajar hasta agotar todo. Aprobamos ayer y propusimos que nos declaráramos en sesión permanente; nuestra intención es trabajar todo lo que sea necesario. Si es conveniente trabajar hoy todo el día y dictaminar los siete proyectos, de una vez hacerlo”.
Aval a mayoriteo
Incluso, David Mendoza se comunicaba antes de la hora de la comida con el dirigente nacional del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo –como confió el subsecretario de Enlace Legislativo de la Secretaría de Gobernación, Cuauhtémoc Cardona–, con el fin de solicitarle autorización para proseguir en caso de que se rompiera el acuerdo referido, y de esa forma aprobar el paquete completo de dictámenes. Y así fue, el diputado incondicional de Zavaleta y Arce, junto a Moisés Dagdug, avalaron el mayoriteo.
Con la determinación de concluir ayer la aprobación del paquete, asumida implícitamente por PAN, PRI, Partido Verde y los dos perredistas, siguió la reunión.
Fue el ex dirigente electricista José Antonio Almazán quien se opuso a la incondicionalidad de Mendoza, que insistía en que no se leyeran los dictámenes. “Nosotros iniciamos con un procedimiento legislativo; la lectura no es innecesaria porque forma parte del procedimiento de reflexión. No es un asunto menor, no quiero balconear a nadie; es un asunto de cuidado legislativo, seamos escrupulosos; yo entiendo que hay algunas prisas”.
Mendoza trató de revirar a su compañero de bancada. “No se trata de prisas, se trata de una práctica parlamentaria; supongo que ya fueron leídas las minutas, simple y llanamente lo que estoy planteando es dispensar la lectura”, aseveró.
A las dos y media de la tarde ya se habían aprobado tres dictámenes, sin debate. Para sorpresa de los diputados del FAP, y dada la rapidez con que se daba el trámite de aprobación, pues restaría una hora para concluir la sesión y esperar hasta mañana, con objeto de abordar dos dictámenes (el de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional y el de la Ley de Petróleos Mexicanos), David Maldonado, presidente de la Comisión de Energía, decretó un receso para comer.
Dos horas con 20 minutos más tarde se reinició la sesión con un tema fundamental: la omisión que afectaría la industria nuclear mexicana al aprobar una reforma al artículo 33 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. En dicho precepto –contenido en la minuta del Senado– se considera simplemente como efecto de protección del Estado los minerales radioactivos, pero debería incluir (a petición del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear) la energía nuclear, además de los minerales mencionados.
Sobre el particular el PRI, a través de Marco Antonio Bernal, manifestó honda preocupación, y con objeto de subsanar el gazapo, propuso a José Antonio Almazán que se adicionara la aclaración en la exposición de motivos.
La ruptura
Pero nada sucedió: PAN, PRI y Partido Verde rechazaron cualquier cambio, incluida la exposición de motivos, y al agotarse el número de dictámenes a discutir, el panista Juan José Rodríguez Prats emprendió el albazo:
“Señor presidente, sí ya están listos los otros dos dictámenes, ¡y sí la tarde es joven, pues sigamos!”
De inmediato, Cuauhtémoc Velasco, de Convergencia, replicó: “la propuesta de Rodríguez Prats es violatoria del acuerdo adoptado por la mesa directiva de la comisión. Hay tiempo suficiente para que el lunes se voten los dos restantes. Hubo un acuerdo explícito y su comportamiento, perdone la expresión, significaría agandallarse en esta comisión”.
En defensa del panista, el priísta Mariano González Zarur expuso: “si estamos en sesión permanente, la propuesta de Rodríguez Prats no es en el sentido de violentar ni de agandallarse”.
El ambiente, hasta entonces distendido, comenzó a opacarse. El perredista Rafael Sánchez Cabrales replicó: “me extraña, lamento este tipo de propuestas, porque ya había un acuerdo previo; he estado notando que algunos compañeros diputados ya han expresado que hoy se aprobarán todos los dictámenes, y la propuesta de Rodríguez Prats rompe el acuerdo”.
A su vez, el perredista Ramón Pacheco reveló que provino del PAN la iniciativa de discutir en dos sesiones la minuta. “La propuesta fue del diputado Nordhausen, y lo que no puedo admitir es que el acuerdo de la mesa directiva se eche para atrás”.
En ese momento la conducción de la reunión se le salió de las manos al panista David Maldonado. Entre manoteos, Marco Bernal y Cuauhtémoc Velasco se enfrascaron en un tú a tú: “¡Sí hubo acuerdo!” reclamaba el legislador por Convergencia, y la repuesta era tajante: “¡no hubo acuerdo! ¡Eso es mentira!”
Para entonces Maldonado había elaborado una lista de oradores en pro y en contra de discutir si hubo acuerdo en la mesa directiva, mientras el salón de protocolo de San Lázaro era escenario de gritos y reclamos. Con dureza, Almazán reclamó a quien encabezaba la sesión por aceptar que el pleno podría cambiar la determinación asumida un día antes:
“Estamos solicitando un receso. ¡Vergüenza te debería dar, presidente! Incumpliste tu palabra y atropellas las decisiones de los diputados. Esto es una farsa. Son gandallas y vendepatrias. No es a tu gusto, y estás validando la palabra de aquel vendepatrias (señaló a Rodríguez Prats)”.
Desde su lugar Rodríguez Prats manoteaba en desaprobación de los señalamientos en su contra, y de paso ordenaba a Maldonado que no decretara receso: “¡No, señor. Debe seguir la sesión!”
A pesar de la orden, el presidente de la comisión decretó receso de cinco minutos. Mónica Fernández, Rafael Sánchez Cabrales, Ramón Pacheco, Joaquín Vela, Cuauhtémoc Velasco y Almazán, del FAP, abandonaron el salón, elevando el tono: “¡vendepatrias! ¡El pueblo se los va a cobrar!”
Tras los cinco minutos se reinició la sesión, y en otros cinco minutos la triada PAN-PRI-Partido Verde aprobó los dictámenes más polémicos de la minuta enviada por el Senado, concretándose el fulminante albazo.
Aún así, David Mendoza terminó por dar la bienvenida a la aprobación fast trak: “Este amplio sector de la izquierda (NI) se considera satisfecho; es importante para México que se haya logrado la reforma”.
LA JORNADA
Sin debate, aprueban diputados los siete dictámenes de la reforma
■ Fue violado acuerdo para votar mañana dos de los proyectos en materia energética, acusan
■ Tras ruptura del pacto, abandonan la sesión los legisladores fapistas, excepto Nueva Izquierda
Roberto Garduño
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El diputado de Convergencia Cuauhtémoc Velasco (derecha) fustiga a panistas y priístas antes de abandonar el encuentro de la Comisión de Energía en San Lázaro
Foto: Francisco Olvera
Sin analizar los siete dictámenes de la reforma energética, y mucho menos debatirlos, la triada PAN-PRI-Partido Verde en la Cámara de Diputados aprobó por mayoría –ignorando todo argumento del Frente Amplio Progresista (FAP) y sin modificar una coma– el paquete que envió el Senado apenas el jueves pasado.
En escasas cuatro horas con 40 minutos se desahogó completa la minuta, lo cual implicó la ruptura del acuerdo asumido la víspera en la mesa directiva de la Comisión de Energía: por iniciativa del panista Jorge Nordhausen se había determinado aprobar cinco dictámenes ayer y los dos restantes mañana.
El albazo propició que los diputados del FAP (a excepción de Nueva Izquierda, NI) abandonaran la sesión, emitiendo gritos de ¡traidores! y ¡vendepatrias! contra los panistas.
Con una coordinación impecable, PAN, PRI y Partido Verde dejaron exponer sin objeciones los argumentos emitidos por los diputados del PRD, Convergencia y PT durante la presentación de los primeros cinco dictámenes.
En el mismo sentido, David Mendoza, enviado por Ruth Zavaleta y René Arce, propuso que para ahorrar tiempo –y con ello concretar el albazo en la Comisión de Energía– se obviara la lectura de los textos, para simplemente dar entrada a una discusión hasta ese momento inexistente.
Para el mediodía ya se vislumbraba la posibilidad de que ocurriera una ruptura en la comisión legislativa, porque el priísta Ascención Orihuela adelantaba a los reporteros la posibilidad de concluir todo en una sola jornada: “venimos dispuestos a trabajar hasta agotar todo. Aprobamos ayer y propusimos que nos declaráramos en sesión permanente; nuestra intención es trabajar todo lo que sea necesario. Si es conveniente trabajar hoy todo el día y dictaminar los siete proyectos, de una vez hacerlo”.
Aval a mayoriteo
Incluso, David Mendoza se comunicaba antes de la hora de la comida con el dirigente nacional del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo –como confió el subsecretario de Enlace Legislativo de la Secretaría de Gobernación, Cuauhtémoc Cardona–, con el fin de solicitarle autorización para proseguir en caso de que se rompiera el acuerdo referido, y de esa forma aprobar el paquete completo de dictámenes. Y así fue, el diputado incondicional de Zavaleta y Arce, junto a Moisés Dagdug, avalaron el mayoriteo.
Con la determinación de concluir ayer la aprobación del paquete, asumida implícitamente por PAN, PRI, Partido Verde y los dos perredistas, siguió la reunión.
Fue el ex dirigente electricista José Antonio Almazán quien se opuso a la incondicionalidad de Mendoza, que insistía en que no se leyeran los dictámenes. “Nosotros iniciamos con un procedimiento legislativo; la lectura no es innecesaria porque forma parte del procedimiento de reflexión. No es un asunto menor, no quiero balconear a nadie; es un asunto de cuidado legislativo, seamos escrupulosos; yo entiendo que hay algunas prisas”.
Mendoza trató de revirar a su compañero de bancada. “No se trata de prisas, se trata de una práctica parlamentaria; supongo que ya fueron leídas las minutas, simple y llanamente lo que estoy planteando es dispensar la lectura”, aseveró.
A las dos y media de la tarde ya se habían aprobado tres dictámenes, sin debate. Para sorpresa de los diputados del FAP, y dada la rapidez con que se daba el trámite de aprobación, pues restaría una hora para concluir la sesión y esperar hasta mañana, con objeto de abordar dos dictámenes (el de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional y el de la Ley de Petróleos Mexicanos), David Maldonado, presidente de la Comisión de Energía, decretó un receso para comer.
Dos horas con 20 minutos más tarde se reinició la sesión con un tema fundamental: la omisión que afectaría la industria nuclear mexicana al aprobar una reforma al artículo 33 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. En dicho precepto –contenido en la minuta del Senado– se considera simplemente como efecto de protección del Estado los minerales radioactivos, pero debería incluir (a petición del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear) la energía nuclear, además de los minerales mencionados.
Sobre el particular el PRI, a través de Marco Antonio Bernal, manifestó honda preocupación, y con objeto de subsanar el gazapo, propuso a José Antonio Almazán que se adicionara la aclaración en la exposición de motivos.
La ruptura
Pero nada sucedió: PAN, PRI y Partido Verde rechazaron cualquier cambio, incluida la exposición de motivos, y al agotarse el número de dictámenes a discutir, el panista Juan José Rodríguez Prats emprendió el albazo:
“Señor presidente, sí ya están listos los otros dos dictámenes, ¡y sí la tarde es joven, pues sigamos!”
De inmediato, Cuauhtémoc Velasco, de Convergencia, replicó: “la propuesta de Rodríguez Prats es violatoria del acuerdo adoptado por la mesa directiva de la comisión. Hay tiempo suficiente para que el lunes se voten los dos restantes. Hubo un acuerdo explícito y su comportamiento, perdone la expresión, significaría agandallarse en esta comisión”.
En defensa del panista, el priísta Mariano González Zarur expuso: “si estamos en sesión permanente, la propuesta de Rodríguez Prats no es en el sentido de violentar ni de agandallarse”.
El ambiente, hasta entonces distendido, comenzó a opacarse. El perredista Rafael Sánchez Cabrales replicó: “me extraña, lamento este tipo de propuestas, porque ya había un acuerdo previo; he estado notando que algunos compañeros diputados ya han expresado que hoy se aprobarán todos los dictámenes, y la propuesta de Rodríguez Prats rompe el acuerdo”.
A su vez, el perredista Ramón Pacheco reveló que provino del PAN la iniciativa de discutir en dos sesiones la minuta. “La propuesta fue del diputado Nordhausen, y lo que no puedo admitir es que el acuerdo de la mesa directiva se eche para atrás”.
En ese momento la conducción de la reunión se le salió de las manos al panista David Maldonado. Entre manoteos, Marco Bernal y Cuauhtémoc Velasco se enfrascaron en un tú a tú: “¡Sí hubo acuerdo!” reclamaba el legislador por Convergencia, y la repuesta era tajante: “¡no hubo acuerdo! ¡Eso es mentira!”
Para entonces Maldonado había elaborado una lista de oradores en pro y en contra de discutir si hubo acuerdo en la mesa directiva, mientras el salón de protocolo de San Lázaro era escenario de gritos y reclamos. Con dureza, Almazán reclamó a quien encabezaba la sesión por aceptar que el pleno podría cambiar la determinación asumida un día antes:
“Estamos solicitando un receso. ¡Vergüenza te debería dar, presidente! Incumpliste tu palabra y atropellas las decisiones de los diputados. Esto es una farsa. Son gandallas y vendepatrias. No es a tu gusto, y estás validando la palabra de aquel vendepatrias (señaló a Rodríguez Prats)”.
Desde su lugar Rodríguez Prats manoteaba en desaprobación de los señalamientos en su contra, y de paso ordenaba a Maldonado que no decretara receso: “¡No, señor. Debe seguir la sesión!”
A pesar de la orden, el presidente de la comisión decretó receso de cinco minutos. Mónica Fernández, Rafael Sánchez Cabrales, Ramón Pacheco, Joaquín Vela, Cuauhtémoc Velasco y Almazán, del FAP, abandonaron el salón, elevando el tono: “¡vendepatrias! ¡El pueblo se los va a cobrar!”
Tras los cinco minutos se reinició la sesión, y en otros cinco minutos la triada PAN-PRI-Partido Verde aprobó los dictámenes más polémicos de la minuta enviada por el Senado, concretándose el fulminante albazo.
Aún así, David Mendoza terminó por dar la bienvenida a la aprobación fast trak: “Este amplio sector de la izquierda (NI) se considera satisfecho; es importante para México que se haya logrado la reforma”.
LA JORNADA
lunes, 20 de octubre de 2008
GRUPOS DE AFINIDAD
ES IMPORTANTE LEER ESTO UN GRUPO DE AFINIDAD ES MAS EFECTIVO QUE UNA MASA POPULAR MAL ORGANIZADA
El Poder de los Grupos
de afinidad (GAs)
Desde los años setenta, en el movimiento noviolento se estableció el sistema de los GA, que hoy por
hoy, por ejemplo, son la célula organizativa básica del movimiento internacional de oposición y
alternativas a la globalización económica. Un GA es un conjunto pequeño e irregular de personas unidas
por muy diversos motivos y afinidades: política, amistad, colaboración en campañas o proyectos
específicos, etc. Un GA se organiza en la acción colectiva repartiendo tareas entre sus miembros,
coordinándose con otros GA, para constituir finalmente una red de acción política basada en la cohesión, la
confianza y el apoyo mutuo. Hoy día, hasta el empresario más atolondrado habla de organización en red.
La nuestra también lo es, pero no sólo porque usemos profusamente Internet y Email, como todo el mundo
observa anonadado: lo es porque nos organizamos en una trama basada en la autonomía de los grupos, en
la descentralización, en la horizontalidad y la noviolencia.
¿Qué es un grupo de afinidad y cómo puedo formarlo?
Un grupo de afinidad (GA) es un grupo de personas entre las que hay afinidad mutua, conocen los
puntos fuertes y las debilidades los unos de los otros, se apoyan mútuamente y realizan (o intentan realizar)
juntos actividad política/de campañas. Tienden a ser más efectivos cuando son pequeños (5-15 personas) y
permanecen unidos durante un largo periodo de tiempo. El GA es una alternativa a la mentalidad de masas
de la cultura contemporánea, se basa en la interacción cara a cara, en la comunicación directa y significativa
y en la toma de decisiones por consenso en lugar de los mandatos de la mayoría.
El concepto de grupos de afinidad tiene una larga historia. Como estructura organizativa, se
desarrollaron por parte del movimiento anarquista durante la Revolución Española y han sido utilizados
con éxito inspirador a lo largo de los últimos treinta años por movimientos antimilitaristas, feministas,
antinucleares, medioambientales y de justicia social en todo el mundo. Se utilizaron por primera vez como
una estructura para un bloqueo noviolento a gran escala durante la gran ocupación de la central nuclear del
Ruhr por 30.000 personas en Alemania, en 1969; después en los EEUU durante las ocupaciones/bloqueos
de la central nuclear de Seabrook en 1971, en las cuales fueron arrestadas 10.000 personas; y otras muchas
veces por el exitoso movimiento antinuclear norteamericano durante los años 70 y los 80.
Su utilización para apoyarse activistas en medio de altos niveles de represión policial ha sido confirmada
una y otra vez. Más recientemente, han sido usados con extraordinario éxito en las acciones de masas de
Seattle, Washington y Praga, donde la organización fue realizada de una manera completamente abierta
para poder crear una red de interconexiones dentro de la cual los GA pudieron planear acciones autónomas
para hacer fracasar al gabinete de la Organización Mundial del Comercio o provocar la clausura del
encuentro del FMI/BM.
¿Con quién puedo formar un grupo de afinidad?
La respuesta es simple: con personas que conoces y que sienten de la misma manera los temas en
cuestión. Es crucial tener algo en común aparte de la cuestión que os ha llevado a estar unid@s y que exista
confianza entre vosotr@s. Un aspecto importante para ser parte de un GA es saber dónde está cada cual en
relación con la campaña o con el tema. Esto puede implicar el comer juntos y discutir sobre vuestras
esperanzas, vuestros miedos, tácticas, ideologías, problemas, o podría hacerse realizando juntos algún tipo
de formación relacionada con el activismo, como asistir a un cursillo de formación en noviolencia o
bloqueo.
Deberías tener una idea compartida de lo que esperas de la acción/campaña individualmente y
colectivamente, de cómo funcionará presumiblemente, qué ayuda necesitarás de las demás personas y qué
puedes ofrecerles. Te servirá de ayuda que te pongas de acuerdo en ciertas cosas básicas: en qué medida vas
a comprometerte y organizarte, a ser activ@, noviolent@, susceptible, dispuest@ al riesgo de ser arrestad@,
si pagarás la fianza o sanción y cómo, tu perspectiva política global, etc.
¿Qué hace un grupo de afinidad?
Dentro de un GA hay todo un abanico de diferentes funciones que sus miembros pueden realizar. Gran
parte de esas funciones estarán determinadas por la razón o la meta a que debe su existencia el grupo de
afinidad pero podrían incluir una persona portavoz ante los medios de comunicación, una catalizadora de
decisiones rápidas, alguna formada en primeros auxilios, otra portavoz que asista a asambleas mayores de
otros GA, una entendida en asuntos jurídicos y otra de apoyo en los arrestos que no corra el riesgo de se
arrestada pero que gestione la logística de quienes sí corren ese riesgo.
Además de estas funciones dentro del propio grupo de afinidad, éste como tal puede adoptar un papel
especializado en la forma en que se relaciona con otros GAs o en que opera a lo largo de la protesta o de la
campaña. Puede haber Gas especializados en observar a los policías, en protestas electrónicas, en asuntos
jurídicos, en comunicación, en medicina, en teatro callejero o en bloqueos. En este sentido, diversos GAs
forman una red interconectada e interdependiente que logra muchas más cosas que un gran grupo de
activistas individuales.
¿Qué puedo hacer si no tengo un grupo de afinidad?
Aunque lo ideal es realizar una acción o una campaña con un GA ya establecido, nunca es demasiado
tarde para formar uno. Animamos a todos a formar un GA con antelación para permitir que el grupo tenga
tiempo de crear confianza y amistad así como disminuir las dificultades logísticas. Es más fácil conseguirlo
si un grupo de vosotros realiza la planificación y estaréis mucho más segur@s, acertad@s y mejor
organizad@s junt@s de lo podríais estar por separado. Sin embargo, las personas que llegan solas tienen
una oportunidad de formar un grupo temporal firme y seguro. También puedes incluirte en alguno ya
formado si os encontráis afines y a gusto junt@s.
¿Cómo se adaptan los grupos al plan de acción?
Los días de la acción directa van a implicar los esfuerzos coordinados de muchos GAs diferentes que
están animados a vincularse con otros GAs formando agrupaciones. Una agrupación no requiere el mismo
nivel de confianza y amistad que un GA, pero es útil un cierto grado de acuerdo general sobre tácticas,
nivel de cooperación, ubicación y estilo.
El modelo de GA existe no sólo para que los grupos puedan ser autónomos dentro de una acción sino
también por razones de firmeza y seguridad; actúas junto a aquellas personas que conoces, en quien confías
y que son capaces de planear acciones de masas exitosas o actos de desobediencia civil. Esto teje una red de
acción que puede lograr mucho más que un grupo de activistas actuando por separado.
Preguntas útiles a la hora de planificar acciones
-¿En qué medida conocéis bien el tema y el objetivo?
-¿Qué nivel de riesgo estáis dispuest@s a aceptar? ¿Cómo va a afectar vuestra acción a la cuestión o a la
campaña?
-¿Estáis familiarizad@s con todas las entradas, salidas, carreteras, cámaras que hay en la zona?
Las fotos y los videos son útiles. Si has tomado notas, ¿sonarán mal si acaban en el juzgado? Piensa en la
posibilidad de usar palabras en clave y en destruir tus notas.
-¿Habéis hecho un meticuloso reconocimiento del terreno antes de hacer públicas las acciones? Hacerlo
después es más difícil.
-¿Habéis pensado en o practicado las siguientes cosas: permanecer junt@s dentro del gentío, maneras de
tomar decisiones rápidas, librarse del arresto, tratar con tácticas policiales como gases varios, brigadas
agarradas o caballos y perros o en quién es el mejor catalizador, corredor, vigilante?
-¿Tenéis suficiente tiempo para planear una acción realmente exitosa?
-¿Os habéis encargado de demasiadas cosas o de no las suficientes?
-¿Cómo vais a hacer que vuestra acción sea visible?
-¿Hay lugares para recogida de pancartas, mástiles de banderas, símbolos del grupo que se puedan
reivindicar disfrutando de ellos?
-¿Cuáles son vuestras metas y tácticas?
-¿Cuántas personas necesitáis para la acción?
-¿Deben tener alguna habilidad especial?
-¿Estáis bien entrenad@s? La formación es esencial para cualquier acción.
-¿Cómo se comunicará vuestro grupo los demás grupos y con la acción en su conjunto? ¿Disponéis de
bicicletas, de radios o de móviles o de opciones más imaginativas sobre todo si fallan los anteriores? ¿Estáis
pensando estratégicamente, creativamente y lateralmente?
¿Os estáis divirtiendo?
Es importante recordar que el grupo de afinidad os pertenece, que vosotr@s debéis decidir qué tipo de
acciones y qué nivel de riesgo deseáis aceptar. Unir a gente creativa para actuar y trabajar colectivamente
en un mundo que prospera sobre la base del individualismo y la alienación del consumismo pasivo es uno
de los actos más poderosos de resistencia que podemos realizar como activistas. El aislamiento le interesa al
Poder, por eso nuestra unidad es revolucionaria. Cread un grupo de afinidad y comprobad cómo aumenta
vuestra eficacia y la nuestra.
Como decía el discurso final de la película “El Gran Dictador” de Charles Chaplin: “Nosotros, el pueblo
tenemos el poder para crear la felicidad, tenemos el poder para crear esa vida libre y espléndida... para
hacer de esta vida una radiante aventura. Utilicemos ese poder.. ¡Unámonos tod@s!”.
El Poder de los Grupos
de afinidad (GAs)
Desde los años setenta, en el movimiento noviolento se estableció el sistema de los GA, que hoy por
hoy, por ejemplo, son la célula organizativa básica del movimiento internacional de oposición y
alternativas a la globalización económica. Un GA es un conjunto pequeño e irregular de personas unidas
por muy diversos motivos y afinidades: política, amistad, colaboración en campañas o proyectos
específicos, etc. Un GA se organiza en la acción colectiva repartiendo tareas entre sus miembros,
coordinándose con otros GA, para constituir finalmente una red de acción política basada en la cohesión, la
confianza y el apoyo mutuo. Hoy día, hasta el empresario más atolondrado habla de organización en red.
La nuestra también lo es, pero no sólo porque usemos profusamente Internet y Email, como todo el mundo
observa anonadado: lo es porque nos organizamos en una trama basada en la autonomía de los grupos, en
la descentralización, en la horizontalidad y la noviolencia.
¿Qué es un grupo de afinidad y cómo puedo formarlo?
Un grupo de afinidad (GA) es un grupo de personas entre las que hay afinidad mutua, conocen los
puntos fuertes y las debilidades los unos de los otros, se apoyan mútuamente y realizan (o intentan realizar)
juntos actividad política/de campañas. Tienden a ser más efectivos cuando son pequeños (5-15 personas) y
permanecen unidos durante un largo periodo de tiempo. El GA es una alternativa a la mentalidad de masas
de la cultura contemporánea, se basa en la interacción cara a cara, en la comunicación directa y significativa
y en la toma de decisiones por consenso en lugar de los mandatos de la mayoría.
El concepto de grupos de afinidad tiene una larga historia. Como estructura organizativa, se
desarrollaron por parte del movimiento anarquista durante la Revolución Española y han sido utilizados
con éxito inspirador a lo largo de los últimos treinta años por movimientos antimilitaristas, feministas,
antinucleares, medioambientales y de justicia social en todo el mundo. Se utilizaron por primera vez como
una estructura para un bloqueo noviolento a gran escala durante la gran ocupación de la central nuclear del
Ruhr por 30.000 personas en Alemania, en 1969; después en los EEUU durante las ocupaciones/bloqueos
de la central nuclear de Seabrook en 1971, en las cuales fueron arrestadas 10.000 personas; y otras muchas
veces por el exitoso movimiento antinuclear norteamericano durante los años 70 y los 80.
Su utilización para apoyarse activistas en medio de altos niveles de represión policial ha sido confirmada
una y otra vez. Más recientemente, han sido usados con extraordinario éxito en las acciones de masas de
Seattle, Washington y Praga, donde la organización fue realizada de una manera completamente abierta
para poder crear una red de interconexiones dentro de la cual los GA pudieron planear acciones autónomas
para hacer fracasar al gabinete de la Organización Mundial del Comercio o provocar la clausura del
encuentro del FMI/BM.
¿Con quién puedo formar un grupo de afinidad?
La respuesta es simple: con personas que conoces y que sienten de la misma manera los temas en
cuestión. Es crucial tener algo en común aparte de la cuestión que os ha llevado a estar unid@s y que exista
confianza entre vosotr@s. Un aspecto importante para ser parte de un GA es saber dónde está cada cual en
relación con la campaña o con el tema. Esto puede implicar el comer juntos y discutir sobre vuestras
esperanzas, vuestros miedos, tácticas, ideologías, problemas, o podría hacerse realizando juntos algún tipo
de formación relacionada con el activismo, como asistir a un cursillo de formación en noviolencia o
bloqueo.
Deberías tener una idea compartida de lo que esperas de la acción/campaña individualmente y
colectivamente, de cómo funcionará presumiblemente, qué ayuda necesitarás de las demás personas y qué
puedes ofrecerles. Te servirá de ayuda que te pongas de acuerdo en ciertas cosas básicas: en qué medida vas
a comprometerte y organizarte, a ser activ@, noviolent@, susceptible, dispuest@ al riesgo de ser arrestad@,
si pagarás la fianza o sanción y cómo, tu perspectiva política global, etc.
¿Qué hace un grupo de afinidad?
Dentro de un GA hay todo un abanico de diferentes funciones que sus miembros pueden realizar. Gran
parte de esas funciones estarán determinadas por la razón o la meta a que debe su existencia el grupo de
afinidad pero podrían incluir una persona portavoz ante los medios de comunicación, una catalizadora de
decisiones rápidas, alguna formada en primeros auxilios, otra portavoz que asista a asambleas mayores de
otros GA, una entendida en asuntos jurídicos y otra de apoyo en los arrestos que no corra el riesgo de se
arrestada pero que gestione la logística de quienes sí corren ese riesgo.
Además de estas funciones dentro del propio grupo de afinidad, éste como tal puede adoptar un papel
especializado en la forma en que se relaciona con otros GAs o en que opera a lo largo de la protesta o de la
campaña. Puede haber Gas especializados en observar a los policías, en protestas electrónicas, en asuntos
jurídicos, en comunicación, en medicina, en teatro callejero o en bloqueos. En este sentido, diversos GAs
forman una red interconectada e interdependiente que logra muchas más cosas que un gran grupo de
activistas individuales.
¿Qué puedo hacer si no tengo un grupo de afinidad?
Aunque lo ideal es realizar una acción o una campaña con un GA ya establecido, nunca es demasiado
tarde para formar uno. Animamos a todos a formar un GA con antelación para permitir que el grupo tenga
tiempo de crear confianza y amistad así como disminuir las dificultades logísticas. Es más fácil conseguirlo
si un grupo de vosotros realiza la planificación y estaréis mucho más segur@s, acertad@s y mejor
organizad@s junt@s de lo podríais estar por separado. Sin embargo, las personas que llegan solas tienen
una oportunidad de formar un grupo temporal firme y seguro. También puedes incluirte en alguno ya
formado si os encontráis afines y a gusto junt@s.
¿Cómo se adaptan los grupos al plan de acción?
Los días de la acción directa van a implicar los esfuerzos coordinados de muchos GAs diferentes que
están animados a vincularse con otros GAs formando agrupaciones. Una agrupación no requiere el mismo
nivel de confianza y amistad que un GA, pero es útil un cierto grado de acuerdo general sobre tácticas,
nivel de cooperación, ubicación y estilo.
El modelo de GA existe no sólo para que los grupos puedan ser autónomos dentro de una acción sino
también por razones de firmeza y seguridad; actúas junto a aquellas personas que conoces, en quien confías
y que son capaces de planear acciones de masas exitosas o actos de desobediencia civil. Esto teje una red de
acción que puede lograr mucho más que un grupo de activistas actuando por separado.
Preguntas útiles a la hora de planificar acciones
-¿En qué medida conocéis bien el tema y el objetivo?
-¿Qué nivel de riesgo estáis dispuest@s a aceptar? ¿Cómo va a afectar vuestra acción a la cuestión o a la
campaña?
-¿Estáis familiarizad@s con todas las entradas, salidas, carreteras, cámaras que hay en la zona?
Las fotos y los videos son útiles. Si has tomado notas, ¿sonarán mal si acaban en el juzgado? Piensa en la
posibilidad de usar palabras en clave y en destruir tus notas.
-¿Habéis hecho un meticuloso reconocimiento del terreno antes de hacer públicas las acciones? Hacerlo
después es más difícil.
-¿Habéis pensado en o practicado las siguientes cosas: permanecer junt@s dentro del gentío, maneras de
tomar decisiones rápidas, librarse del arresto, tratar con tácticas policiales como gases varios, brigadas
agarradas o caballos y perros o en quién es el mejor catalizador, corredor, vigilante?
-¿Tenéis suficiente tiempo para planear una acción realmente exitosa?
-¿Os habéis encargado de demasiadas cosas o de no las suficientes?
-¿Cómo vais a hacer que vuestra acción sea visible?
-¿Hay lugares para recogida de pancartas, mástiles de banderas, símbolos del grupo que se puedan
reivindicar disfrutando de ellos?
-¿Cuáles son vuestras metas y tácticas?
-¿Cuántas personas necesitáis para la acción?
-¿Deben tener alguna habilidad especial?
-¿Estáis bien entrenad@s? La formación es esencial para cualquier acción.
-¿Cómo se comunicará vuestro grupo los demás grupos y con la acción en su conjunto? ¿Disponéis de
bicicletas, de radios o de móviles o de opciones más imaginativas sobre todo si fallan los anteriores? ¿Estáis
pensando estratégicamente, creativamente y lateralmente?
¿Os estáis divirtiendo?
Es importante recordar que el grupo de afinidad os pertenece, que vosotr@s debéis decidir qué tipo de
acciones y qué nivel de riesgo deseáis aceptar. Unir a gente creativa para actuar y trabajar colectivamente
en un mundo que prospera sobre la base del individualismo y la alienación del consumismo pasivo es uno
de los actos más poderosos de resistencia que podemos realizar como activistas. El aislamiento le interesa al
Poder, por eso nuestra unidad es revolucionaria. Cread un grupo de afinidad y comprobad cómo aumenta
vuestra eficacia y la nuestra.
Como decía el discurso final de la película “El Gran Dictador” de Charles Chaplin: “Nosotros, el pueblo
tenemos el poder para crear la felicidad, tenemos el poder para crear esa vida libre y espléndida... para
hacer de esta vida una radiante aventura. Utilicemos ese poder.. ¡Unámonos tod@s!”.
ALGUNAS NOTAS DE VITAL IMPORTANCIA EN LA RESISTENCIA CIVIL PACIFICA
La acción directa noviolenta (AD NV)
Se puede definir como todo acto legal o ilegal que, siempre basado en algún tipo de legitimidad, busca
intervenir a través de los hechos, y no de las especulaciones, intenciones o ideas abstractas, para explicitar
públicamente una situación de injusticia, interrumpir un proceso o situación que se considera ilegítimo, etc.
Es decir: la AD son las personas en acción, participando en la construcción de sí mismas y de lo colectivo
de forma directa, sin mediaciones ni delegaciones. La acción directa es una crítica implícita del modelo de
“democracia” representativa, que consiste fundamentalmente en el sempiterno vota y calla. Pero también lo
es (¡ay!) de alguna que otra forma de protesta aburrida, integrada y ya bastante ineficaz, que consiste en
pedir permiso para pasear la pancarta los domingos entre la calle a y la calle b.
La acción directa noviolenta cuestiona la legitimidad del poder y abre el espacio a la utopía
cuestionando la no cuestionabilidad de lo existente. La AD NV pretende transformar los discursos cerrados
en situaciones abiertas, a través de medios originales, que incluso ridiculicen al poder, que sean capaces de
crear interrogantes en la generalidad de la ciudadanía, que haga cambiar la actitud de sumisión hacia lo
establecido por otra más activa y crítica. La AD NV huye del adoctrinamiento para provocar la reflexión
cotidiana visualizando el conflicto.
Acción directa noviolenta no sólo es la sentada, el bloqueo, el encadenamiento o la huelga de hambre,
también puede serlo el teatro de calle, la afirmación irónica y subversiva, el collage y montaje tergiversador
y reinterpretativo, el arte político, la contrainformación autogestionada, el sabotaje simbólico, la fiesta
callejera... y tantas otras iniciativas que sean no cruentas y directas, es decir, sin intermediarios que decidan
por ti o gobiernen tu acción y que socaven la normalidad y la pretendida naturalidad del orden imperante.
Y la AD NV debe ir más allá del hecho puntual. Es necesario situarla en el marco de un proceso de
transformación de la realidad, procesos de acción y reflexión en los que vamos construyendo nuevos
valores, incidiendo en la denuncia y la crítica de la realidad que pretendemos cambiar. No nos
conformamos con una foto preciosa de nuestra acción sino que buscamos un proceso, un proyecto
alternativo.
Las características de la acción noviolenta
-Las acciones deben estar basadas en análisis y estrategia con una estimulación cuidadosa respecto al
efecto que queremos conseguir.
-La imaginación puede ser una ayuda poderosa para la comunicación. No es suficiente con ser racional:
la gente necesita ser estimulada y animada para el cambio.
-Si queremos atraer la atención de los medios de comunicación debemos tener en cuenta que la prensa
puede presentarlo de forma diferente a los objetivos que pretendemos. ¿Quiénes son las personas receptoras
a quiénes queremos que llegue el mensaje y cuál puede ser el efecto que cause en ellas?.
-La cualidad de la preparación detallada para una acción será un factor determinante en el resultado.
-La preparación interna de las personas participantes y su unidad de objetivos en la acción como grupo
será vital.
-Quiénes participan han de tener calculado los posibles costos de su acción y han de prepararse para
ellos, de forma moral y práctica.
Estrategia de la acción noviolenta
Repasamos a continuación cuáles son los diferentes pasos de la estrategia de acción noviolenta:
En primer lugar es esencial partir de un análisis de la realidad, de la situación de injusticia que se quiere
denunciar y tansformar. este análisis debe realizarse para tener un conocimiento exacto de la situación de
injusticia, para conocer cuáles son las fuerzas sociales y políticas implicadas en la situación, las actitudes de
las partes enfrentadas, para conocer la soidaridad que se obtendrá de otros colectivos y grupos, el papel de
los medios de comunicación y su utilización, situación legal, etc...
Este análisis nos permitirá luchar por transformar dicha situación injusta con la mayor objetividad,
racionalidad, coherencia y efectividad posible.
En segundo lugar, y en función del anterior análisis de la situación, nos planteamos un objetivo final y
la estrategia a seguir para llevarlo a cabo con eficacia. Así pues nos planteamos pequeños pasos estratégicos
(objetivos intermedios) que nos ayuden a aproximarnos el objetivo final, porque sabemos que de golpe es
dificil conseguir algo. También nos palnetamos los medios más adecuados para conseguirlos. Se trata de un
proceso dinámico de análisis permanente de la realidad, y evaluación contínua de los objetivos intermedios
planteados como criterio para ver si vamos logrando algo o no. Así, aparecerán nuevos objetivos
intermedios necesarios y cambios en la estrategia inicialmente diseñada.
Métodos de acción noviolenta
Existe una amplia variedad de métodos o formas de acción noviolenta. de una manera sencilla podemos
clasificarlos en varios grupos: acciones de difusión, de protesta, persuasión o denuncia, y los métodos de
acción directa o coacción (acciones de no-cooperación y acciones directas de intervención).
Las acciones de difusión están dedicadas a aumentar la concienciación y el debate sobre los problemas y
la situación en la que se quiere incidir: edición de materales, charlas, coloquios, artículos periodísticos, actos
informativos...
Los métodos de protesta y persuasión producen una conciencia de la existencia de una situación de
injusticia. Visualizan el conflicto y tratan de persuadir al adversario. Aquí podemos incluir las declaraciones
públicas, acciones simbólicas en público como manifestaciones, marchas, ayunos, pintadas, empapeladas,
siembra de octavillas, pancartas, comunicados, asambleas informativas en la calle, peticiones o recogida de
firmas, ayunos, huelgas de hambre limitadas, presiones sobre personas o autoridades concretas, teatro de
calle, etc. Se suelen utilizar en los inicios de campaña para exponer nuestra postura o periódicamente para
conseguir actualidad.
Cuando los medios de persuasión resultan insuficientes, es necesaio poner en práctica otros de coacción.
La no-cooperación intenta coaccionar al adversario mediante la negativa deliberada a realizar una función,
cuya ejecución es esencial para el mantenimiento de su posición. Se trata de organizar la no-cooperación de
tal manera que el mayor número de personas posible se niegue a colaborar con las estructuras, instituciones,
leyes y regímenes que crean y mantiene la situación de injusticia. La coacción se hará efectiva a partir del
momento en que los y las resistentes consigan romper las fuentes de poder del adversario, de tal forma que
éste se vea privado de los medios de mantener su posición y pierda el control de la situación. Así, se habra
conseguido establecer una relación de fuerzas a favor de las personas resistentes.
Entre estos métodos de persuasión podemos incluir: las acciones de no-cooperación social y económica
como los boicots económicos (negarse a pagar impuestos, objeción fiscal, no consumos de productos,
huelgas laborales...) y los boicots sociales (en servicios públicos, boicots en escuelas, el encierro en casa, la
devolución y rechazo de títulos, condecoraciones y cargos...); acciones de no-cooperación política
(acciones de desobediencia civil a las leyes o a otro tipo de autoridad o acciones públicas, colectivas y
relacionadas con una norma social que se considera injusta y que afrontan riesgos certeros de represión)
como la insumisión o la no cooperación administrativa; acciones de intervención o acciones directas
dirigidas bien a enfrentarse con el adversario (encarteladas, sentadas, encadenamientos, piquetes,
seguimientos de personajes públicos, obstruciones, interposiciones, encierros, ocupaciones, bloqueos,
huelgas de hambre ilimitadas, sabotajes...) o con el público para provocar su reacción, posicionamiento o
apoyo (teatro de calle, acciones artísticas y de confusión callejera...).
Por supuesto que esta clasificación no es pura, una acción puede incluirse en una o más categorías,
puede haber otras acciones, combinarse o complementarse.
20 puntos para preparar una acción
1.- Situar la acción dentro de un contexto político general y dentro de una campaña concreta.
2.- Especificar claramente los objetivos que se persiguen.
3.- Establecer la forma de acción más idónea, de acuerdo con esos objetivos.
4.- Clarificar las formas y niveles de enfrentamiento que se consideren válidos para el desarrollo de la
acción.
5.- Recavar toda la información precisa para la consecución de la acción (lugar, tiempo, otros factores).
6.- Clarificar las posibles consecuencias de la acción, tanto de cara al propio grupo como de cara al
adversario y, también hacia la opinión pública, los medios de comunicación, la gente que lo vea, etc.
7.- Tratar los aspectos legales implicados en la acción.
8.- Concretar el momento en que empieza y el momento en que termina la acción para evitar situaciones
de indecisión.
9.- Decidir cómo se actuará en distintas circunstancias posibles: que llueva, presencia policial, aparición
de hechos, personas o cosas imprevistas, etc.
10.- Aclarar las reacciones del grupo con la gente exterior del mismo.
11.- Trabajar la confianza dentro del grupo, mediante juegos o poniendo en común miedos e
inseguridades, intensificando el conocimiento personal, etc.
12.- Conocer formas de favorecer esa confianza mútua durante el desarrollo de la acción.
13.- Concianciarse de la necesidad de una postura clara del grupo durante la acción.
14.- Mantener una postura activa en todo momento durante la acción.
15.- Previsión de las formas de autoprotección frente a la represión (técnicas de resistencia).
16.- Definir la estructura interna del grupo durante la acción, los distintos grupos que pueden crearse
para desarrollar las diferentes tareas: asegurar la toma de decisiones, comunicación interna, resistencia
noviolenta, etc.
17.- Preparar al grupo de apoyo para que asuma las responsabilidades de coordinar y ayudar desde
afuera en todo el desarrollo de la acción, no es sólo para novatos: contactos previos con la prensa, asegurar
imágenes propias de la acción, contacto seguro con el abogado, seguimiento de los participantes en la
acción, seguir a los detenidos y procurarles cobertura jurídica.
18.- Preparar los materiales precisos para llevar a cabo la acción, con especial cuidado en los aspectos
estéticos y aquellas cosas que se ven a primera vista y que dejan claro el contenido de la acción.
19.- Experimentar la acción mediante un juego de rol, para ver respuestas propias y ajenas ante las
diferentes situaciones, atar cabos sueltos y modificar en caso que se vean insuficiencias al plan inicial.
20.- Evaluar la acción de acuerdo con los objetivos planteados, recogiendo datos que puedan servir para
futuras acciones y comunicando los sentimientos y actitudes de cada cual.
Se puede definir como todo acto legal o ilegal que, siempre basado en algún tipo de legitimidad, busca
intervenir a través de los hechos, y no de las especulaciones, intenciones o ideas abstractas, para explicitar
públicamente una situación de injusticia, interrumpir un proceso o situación que se considera ilegítimo, etc.
Es decir: la AD son las personas en acción, participando en la construcción de sí mismas y de lo colectivo
de forma directa, sin mediaciones ni delegaciones. La acción directa es una crítica implícita del modelo de
“democracia” representativa, que consiste fundamentalmente en el sempiterno vota y calla. Pero también lo
es (¡ay!) de alguna que otra forma de protesta aburrida, integrada y ya bastante ineficaz, que consiste en
pedir permiso para pasear la pancarta los domingos entre la calle a y la calle b.
La acción directa noviolenta cuestiona la legitimidad del poder y abre el espacio a la utopía
cuestionando la no cuestionabilidad de lo existente. La AD NV pretende transformar los discursos cerrados
en situaciones abiertas, a través de medios originales, que incluso ridiculicen al poder, que sean capaces de
crear interrogantes en la generalidad de la ciudadanía, que haga cambiar la actitud de sumisión hacia lo
establecido por otra más activa y crítica. La AD NV huye del adoctrinamiento para provocar la reflexión
cotidiana visualizando el conflicto.
Acción directa noviolenta no sólo es la sentada, el bloqueo, el encadenamiento o la huelga de hambre,
también puede serlo el teatro de calle, la afirmación irónica y subversiva, el collage y montaje tergiversador
y reinterpretativo, el arte político, la contrainformación autogestionada, el sabotaje simbólico, la fiesta
callejera... y tantas otras iniciativas que sean no cruentas y directas, es decir, sin intermediarios que decidan
por ti o gobiernen tu acción y que socaven la normalidad y la pretendida naturalidad del orden imperante.
Y la AD NV debe ir más allá del hecho puntual. Es necesario situarla en el marco de un proceso de
transformación de la realidad, procesos de acción y reflexión en los que vamos construyendo nuevos
valores, incidiendo en la denuncia y la crítica de la realidad que pretendemos cambiar. No nos
conformamos con una foto preciosa de nuestra acción sino que buscamos un proceso, un proyecto
alternativo.
Las características de la acción noviolenta
-Las acciones deben estar basadas en análisis y estrategia con una estimulación cuidadosa respecto al
efecto que queremos conseguir.
-La imaginación puede ser una ayuda poderosa para la comunicación. No es suficiente con ser racional:
la gente necesita ser estimulada y animada para el cambio.
-Si queremos atraer la atención de los medios de comunicación debemos tener en cuenta que la prensa
puede presentarlo de forma diferente a los objetivos que pretendemos. ¿Quiénes son las personas receptoras
a quiénes queremos que llegue el mensaje y cuál puede ser el efecto que cause en ellas?.
-La cualidad de la preparación detallada para una acción será un factor determinante en el resultado.
-La preparación interna de las personas participantes y su unidad de objetivos en la acción como grupo
será vital.
-Quiénes participan han de tener calculado los posibles costos de su acción y han de prepararse para
ellos, de forma moral y práctica.
Estrategia de la acción noviolenta
Repasamos a continuación cuáles son los diferentes pasos de la estrategia de acción noviolenta:
En primer lugar es esencial partir de un análisis de la realidad, de la situación de injusticia que se quiere
denunciar y tansformar. este análisis debe realizarse para tener un conocimiento exacto de la situación de
injusticia, para conocer cuáles son las fuerzas sociales y políticas implicadas en la situación, las actitudes de
las partes enfrentadas, para conocer la soidaridad que se obtendrá de otros colectivos y grupos, el papel de
los medios de comunicación y su utilización, situación legal, etc...
Este análisis nos permitirá luchar por transformar dicha situación injusta con la mayor objetividad,
racionalidad, coherencia y efectividad posible.
En segundo lugar, y en función del anterior análisis de la situación, nos planteamos un objetivo final y
la estrategia a seguir para llevarlo a cabo con eficacia. Así pues nos planteamos pequeños pasos estratégicos
(objetivos intermedios) que nos ayuden a aproximarnos el objetivo final, porque sabemos que de golpe es
dificil conseguir algo. También nos palnetamos los medios más adecuados para conseguirlos. Se trata de un
proceso dinámico de análisis permanente de la realidad, y evaluación contínua de los objetivos intermedios
planteados como criterio para ver si vamos logrando algo o no. Así, aparecerán nuevos objetivos
intermedios necesarios y cambios en la estrategia inicialmente diseñada.
Métodos de acción noviolenta
Existe una amplia variedad de métodos o formas de acción noviolenta. de una manera sencilla podemos
clasificarlos en varios grupos: acciones de difusión, de protesta, persuasión o denuncia, y los métodos de
acción directa o coacción (acciones de no-cooperación y acciones directas de intervención).
Las acciones de difusión están dedicadas a aumentar la concienciación y el debate sobre los problemas y
la situación en la que se quiere incidir: edición de materales, charlas, coloquios, artículos periodísticos, actos
informativos...
Los métodos de protesta y persuasión producen una conciencia de la existencia de una situación de
injusticia. Visualizan el conflicto y tratan de persuadir al adversario. Aquí podemos incluir las declaraciones
públicas, acciones simbólicas en público como manifestaciones, marchas, ayunos, pintadas, empapeladas,
siembra de octavillas, pancartas, comunicados, asambleas informativas en la calle, peticiones o recogida de
firmas, ayunos, huelgas de hambre limitadas, presiones sobre personas o autoridades concretas, teatro de
calle, etc. Se suelen utilizar en los inicios de campaña para exponer nuestra postura o periódicamente para
conseguir actualidad.
Cuando los medios de persuasión resultan insuficientes, es necesaio poner en práctica otros de coacción.
La no-cooperación intenta coaccionar al adversario mediante la negativa deliberada a realizar una función,
cuya ejecución es esencial para el mantenimiento de su posición. Se trata de organizar la no-cooperación de
tal manera que el mayor número de personas posible se niegue a colaborar con las estructuras, instituciones,
leyes y regímenes que crean y mantiene la situación de injusticia. La coacción se hará efectiva a partir del
momento en que los y las resistentes consigan romper las fuentes de poder del adversario, de tal forma que
éste se vea privado de los medios de mantener su posición y pierda el control de la situación. Así, se habra
conseguido establecer una relación de fuerzas a favor de las personas resistentes.
Entre estos métodos de persuasión podemos incluir: las acciones de no-cooperación social y económica
como los boicots económicos (negarse a pagar impuestos, objeción fiscal, no consumos de productos,
huelgas laborales...) y los boicots sociales (en servicios públicos, boicots en escuelas, el encierro en casa, la
devolución y rechazo de títulos, condecoraciones y cargos...); acciones de no-cooperación política
(acciones de desobediencia civil a las leyes o a otro tipo de autoridad o acciones públicas, colectivas y
relacionadas con una norma social que se considera injusta y que afrontan riesgos certeros de represión)
como la insumisión o la no cooperación administrativa; acciones de intervención o acciones directas
dirigidas bien a enfrentarse con el adversario (encarteladas, sentadas, encadenamientos, piquetes,
seguimientos de personajes públicos, obstruciones, interposiciones, encierros, ocupaciones, bloqueos,
huelgas de hambre ilimitadas, sabotajes...) o con el público para provocar su reacción, posicionamiento o
apoyo (teatro de calle, acciones artísticas y de confusión callejera...).
Por supuesto que esta clasificación no es pura, una acción puede incluirse en una o más categorías,
puede haber otras acciones, combinarse o complementarse.
20 puntos para preparar una acción
1.- Situar la acción dentro de un contexto político general y dentro de una campaña concreta.
2.- Especificar claramente los objetivos que se persiguen.
3.- Establecer la forma de acción más idónea, de acuerdo con esos objetivos.
4.- Clarificar las formas y niveles de enfrentamiento que se consideren válidos para el desarrollo de la
acción.
5.- Recavar toda la información precisa para la consecución de la acción (lugar, tiempo, otros factores).
6.- Clarificar las posibles consecuencias de la acción, tanto de cara al propio grupo como de cara al
adversario y, también hacia la opinión pública, los medios de comunicación, la gente que lo vea, etc.
7.- Tratar los aspectos legales implicados en la acción.
8.- Concretar el momento en que empieza y el momento en que termina la acción para evitar situaciones
de indecisión.
9.- Decidir cómo se actuará en distintas circunstancias posibles: que llueva, presencia policial, aparición
de hechos, personas o cosas imprevistas, etc.
10.- Aclarar las reacciones del grupo con la gente exterior del mismo.
11.- Trabajar la confianza dentro del grupo, mediante juegos o poniendo en común miedos e
inseguridades, intensificando el conocimiento personal, etc.
12.- Conocer formas de favorecer esa confianza mútua durante el desarrollo de la acción.
13.- Concianciarse de la necesidad de una postura clara del grupo durante la acción.
14.- Mantener una postura activa en todo momento durante la acción.
15.- Previsión de las formas de autoprotección frente a la represión (técnicas de resistencia).
16.- Definir la estructura interna del grupo durante la acción, los distintos grupos que pueden crearse
para desarrollar las diferentes tareas: asegurar la toma de decisiones, comunicación interna, resistencia
noviolenta, etc.
17.- Preparar al grupo de apoyo para que asuma las responsabilidades de coordinar y ayudar desde
afuera en todo el desarrollo de la acción, no es sólo para novatos: contactos previos con la prensa, asegurar
imágenes propias de la acción, contacto seguro con el abogado, seguimiento de los participantes en la
acción, seguir a los detenidos y procurarles cobertura jurídica.
18.- Preparar los materiales precisos para llevar a cabo la acción, con especial cuidado en los aspectos
estéticos y aquellas cosas que se ven a primera vista y que dejan claro el contenido de la acción.
19.- Experimentar la acción mediante un juego de rol, para ver respuestas propias y ajenas ante las
diferentes situaciones, atar cabos sueltos y modificar en caso que se vean insuficiencias al plan inicial.
20.- Evaluar la acción de acuerdo con los objetivos planteados, recogiendo datos que puedan servir para
futuras acciones y comunicando los sentimientos y actitudes de cada cual.
LLAMADO DE AMLO MANAÑA 21 OCTUBRE 10AM HEMICICLO A JUAREZ
ES IMPORTANTE ESTAR ATENTOS YA QUE EL PRIAN Y ALGUNO QUE OTRO DEL PRD ESTAN POR APROBAR LOS DICTAMENES ALGUNOS COMENTARISTAS DICEN QUE ES POQUITA LA PRIVATIZACION EN ESTE CASO NO HAY POQUITOS AQUI LAS NOTICIAS DE ULTIMA HORA:
Además de la Ley Reglamentaria al 27 constitucional, avalaron -con el voto reservado del PRD, PT y Convergencia- la Ley de Pemex y la de Aprovechamiento de Energías Renovables.
La Jornada On Line
Publicado: 20/10/2008 19:53
México, DF. Mañana martes senadores llevarán al pleno los siete dictámenes sobre la reforma energética aprobados en comisiones para su votación.
La tarde de este lunes fueron aprobados los tres de los siete dictámenes que aún faltaban por analizarse entre los legisladores que conforman las Comisiones Unidas de Energía y Estudios Legislativos de la Cámara alta. Es decir, obtuvieron el aval los relativos a la Ley Reglamentaria del Artículo 27 constitucional en materia de petróleo, la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la de Aprovechamiento de las Energías Renovables.
La primera recibió 13 votos aprobatorios y las dos últimas, 13, por parte del PAN, PRI y PVEM, en tanto que el PRD, el PT y Convergencia mantuvieron reservada su postura, la cual será emitida hasta que se agote la discusión de los siete proyectos.
Por lo que se refiere a la Ley Reglamentaria, esta dejó eliminada a las empresas filiales para refinación -propuestas por el PRI-, se afinó la prohibición para que Pemex acuda a tribunales extranjeros y no se avaló la propuesta del Frente Amplio Progresista de incluir un candado adicional para reafirmar que no se otorgará exclusividad a ninguna contratista.
En lo que conforma parte del quinto dictamen se elimina la posibilidad de que capital privado participe en áreas estratégicas del sector, como en la refinación y la construcción de ductos y plantas de almacenamiento. Asimismo, establece que la paraestatal podrá suscribir contratos de obras o de prestación de servicios con personas físicas o morales, y el pago será siempre en efectivo sin conceder derechos sobre la propiedad de los hidrocarburos, señala el dictamen.
También estarán prohibidos los contratos que comprometan porcentajes de la producción o de las utilidades de la paraestatal ni se incluyen derechos de preferencia o de producción compartida, denominados contratos de riesgo.
Se aprobó que Pemex no se someta a la jurisdicción de tribunales foráneos en contratos de obras y servicios brindados en el país por empresas extranjeras, aunque se reconocen arbitrajes basados en convenios internacionales suscritos por México.
Corresponderá a la Comisión Nacional de Hidrocarburos regular y supervisar la exploración y explotación petrolera, así como emitir las disposiciones y normas técnicas a que se sujetarán dichas actividades, indica el documento.
Las comisiones del Senado clasificaron como de utilidad pública la construcción de ductos y de plantas de almacenamiento, aunque el sector privado puede participar en el servicio de transporte y distribución de gas por medio de tuberías.
El dictamen regula la participación de terceros en el transporte, el almacenamiento y la distribución de gas, e incluye sanciones hasta de un millón 500 mil salarios mínimos a los permisionarios que violen la legislación.
Los senadores fijaron multas de 10 mil a un millón de salarios mínimos a quienes no respeten el precio o no entreguen la cantidad y calidad exacta de gas, de productos refinados del petróleo, como la gasolina y el diesel, y de petroquímicos básicos contratados.
En lo que respecta al sexto dictamen, relativo a la nueva Ley de Pemex, se establece la emisión de los bonos ciudadanos, la autonomía presupuestaria y de gestión para que la paraestatal pueda manejar su deuda y celebrar contratos de obra y de prestación de servicios con particulares en las áreas no exclusivas.
En tanto, prohibe a la empresa suscribir contratos que contemplen esquemas de producción compartida o asociaciones estratégicas en las áreas exclusivas que señala el Artículo 27 constitucional. Por lo que respecta a la conformación del Consejo de Administración, se señala que sus 15 integrantes y el director general serán designado por el Ejecutivo federal. De forma particular, el Consejo estará integrado por seis representantes designados por el Presidente de la República, cinco del Sindicato de Trabajadores, así como cuatro consejeros profesionales propuestos por el Ejecutivo y ratificados por el Congreso.
Pemex también realizará, sin la autorización de la Secretaría de Hacienda, las adecuaciones presupuestarias que considere, y podrá emplear hasta 20 por ciento de sus excedentes de ingresos propios o hasta 10 mil millones de pesos para subir su gasto de inversión.
Además de la Ley Reglamentaria al 27 constitucional, avalaron -con el voto reservado del PRD, PT y Convergencia- la Ley de Pemex y la de Aprovechamiento de Energías Renovables.
La Jornada On Line
Publicado: 20/10/2008 19:53
México, DF. Mañana martes senadores llevarán al pleno los siete dictámenes sobre la reforma energética aprobados en comisiones para su votación.
La tarde de este lunes fueron aprobados los tres de los siete dictámenes que aún faltaban por analizarse entre los legisladores que conforman las Comisiones Unidas de Energía y Estudios Legislativos de la Cámara alta. Es decir, obtuvieron el aval los relativos a la Ley Reglamentaria del Artículo 27 constitucional en materia de petróleo, la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la de Aprovechamiento de las Energías Renovables.
La primera recibió 13 votos aprobatorios y las dos últimas, 13, por parte del PAN, PRI y PVEM, en tanto que el PRD, el PT y Convergencia mantuvieron reservada su postura, la cual será emitida hasta que se agote la discusión de los siete proyectos.
Por lo que se refiere a la Ley Reglamentaria, esta dejó eliminada a las empresas filiales para refinación -propuestas por el PRI-, se afinó la prohibición para que Pemex acuda a tribunales extranjeros y no se avaló la propuesta del Frente Amplio Progresista de incluir un candado adicional para reafirmar que no se otorgará exclusividad a ninguna contratista.
En lo que conforma parte del quinto dictamen se elimina la posibilidad de que capital privado participe en áreas estratégicas del sector, como en la refinación y la construcción de ductos y plantas de almacenamiento. Asimismo, establece que la paraestatal podrá suscribir contratos de obras o de prestación de servicios con personas físicas o morales, y el pago será siempre en efectivo sin conceder derechos sobre la propiedad de los hidrocarburos, señala el dictamen.
También estarán prohibidos los contratos que comprometan porcentajes de la producción o de las utilidades de la paraestatal ni se incluyen derechos de preferencia o de producción compartida, denominados contratos de riesgo.
Se aprobó que Pemex no se someta a la jurisdicción de tribunales foráneos en contratos de obras y servicios brindados en el país por empresas extranjeras, aunque se reconocen arbitrajes basados en convenios internacionales suscritos por México.
Corresponderá a la Comisión Nacional de Hidrocarburos regular y supervisar la exploración y explotación petrolera, así como emitir las disposiciones y normas técnicas a que se sujetarán dichas actividades, indica el documento.
Las comisiones del Senado clasificaron como de utilidad pública la construcción de ductos y de plantas de almacenamiento, aunque el sector privado puede participar en el servicio de transporte y distribución de gas por medio de tuberías.
El dictamen regula la participación de terceros en el transporte, el almacenamiento y la distribución de gas, e incluye sanciones hasta de un millón 500 mil salarios mínimos a los permisionarios que violen la legislación.
Los senadores fijaron multas de 10 mil a un millón de salarios mínimos a quienes no respeten el precio o no entreguen la cantidad y calidad exacta de gas, de productos refinados del petróleo, como la gasolina y el diesel, y de petroquímicos básicos contratados.
En lo que respecta al sexto dictamen, relativo a la nueva Ley de Pemex, se establece la emisión de los bonos ciudadanos, la autonomía presupuestaria y de gestión para que la paraestatal pueda manejar su deuda y celebrar contratos de obra y de prestación de servicios con particulares en las áreas no exclusivas.
En tanto, prohibe a la empresa suscribir contratos que contemplen esquemas de producción compartida o asociaciones estratégicas en las áreas exclusivas que señala el Artículo 27 constitucional. Por lo que respecta a la conformación del Consejo de Administración, se señala que sus 15 integrantes y el director general serán designado por el Ejecutivo federal. De forma particular, el Consejo estará integrado por seis representantes designados por el Presidente de la República, cinco del Sindicato de Trabajadores, así como cuatro consejeros profesionales propuestos por el Ejecutivo y ratificados por el Congreso.
Pemex también realizará, sin la autorización de la Secretaría de Hacienda, las adecuaciones presupuestarias que considere, y podrá emplear hasta 20 por ciento de sus excedentes de ingresos propios o hasta 10 mil millones de pesos para subir su gasto de inversión.
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