PERSUASIÓN, COMUNICACIÓN E IMAGEN POLÍTICA.
DR. D. JOSÉ-LORENZO GARCÍA FERNÁNDEZ.
Este texto, que guarda toda su virtualidad y frescura, tiene su origen en el curso dictado por su autor en los de verano, en la Universidad de Poyo (Pontevedra), en 24 de julio de 1997.
1.- INTRODUCCIÓN.
La persuasión y la retórica eran ya técnicas sobradamente conocidas por los filósofos y escritores griegos de la "edad de oro", y la oratoria era una profesión destacada en aquella época. El ciudadano griego debía defender sus tesis ante las asambleas políticas, y si no sabía argumentar estaba obligado a contratar a un sofista (maestro ambulante que elaboraba manuales para instruir en la mejor forma de argumentar). La Retórica [i][1] de Aristóteles, y especialmente el desarrollo de sus tres conceptos fundamentales de ethos, logos y pathos, ha resultado ser un manual clásico de uso obligado para politólogos y aprendices de líderes en todas las épocas. Siglos más tarde, pensadores como Hume, Maquiavelo o Gracián han tratado de escudriñar la "naturaleza humana" analizando el comportamiento de los gobernantes, líderes, auditorios y buscando las mejores estrategias para desenvolvernos en la complejidad de las relaciones humanas.
El concepto persuasión ha sido considerado como sinónimo de control mental, "lavado de cerebro" y seducción oculta. El término propaganda mucho más reciente, fue introducido por el papa Gregorio XV en 1662, está asociado a técnicas de persuasión masiva, educación y predicación. Modernamente significa influencia de las masas mediante la manipulación de símbolos y técnicas de la psicología individual y social [ii]
Los auditorios, las masas y los electores cambian y mudan sus opiniones con facilidad, especialmente si los "líderes de opinión" se afanan en estructurar y confeccionar sus mensajes de forma adecuada. La clave del éxito no solo radica en el uso del léxico, las palabras y la sintaxis más convenientes, sino que tanto o más importante que el mensaje es la elección del momento y lugar adecuados para llevarlo a cabo. Saber situar el día y la hora adecuados para llegar y conmover al auditorio.
Esta táctica estratégica subyace ya en muchas obras de los autores y escritores más universales. Sirva como botón de muestra el acto III de Julio César de W. Shakespeare, o si se prefiere la impecable versión que realizó en 1953 el director de cine J. L. Mankiewicz interpretada por Marlon Brando. En este discurso fúnebre antológico, donde Marco Antonio defiende la figura de su amigo Cesar, vemos la utilización magistral de una serie de tácticas persuasivas (fiabilidad, recompensas, miedo, sorpresa...) que hacen cambiar radicalmente la opinión del pueblo romano y desencadenar inmediatamente un motín popular.
2.- TÁCTICAS TOTALITARIAS
Durante los años veinte y treinta, coincidiendo con el auge de los sistemas autoritarios y fascistas, las técnicas persuasivas de la política se centraron en el férreo control de todos los medios de información y el empleo de tácticas de desinformación y de propaganda. (Las guerras mundiales fueron un campo abonado para su uso indiscriminado). Frases como las sentencias del famoso general chino Sun-Tzu: "El arte supremo de la guerra es someter al enemigo sin combate ". La atribuida a Lenin, con reminiscencias maquiavélicas, : "Decir la verdad es un prejuicio burgués mezquino ". O la afirmación de Goebbels: "Una mentira repetida llega a ser creíble como verdad ".
Gran parte de esas antiguas máximas y consignas, desgraciadamente, informan todavía los comportamientos actuales de algunos grandes medios de comunicación. Ciertas actuaciones informativas y de marketing en la Guerra del Golfo, concretamente el montaje desinformativo salido de la agencia norteamericana HILL AND KNOWLTON --con apoyo del embajador de Kuwait y diez millones de dólares-- acerca de los bebes "desconectados de las incubadoras "por las tropas de Saddam, así lo atestiguan. [iii] Un documental canadiense, de la cadena CBC, ofrece pruebas y testimonios irrefutables y desensmascara paso a paso la descarada manipulación y la credibilidad de la fuente informativa.
Especial interés para los nacionalsocialistas tuvo la exaltación de las emociones , sentimientos y necesidades más primarias (seguridad, dependencia del grupo, autoestima...). Pero al mismo tiempo supieron elevarse a necesidades de tipo estético : orden, armonía, belleza clásica, uniformidad, ritmo etc. que suponen respuestas emocionales casi paulovianas. La estética nacionalsocialista, a través de sus emblemas, símbolos y manifestaciones multitudinarias, logró crear un sentimiento de identidad casi tribal, dotado de una enorme e irresistible persuasión, que logró atraer a legiones de jóvenes descontentos y desencantados. Cineastas de talento como Leni Reiefensthal ("El triunfo de la voluntad", "Olimpia") o arquitectos como Albert Speer contribuyeron decisivamente a crear una imagen política persuasiva. Pero el auténtico genio de la manipulación y de la propaganda fue el Dr. Goebbels cuyas armas fundamentales fueron la prensa, la radio y las grandes concentraciones de masas.
3.- LAS BASES FUNDAMENTALES DE LA PERSUASIÓN.
Algunos de los pilares fundamentales sobre los que se asienta los mensajes persuasivos ya han sido apuntados anteriormente. Los primeros estudios e investigaciones científicas sobre el fenómeno nacen en las contiendas mundiales, pero será durante la posguerra cuando el grupo de la Universidad de Yale (Carl Hovland y su equipo: Janis, Kelley, Rosemberg...) [iv] formule los principios de la persuasión basados en las teorías del aprendizaje. Según esta teoría un mensaje es persuasivo cuando el destinatario lo aprende y lo acepta. La propaganda debe verse, entenderse, aprenderse y recordarse. Estos principios son básicos para lograr una comunicación efectiva y han sido utilizados por los persuasores profesionales (políticos y publicistas) durante todo este siglo.
A estos estudios clásicos del equipo de Yale, es necesario añadir las aportaciones iniciales del psicoanálisis, los estudios acerca de los tipos psicológicos de Jung, Ackoff /Emery, as recientes y numerosas investigaciones procedentes de la psicología social (respuestas cognitivas activas), y la pirámide de la jerarquía de las necesidades humanas de A. Maslow.
A/La fuente de la comunicación.-
Aristóteles serefirió a este concepto afirmando: "para que el orador gane la confianza del auditorio debe aparentar que posee tres cualidades: prudencia, virtud, y benevolencia. De la presentación que de si mismo haga y de su conocimiento de las pasiones humanas dependerá siempre el éxito de la comunicación persuasiva ".[2][v]
En la actualidad, estas recomendaciones del filósofo griego permanecen vigentes. El concepto de fuente persuasiva se conoce hoy con el calificativo de credibilidad. Este concepto es algo que muy pocos comunicadores llegan a poseer y se fundamenta en tres atributos personales: competencia, fiabilidad y dinamismo.
La competencia supone dominar y poseer la materia, la técnica y el conocimiento de lo que se habla o de lo que se escribe.
la fiabilidad estriba en que el político cumpla sus promesas electorales, o mejor dicho que no prometa nada que luego no pueda cumplir.
El dinamismo es un componente de la personalidad. Algo casi "invisible" que pocos logran dominar. Es algo que traspasa las barreras tanto personales como "catódicas". Algunos suponen que se trata de dar apretones de manos y "patear" los mercados durante la campaña.
Hay políticos que son competentes en sus tareas técnicas u organizativas, y que también resultan dinámicos, pero mucha gente no se fía de ellos. Otros son fiables, pero no parecen demasiado competentes, etc... Poseer los tres ingredientes de la credibilidad es un paso de gigante para llegar a la cima de la persuasión.
Argumentar contra uno mismo
Una forma de incrementar la persuasión es cuando el comunicador tiene algo que perder, es decir, la argumentación en contra de uno mismo. Frases del tipo: "He perdido mi libertad y mis amigos por la soledad de la Moncloa". "Cuando salga del gobierno me iré de portero de la casa del pueblo "(Felipe González en la campaña electoral de1989). "He perdido un amigo. Aquí está mi puñal, si yo hubiese hecho lo mismo que César tendríais permiso para matarme "(Bruto en acto III de "Julio César").
B/ El mensaje.-
Ya nos hemos referido al hecho de que los mensajes, para que puedan ser aprendidos y fijados en la mente, deben tener una serie de características esenciales, entre ellas:
-Atraer la atención: Para lograrlo deben ser nuevos, originales y producir sorpresa.
- Ser entendidos: Sencillez, dotados de argumentos favorables a la causa y repetirse con variaciones para que puedan ser fácilmente memorizados.
- Ofrecer recompensas: Bien sean materiales o beneficios sociales y espirituales (futuro mejor, consenso social-"efecto del carro del vencedor"-,patriotismo sacrificado ...)
- Dosis de temor: Deben ser pequeñas. Si el miedo es desproporcionado puede causar paralización para la acción.
C/El auditorio.
Aristóteles, una vez más, nos muestra el camino a seguir al referirse a la importancia que tiene para el orador persuasivo conocer las pasiones humanas (ira, tristeza, temor, compasión...)
Al mismo tiempo aquél debe saber a qué auditorio se dirige. Para ello nos describe los distintos tipos de caracteres humanos en relación con las emociones. Jóvenes, viejos y hombres maduros representan pasiones diferentes y temperamentos encontrados. Sus intereses y apetencias son asimismo bien distintas.[3][vi]
Los mensajes, por tanto, deben estructurarse en función de los auditorios y teniendo en cuenta sus necesidades. Actualmente los sondeos de opinión son el instrumento de primera mano de los políticos para conocer los deseos y apetencias de sus electores.
El estudio científico de hace dos décadas encargado por Anheuser-Busch a Ackoff y Emery acerca de los tipos psicológicos (PERCEPTIVO, REFLEXIVO, DINÁMICO , INTUITIVO) supuso una gran aportación acerca de la segmentación y el comportamiento de las audiencias.[vii]
D/Formato y presentación de la persuasión (la comunicación no verbal)
El psicólogo social Elliot Aronson ha dicho que . "La esencia de la propaganda es el envoltorio bien diseñado ".[viii]
Nosotros opinamos que el envoltorio de hoy es simplemente una sabia utilización de las claves de comunicación no verbal. Esta ciencia, cuyo estudio sistemático apenas tiene cuarenta años de existencia, ha dado ya una serie de teóricos importantes como Ruesch, Kees, Ekman, Friesen, Hall, Knapp, Morris, Poyatos, etc... que han elevado sus conclusiones e investigaciones al rango de disciplina científica. En España, durante mis diez años de docencia universitaria, mis alumnos del Colegio Universitario San Pablo CEU partiendo de mis explicaciones y análisis, han elaborado docenas de trabajos de investigación tratando de detectar cualidades, defectos, simulaciones y formas de comunicación de los políticos españoles.
El uso de las diferentes categorías de CNV: emblemas, ilustradores, adaptadores, formas de paralenguaje, actos de engaño, lenguaje del rostro, configuración constitucional, señales vestuarias, etc... han sido objeto de análisis y aplicación principalmente en las campañas electorales, debates televisivos comparecencias públicas.
El empleo de los análisis de vídeos, de TD, ruedas de prensa, debates, mesas redondas, entrevistas, fotografías de prensa.... son un excelente método de investigación para extraer inferencias y conclusiones acerca de su "presentación", es decir la imagen que tratan de comunicar a sus auditorios y electores potenciales.
Tan importante o más que el mensaje y la fuente es la elección del escenario adecuado (a veces nos traen reminiscencias de los sistemas de los años treinta), el empleo de luces, colores relajantes o excitantes, canciones, músicas (evitan la reflexión y el análisis), colocación de los asistentes al acto... elementos todos ellos imprescindibles para lograr un buen efecto persuasivo.
Cúando debe intervenir el político?.
Para finalizar estos principios generales solo anotar un aspecto muy importante. Si nos dan la oportunidad de elegir turno en la presentación de nuestra comunicación electoral, siempre debemos decantarnos por hablar los primeros en la campaña. (la teoría del aprendizaje o primacía confirma esta decisión). También es decisivo hablar en último lugar (El efecto de lo reciente o teoría de la retención nos ayuda [ix]). Esto es especialmente importante cuando la decisión o elección se celebra inmediatamente después de nuestra intervención pública. Lo decisivo es aprovecharse de ambas circunstancias. Eso es lo que hace siempre el gobierno en los espacios electorales gratuitos de TV.
Teledemocracia
Se ha dicho en alguna ocasión que la publicidad es "hija y madre de la televisión". Ello es cierto, ya que ambos medios han mantenido desde su corta trayectoria una relación claramente simbiótica, se han apoyado mutuamente , contribuyendo a un desarrollo complementario. Aunque la TV se inventa en Alemania y en 1936 se establece en Berlín el primer servicio regular, no llega a la madurez como medio de masas hasta después de la Segunda Guerra Mundial y su auge se produce en Estados Unidos. El primer spot publicitario televisivo se origina en ese país en el año 1956, gracias a los creativos de Madison Avenue.
La publicidad política televisiva o "Teledemocracia" saldrá a la arena electoral cuatro años más tarde. El pretexto será un debate emblemático celebrado en directo por las grandes cadenas norteamericanas de TV, entre dos candidatos completamente distintos: Richard NIXON y J. F. KENNEDY. Este debate, el primero de la historia de la TV, ha sido uno de los acontecimientos más estudiados en la corta trayectoria de los medios de masas.
Las encuestas entre los que habían escuchado el debate por radio, dieron prácticamente empate a los candidatos . Sin embargo, los que los vieron por TV, que fue la mayoría (más de setenta millones) dieron claramente la victoria al candidato demócrata (Kennedy).
El secreto del éxito -corroborado por las urnas-se debió en gran medida a una perfecta organización por parte de Kennedy y a la concurrencia de una serie de cualidades personales de este candidato (basadas fundamentalmente en la estructura de su rostro) que descansaban en un perfecto dominio de las claves de comunicación no verbal. Cuando se analizaron detenidamente las respuestas de las encuestas se pudo comprobar que Nixon había dado una imagen de: senectud, tristeza, seriedad, fealdad, torpeza...frente a un Kennedy: más guapo, joven, dinámico, y mucho más fiable.
Lo más destacado del resultado electoral y que marcaría un nuevo rumbo en las técnicas persuasivas de la política y de las campañas electorales, sería el hecho comprobado de que no fueron los contenidos del mensaje de los candidatos lo que decantó la tendencia del voto sino las formas, la imagen que proyectaron por televisión los políticos en liza. Este efecto, basado en un 90 % en la percepción de las claves no verbales de los candidatos, representaría en el futuro un aspecto muy importante para decantar el voto de los indecisos en las vísperas de los comicios.
En Europa el desarrollo de las posibilidades de la "teledemocracia" fue muy posterior. En Francia, El general De Gaulle realizó un uso peculiar de la TV, de la que era muy asiduo, especialmente en los momentos conflictivos. En cierta ocasión y para justificarse dijo: "La oposición ya tenía a la prensa, que estaba contra él".[x]
Los debates en Francia adquirieron un tono algo diferente del modelo americano. En lugar de la entrevista tipo americano, se trataba de un "cara a cara" donde los contendientes polemizaban directamente con el arbitrio de un periodista o moderador. El propio Giscard ha relatado como su triunfo ante Mitterrand se produjo por una frase-réplica afortunada en un debate celebrado en mayo de 1974. La frase, que le proporcionó más de 500.000 votos, fue la siguiente: "Pero Sr. Mitterrand. ! Ud. no tiene el monopolio del corazón!". Esa afirmación la pronuncié -ha señalado-"cuando el líder socialista pretendía monopolizar las clases sociales populares asignándome a mi únicamente el cuidado de los poderosos ".
Las campañas electorales tradicionales centradas en los mítines masivos (León Degrelle el líder del rexismo, manifestaba como la gente pagaba por asistir a sus mítines [xi]) han sido radicalmente substituidas por las campañas hechas en, para y desde la TV. Los mítines, visitas a los mercados, banquetes, desplazamientos en autobús yotros actos electorales variados (agendas electorales de los partidos) se hacen pensando en la cobertura de los telediarios e informativos en directo. Incluso una luz especial situada estratégicamente en el atril del "político-actor" le advierte que en ese momento está en directo, en la hora de "prime time "de la cadena. AHORA ES CUANDO EL CANDIDATO DEBE PONER TODA LA CARNE EN EL ASADOR para lograr captar las máximas voluntades de los indecisos. En el periodismo anglosajón ha surgido recientemente un movimiento de rechazoa esta" programación electoral informativa "de clara tendencia manipulativa. Para tratar deponer en evidencia esas tácticas ha nacido un estilo informativo "desdeñoso" con la información política "programada por los partidos". Los reportajes deeste género incluyen la explicación de cómo ha sido "preparada" esa información, explicando los fines manipulativos a los televidentes.[xii]
Los asistentes a los mítines políticos electorales de hoy son meras comparsas, atrezzo, extras de "figuración distinguida", pagados en especie o simplemente funcionarios del partido que aspiran a prebendas en un futuro prometedor. Su entusiasmo y fe, en muchas ocasiones, se trunca en frustración y mosqueo cuando los oradores de "su partido" enfatizan demagógicamente aquello de: "Que ningún militante del partido aspire a lograr un cargo si ganamos las elecciones".
Elecciones, videos y perros
Tradicionalmente los partidos políticos españoles nunca habían roto las "reglas implícitas" de lademocracia que regulaban el comportamiento y estilo de los mensajes políticos por TV. La publicidad política está prohibida en España. La normativa electoral regula, desde 1977, una cierta igualdad de oportunidades para todas las formaciones políticas. Pone la radio y la televisión públicas as u servicio, durante dos semanas, para la emisión de espacios electorales gratuitos elaborados por las propias formaciones políticas.
Esta supuesta igualdad queda "desenmascarada" desde el momento en que los aparatos de imagen de los partidos pueden elaborar sus propios mensajes (como si se tratara de un spot publicitario cualquiera) para su emisión en los mejores franjas horaria del "prime time" televisivo. Las formaciones políticas más débiles y marginales deben de conformarse con espacios grabados con "prisas" y con escasos recursos persuasivos, cuya emisión queda relegada a los peores horarios de las "parrillas" televisivas.
La normativa publicitaria comercial, que no permite el ataque frontal y directo (todo lo más de tipo comparativo , el denominado" posicionamiento de marca") a las marcas de la competencia, ha saltado por los aires en los espacios gratuitos electorales de los partidos emitidos en la pasada campaña electoral española. El archiconocido video del doberman y el video emitido por el PSC han roto todos los moldes conocidos anteriormente.
El primer video del PSOE de la campaña electoral de marzo pasado [xiii] incluía imágenes arquetípicas y cuasi subliminales. No se trataba de la primera vez, todavía recordamos la polvareda levantada en la campaña de octubre de 1989, cuando en la "cabecera "del spot del PSOE se incluyeron en menos de veinte segundos, más de cien imágenes subliminales de famosos nacionales e internacionales que "apoyaban" la imagen de Felipe González.
Las principales imágenes del reciente y polémico video eran las siguientes:
1.- Un perro agresivo que salta sobre su presa (feroz guardián de las propiedades).
2.- Un personaje que mueve una marioneta (el mundo financiero), donde podemos intuir que el "muñeco"es el Sr. Aznar.
3.- Personajes irritados que realizan con el dedo acusador "señales batuta"(agresividad y autoritarismo).
4.- Cabezas que chocan contra una pared de cristal (paranoia, irracionalidad y locura).
5.- Imágenes de tipos misteriosos mafioso-gangsteriles (negocios sucios, hampa, criminalidad).
6.- Distorsiones de imágenes reales de parlamentarios del PP (incomunicación, juego).
7.- Rostro cubierto con una capucha tipo "Ku klux klan"(racismo)
8.- Rayos de tormenta, llamas, árboles secos y paisajes desolados.
Todo este material "diabólico", casi de aquelarre, acompañado de una música distorsionada e inquietante que subrayaba perfectamente el contenido de las imágenes apocalípticas. Las referencias al PP se trataban con imágenes en blanco y negro (en negativo). Su tono era marcadamente expresionista, tenebrista, obscuro, oculto, negro, como en las mejores películas expresionistas de Fritz Lang (M, el vampiro de Dusseldorf). Ese tono negro, símbolo universal de lo negativo, la muerte y la destrucción, se contrapone maniqueamente con el color, la luminosidad, la alegría, el placer...la realidad que emana y aflora de las gentes del PSOE. "España en positivo", era el slogan de la pasada campaña del partido socialista.
El video, técnicamente perfecto, procedía de la agencia Asociados dirigida por J. L. Zamorano, ha logrado lo que busca todo spot o anuncio eficaz: impactar, hacerse notar, provocar, que sea recordado durante mucho tiempo.
El video del PSC, emitido en Cataluña y en Europa y América (Vía satélite, a través del Canal Internacional de TVE), introducía imágenes de archivo donde convivían perfectamente el general primo de Rivera, Antonio Tejero, Berlusconi y el Sr. Aznar. Aunque en esta ocasión no se incluían imágenes subliminales, no cabe duda de que se trata de un vídeo manipulativo , tendencioso, falto de toda ética, y que apelaba a los sentimientos e instintos más bajos del ser humano.
El Partido Popular, por el contrario, ha tratado de huir de la confrontación y la polémica y su campaña se ha caracterizado por la tranquilidad, la blandura y la sosería. Sus vídeos nos han parecido insulsos, faltos de garra e interés. Imágenes "subliminales" como el rótulo de "fruta selecta" en todos sus vídeos, no creo que les haya dado muchos votos entre las clases trabajadoras.
Lo mismo decir de sus fiestas electorales en los hoteles más lujosos de Madrid (Meliá Castilla, Eurobulding). Ola presencia de damas ataviadas con lujosos abrigos de piel (nunca deben exhibirse en público, dicen los norteamericanos, si se desea dar la imagen de PC-políticamente correcto- y la exhibición ostentosa de joyas y oro (símbolo de status), como desacertadamente apareció ante las cámaras la propia madre del Sr. Aznar en la noche electoral.
El PP ha optado en esta campaña por los consejos de los manuales de campaña electoral: moderación, tranquilidad, centrismo, oportunismo, posibilismo, pragmatismo, agregación de intereses, "limar asperezas", desideologización... Se trata de contentar a todos sin disgustar a nadie.
Ese "limar asperezas "del PP le ha llevado incluso a tener un líder, el Sr. Aznar, plano, romo, con escaso gancho personal, y que no vende bien en el "cara a cara" televisivo.[xiv] Un líder político de la "teledemocracia" debe responder siempre a todos los ataques. Ello le hará "llevarse de calle" a los electores dinámicos y activos. Asimismo debe tener grandes dosis de competencia y fiabilidad. De momento más de nueve millones de españoles se fían y creen en la competencia del Sr. Aznar y su partido. Esperamos que no defraude las expectativas depositadas por sus electores y sepa ser un buen gestor y administrador, no solo de los intereses y el patrimonio material de todos los españoles sino también del espiritual, de su secular cultura y legado histórico.
CONCLUSIONES
Hemos comprobado como la manipulación persuasiva es posible (en la segunda parte lo confirmaremos visualmente) y que las técnicas de entretenimiento que usa la publicidad comercial pueden trasladarse perfectamente al ámbito de la comunicación política y electoral. El "antídoto" contra todo esto no está al alcance de todos. Lo fundamental en esta sociedad "hipercomunicada" es aumentar nuestra capacidad de análisis y reflexión acerca de los mensajes. Saber leer sus claves ocultas (subliminales o no), y aprender acerca de la elaboración y procesamiento de la información persuasiva puede sernos de gran utilidad.
Esto lleva consigo dedicar un tiempo para la reflexión y el análisis. Ello hará que aflore ese adulto responsable que hay en todos nosotros. Creemos que vale la pena intentarlo.
ENVIADO POR LA SRA BARBARA RAP
jueves, 30 de octubre de 2008
LAS TAREAS POR REALIZAR
EN ESTOS MOMENTOS EL PRIAN YDEMAS PARTIDOS SATELITES Y POR SUPUESTO LOS CHUCHOS CARGAN OTRA VEZ CONTRA AMLO LOS MEDIOS TELEVISA Y TV TRECE EVITAN HABLAR DE AMLO Y SI LO HACEN LO HACEN CON MUCHO ENCONO ES CLARO QUE AMLO OPACO AL SENADO Y AUNQUE NO SE TRASMITIO EN CADENA NACIONAL DIJO LO QUE MUCHOS LEGISLADORES TIENEN MIEDO DE EXPRESAR O SIMPLEMENTE NO LES INTERESA HOY CON RENOVADOS BRIOS TENDREMOS QUE ROMPER EL CERCO INFORMATIVO Y DIFUNDIR LAS IDEAS PROGRESISTAS DE AMLO EL PUEBLO SE DIO CUENTA QUE GRACIAS AL MOVIMIENTO DE RESISTENCIA SE LOGRO FRENAR EL ALBAZO Y LA REFORMA ESPURIA DE CALDERON AUN CUANDO EL DIGA QUE SU REFORMA ES UN EXITO ADJUDICANDOSE LA PATERNIDAD DEEL LOGRO DE AMLO Y LA RCP LA TAREA ES RETOMAR LA HISTORIA REPASAR LO QUE SE HA HECHO Y GACER ESTRATEGIAS PARA NO COMETER LOS ERRORES DEL PASADO
UNA MUJER CON LAS FALDAS BIEN PUESTAS
EN EL REPORTAJE SOBRE NUESTRA COMPAÑERA DIRIGENTE DEL COLECTIVO 2 DE JULIO LORENA SOSA QUE SE TRASMITIO EN EL PROGRAMA PUNTO DE PARTIDA SE LE DA SEGUIMIENTO A LORENA ANTES Y DURANTE EL GRITO DEL 15 DE SEP EN EL ZOCALO Y COMO BIEN LO MARCA LORENA EL MOVIMIENTO DE RESISTENCIA ES DE CIUDADANOS CONCIENTES Y PENSANTES EN EL PROGRAMA DE ESTA SEMANA SE OBSERVAN LOS PREPARATVOS DE LORENA Y EL GRUPO QUE INTEGRAN EL COLECTIVO MARCHAR HACIA EL SENADO LO QUE NO TRASMITE ES LA AGRESION DE LOS PFPOS HAY QUE RECONOCER LAS FALDAS BIEN PUESTAS DE LORENA QUE NO SE RAJO Y CON LAGRIMAS DE IMPOTENCIA MAS QUE DE DOLOR DENUNCIO LA AGRESION , POR CIERTO EN ESEA MISMA EMISION ESTUVIERON CARLOS NAVARRETYE Y RICARDO MONREAL NAVARRETE NO PERDIO EL TIEMPO Y HIZO UN COMENTARIO TOTALMENTE FUERA DE LUGAR ( MUY AL ESTILO DE LOS CHUCHOS)VEAN POR QUE: " ES NO ES LA FORMA DE PROTESTAR HAY MANERAS MAS CIVILIZADAS YO LE RECOMENDARIA A NUESTRA COMPAÑERA QUE NO SE EXPUSIERA DE ESA MANERA" REPROBANDO LA ACTUACION DE LORENA Y LA RESISTENCIA A LO QUE YO LE CONTESTARIA SR NAVARRETE ACASO EL CONCIENTIZAR E INFORMAR LO VA A HACER LA TELEVISION NO SEÑOR ESTA LUCHA A NIVEL CALLE CUANDO SE LE HA OCURRIDO A UN SENADOR O DIPUTADO ORGANIZAR UNA PROTESTA IMPOSIBLE EL SUELO NO LOS MERECE, PUES BIEN AL OTRO DIA EN UN PROGRAMA DE RADIO DONDE ACOSTUMBRAN HABLAR MAL TANTO DE AMLO COMO DEL MOVIMIENTO EL LOCUTOR SE REFIRIO A LORENA REPROBANDO LA ACTITUD Y LAS CONSIGNAS CON LENGUAJE FLORIDO A LO QUE EL ENTREVISTADO CONTESTO EL UNICO QUE PUEDE SACAR A MEXICO DE LA CRISIS ES UN HOMBRE SENCILLO HONESTO Y DEL PUEBLO ESE ES ANDRES MANUEL Y YO LE ASEGURO QUE ESA MUJER( REFIRIENDOSE A LORENA) QUE USTED RECRIMINA CON TANTO ARDOR TIENE MAS CONCIENCIA Y CONOCE MUCHO DEL TEMA DEL PETROLEO MAS QUE ALGUNOS DE LOS QUE ESTAN EN EL CONGRESO.
domingo, 26 de octubre de 2008
ALGO DE HISTORIA NO OFICIAL
EL DIA SIGUIENTE DE LAS ELECCIONES... DE 1952
(Síntesis del Capítulo "La Jornada Post-Electoral y la Rebelión que se frustró" del Libro SIN RECONOCIMIENTO OFICIAL de Francisco Estrada Correa)
El domingo 6 de julio de 1952 se llevaron a cabo, en todo el país, las elecciones para elegir al sucesor de Miguel Alemán y a los ciudadanos que debían formar el Poder Legislativo de la nación.
Por la tarde, los reportes de los primeros resultados, avizoraban el triunfo de Miguel Henríquez Guzmán pero también las maniobras fraudulentas de los partidarios de Adolfo Ruiz Cortines.
La mañana del día 7, mientras todos los periódicos amanecieron anunciando el triunfo del priísta, se publicó una inserción pagada de media plana con la invitación de la Federación de Partidos del Pueblo a la "Fiesta de la Victoria" en la Alameda de la Ciudad de México... Y la respuesta no se hizo esperar.
La fiesta de los henriquistas fue interrumpida por cientos de policías y agentes, de tal suerte que lo que pretendía ser una manifestación de júbilo acabó en una balacera que empezó poco después de las seis de la tarde, se extendió por varios rumbos de la ciudad y se prolongó hasta bien entrada la madrugada.
La Alameda y el Palacio de las Bellas Artes, en pleno corazón del D. F., prácticamente desaparecieron durante varias horas, en medio del humo de bombas y gases lacrimógenos.
Nadie sabrá con seguridad cuántos ciudadanos, hombres y mujeres, murieron asesinados aquella noche. Los henriquistas calculaban sus bajas en más de doscientas personas, todas ellas documentadas. La prensa de entonces hablaría en principio de solo siete muertos, acabó reconociendo únicamente uno, y no faltó algún medio que llegó a decir que no tenía noticia de ningún fallecimiento.
Carlos Monsiváis, al asegurar que la matanza del 7 de julio es "uno de los hechos menos documentados y más oscurecidos de nuestra historia reciente", cita la cifra de 500 muertos y sostiene que tan sólo por la amplitud represiva -ese día se dispararon, de acuerdo con los reportes, mas de 300 granadas de gases lacrimógenos y había comisionados cerca de 100 agentes secretos, además de los granaderos, la policía montada y los elementos del Ejército- es más factible dicho dato que el reconocido oficialmente (Siempre!, 11 de octubre de 1972).
Se han tejido múltiples versiones acerca de lo que verdaderamente sucedió aquél día. Por parte del gobierno se difundió la versión del supuesto acuerdo entre Henríquez y Cárdenas, para alzarse en armas. Se llegó a decir que la jefatura del movimiento la iban a tomar los comunistas, confabulados con algunos henriquistas; que se estaba preparando una intensa campaña subversiva, la cual iba a culminar con la instalación de un Congreso “paralelo”, con los presuntos diputados henriquistas, en una finca de la familia Cárdenas en Apatzingán, y que ahí se iba a declarar presidente al candidato de la Federación (Excélsior, 26 de julio de 1952).
Incluso Roberto Blanco Moheno asegura que él lo comprobó cuando estuvo con el ex presidente en el Tepalcatepec, en esos mismos días, y un ayudante de don Lázaro, Roberto Reyes Pérez, le confesó: “Dentro de unas semanas estaremos en la sierra”. Y le aseguró “varias veces” que el propio don Lázaro encabezaría la revuelta. También afirma Blanco Moheno que cuando le preguntó esto mismo al “Tata”, directamente, que si iba él a adoptar una actitud beligerante contra el gobierno, la respuesta de éste fue: “Lo único que sabemos decirle es que lo peor que a un hombre puede sucederle es morir en su cama”.
La verdad es que ese día, 7 de julio, en su casa de Atoyac, junto con los informes de la represión en contra del henriquismo, escuchó don Miguel el apremio de sus partidarios militares para dar inicio a la revuelta, esperando que ésta tuviera eco en todo el país y que una vez iniciada, el Ejército, en su mayoría, acabaría por apoyar. También es cierto que grupos supuestamente de henriquistas bien armados llegaron hasta el Zócalo y tomaron por asalto la Catedral, y que desde sus torres estuvieron resistiendo por horas y haciendo disparos contra el Palacio Nacional. E igualmente cierto es que varios núcleos de estudiantes comunistas irrumpieron en la manifestación de la Alameda, en lo más duro de la balacera, azuzando a la multitud al grito de “¡A Palacio! ¡A Palacio!”, mientras el general Ríos Zertuche pretendía lo mismo, apurando por radio al general para que le diera la luz verde.
Pero ese era el plan que tenían los cardenistas. Y es una mentira que el general estuviera de acuerdo con ningún levantamiento popular, sino que antes bien, como veremos a continuación, él mismo lo abortó.
Porque sí se llegó a hablar ese día, con todo detalle, en la casa de don Miguel, de la forma como se usaría como base el cuartel de Guardias Presidenciales para desarmar y neutralizar a las policías, y de cómo un grupo de aviadores intentarían hacerse al aire para bombardear los centros vitales del país. También se habló acerca de lo que debía hacerse con el presidente de la República y con el candidato del PRI, a quienes unos proponían darles libre acceso al aeropuerto, para que huyeran, y hasta hubo quien propuso secuestrarlos, para luego asesinarlos; todo lo cual lo coronaría una declaración pública del ex presidente Cárdenas, en apoyo de los insurrectos, que sería la puntilla contra el gobierno.
Lo único que le pedían sus lugartenientes a Henríquez era libertad para actuar y que se retirara a un lugar seguro, fuera de la ciudad, para tomar ellos el control. Estaban en ese momento con don Miguel en su residencia la plana mayor del cardenismo. Múgica, Alamillo Flores, Roberto Cruz, García Barragán, César Martino, Labra, Celestino Gazca y Estrada Cajigal, entre otros, apurando el levantamiento armado. Muchos se molestaron. Pero el general rechazó con energía todos los planes, cualquier insinuación de levantamiento armado y, domando sus sentimientos, entre de dolor y de indignación, al conocer la amplitud represiva con que ese día se estuvo castigando a sus partidarios, reafirmó su decisión de agotar la vía legal, incluso arrostrando el descontento y la defección, que ahí empezaron, de muchos de sus seguidores, y lo que es más, el riesgo de ser tratado en el futuro como un cobarde, como muchas veces se intentó, solo porque no quería derramamiento de sangre alguno ni quería, tampoco, que ese fuera el precio de su triunfo.
Existe la leyenda de que ese día Henríquez se quedó esperando las órdenes de Cárdenas. Según Muñoz Cota, éste le envió un recado con su suegro, con don Cándido Solórzano, pidiéndole esperar, y que por eso no se levantaron. Los cardenistas decían que fue al revés, que ellos y el ex presidente se quedaron esperando las órdenes de Henríquez.
Después de mucho insistirle, don Jorge accedió a darme su versión. Me dijo que Muñoz Cota confundía los tiempos. Que lo del recado de don Cándido había sido con motivo de las elecciones en Nayarit. Que eso fue en noviembre de 1951, y que entonces si había habido un plan de movilización militar. “No era precisamente un alzamiento -me aclaró-. García Barragán contaba con 700 oficiales fieles, de lo mejor, listos para tomar sin sangre el palacio de gobierno y la comandancia de policía. Iba a ser pura presión: o garantizaban la legalidad de los comicios locales, o tomábamos el control. Teníamos todo listo. Entonces recibimos las indicaciones del general Cárdenas. Nos pedía esperar a la elección nacional, se comprometió ese día a impedir el fraude general y llegar hasta donde fuera preciso con tal de que se respetara la voluntad popular... y nosotros hicimos lo que nos dijo”.
Ese fue pues, el único plan militar del henriquismo, y se frustró porque tanto don Jorge como don Miguel seguían considerando a Cárdenas como el “jefe”. Así me lo explicó don Jorge, y también que el día de los comicios federales Cárdenas se encontraba oculto en algún lugar de la sierra michoacana, que no tenían ningún contacto con él, y que fueron ellos, el general y don Jorge, después de analizar cuidadosamente la situación, los que tomaron, solos, la decisión de no ir al movimiento militar ese 7 de julio.
Hay otro testimonio interesante al respecto, además incontrovertible, que pinta claramente lo que entonces sucedió. Es de Janitzio Múgica, quien recuerda que su padre, el general don Francisco J., era de los que más querían “a la fuerza, imponer lo que suponen la victoria de las elecciones”. “Sin embargo –esto lo contó en una conferencia en Jiquilpan, en 1984-, entre quienes no entran en esa mayoría con la misma resolución, al menos está el propio candidato a la presidencia... Nada se hubiera ganado con lanzarse a una aventura si no hubiera habido la decisión de quien durante la campaña política, con derechos, con méritos o sin méritos, es en realidad el abanderado de esa lucha. Y ese abanderado nunca da la señal...” (Excélsior, 30 de enero de 1996).
Porque si algo no se ha dicho y se ha tenido el cuidado de ocultar, es que la noche de ese día el general Henríquez, alertado de la presencia de agitadores y agentes provocadores en las calles, salió de su casa para defender y controlar a sus partidarios. Sólo, rodeado de sus ayudantes, todos desarmados, llegó hasta las oficinas de la Federación, en plena refriega, y ahí les habló a sus seguidores, tratando de clamar los ánimos.
¿Qué hacían los líderes del Partido Popular y del Comunista en el mitin? ¿Qué hacía Helio Mendoza, líder de los estudiantes comunistas del Politécnico, por ejemplo? ¿Qué hacían ahí también, los conocidos izquierdistas Teodoro Morales, Jorge Reyes Coccidi y Juan Correa Vázquez, si eran gente de Lombardo? ¿Quién había mandado imprimir el pasquín titulado “El Libertador”, usando el nombre de la Federación para llamar a la violencia? Por supuesto que nada de eso era casual. La consigna estaba dada, y venía de afuera, como comprobaremos mas adelante.
Pero además había otra consigna, la de las fuerzas leales a Alemán, que sólo esperaban la primera señal de violencia para desatar la represión y aplastar el movimiento, empezando por todas sus cabezas. Esto es rigurosamente cierto, el Ejército se encontraba dividido ciertamente, pero la parte que controlaba el presidente y sus adictos tenía la consigna de asesinar a todos los jefes del henriquismo, empezando por el general, y sofocar a como diera lugar al pueblo. En ese instante se percató don Miguel de la enorme traición en que se le quería involucrar, usando a sus partidarios para bañar de sangre al país. Y se decidió a hacerle frente, y frenar él mismo la asonada.
Las oficinas de Donato Guerra 26 estaban sitiadas por militares, así que el automóvil donde viajaba el general fue detenido por los soldados, que de inmediato cortaron cartucho empuñando sus armas. Al primero que encañonaron fue a Henríquez, y él, dirigiéndose a los oficiales que tenían el mando de la tropa, simplemente exclamó: “¡Yo soy el general Henríquez! ¡Si quieren disparar, háganlo!”. Los oficiales, entonces, ordenaron que todos bajaran sus armas, y además le dijeron: “¡También nosotros estamos con usted! ¡Usted ordene!”. Y le franquearon el paso. Pidiendo calma, paciencia, así cruzó don Miguel la línea de soldados. La tropa lo saludó con respeto; muchos, incluso, se le cuadraban. Rodeado de tanques y carros blindados, escuchó los informes de la gente, sus quejas, sus demandas. “¡Armas!, ¡Parque!” reclamaban, y empezaron a corear “La Valentina” y “La Cucaracha”. Recorrió las calles y habló con los grupos. Y a todos les recomendó serenidad, calma, que regresaran de inmediato a sus domicilios, para evitar los abusos policíacos.
Porque hay que decir en esta parte, también, que las fuerzas militares emplazadas en el Paseo de la Reforma y en la Alameda no intervinieron en la matanza, fueron las diversas policías, la Federal de Seguridad, la Judicial; y muy por el contrario hasta hubo un momento, y a varios les consta, cuando la gente se había replegado en la calle de Donato Guerra, cerca de las oficinas de la Federación, en que la Brigada Motomecanizada al mando del general Federico Amaya volvió los tanques y las ametralladoras contra las fuerzas policíacas que hostilizaban a los henriquistas, y estuvo a punto de haber una confrontación de proporciones incalculables.
Así que no fue el Ejército ni la policía, fue Henríquez Guzmán el que evitó la violencia aquella noche del 7 de julio de 1952.
“No, el 7 de julio para nada se fraguaba ninguna revuelta –me reiteró don Jorge-. Los focos de violencia fueron cosa del general Ríos Zertuche. Lo del Zócalo fue cosa suya. El fue el que lo hizo, por su cuenta, contra la opinión de Miguel, que se opuso contundentemente. Rechazó incluso el ofrecimiento del jefe de las Guardias Presidenciales, lo devolvió a su cuartel, y aplacó a Ríos Zertuche. Hasta el comandante militar incluso, habló con Miguel, y le dijo que tenía una hora para hacer lo que quisiera. Pero el general Henríquez no cedió en ningún momento, simplemente se rehusó a la violencia. No quería ningún derramamiento de sangre. Por eso no nos alzamos, y por eso, juntos anduvimos recorriendo el Zócalo y las zonas de la matanza, calmando a la gente”.
La mañana del día 8, los periódicos reseñarían los acontecimientos de manera amañada y mentirosa. Y así, la manifestación pacífica se convirtió en motín de sublevados, sólo para justificar lo injustificable. “Graves actos de violencia y escándalo cometieron elementos del henriquismo”, proclamaba la cabeza de El Universal. “Los henriquistas mancharon con sangre la justa cívica del domingo”, decía la de Novedades. “Se frustró un ‘Bogotazo’” encabezó El Gráfico, recordando la revuelta popular que cuatro años atrás había ocurrido en tierras colombianas y que había culminado con la capitulación del gobierno. “Una típica maniobra de agitación roja fue la de ayer”, aseguraba Zócalo, y dejaba entrever apenas algo de lo que había pasado en realidad:
“Un plan cuidadosamente preparado por los expertos agitadores del comunismo internacional entreverados en las filas propicias del henriquismo para crear situaciones de anormalidad y desorden en nuestro país, fue puesto en práctica ayer, so pretexto de una reunión jubilosa del henriquismo para celebrar el triunfo de su candidato... Los dirigentes comunistas, mezclados entre la gente allí reunida, provocaron a la policía haciendo uso de armas de fuego... Todo el primer cuadro sirvió de escenario al motín cuidadosamente preparado por los agitadores profesionales que han usado al henriquismo como caballito de Troya para perturbar el orden” (Zócalo, 8 de julio de 1952).
El Departamento del Distrito Federal rebeló además que “células comunistas” habían estado trabajando desde varios días atrás, pretendiendo crear un ambiente de caos y desconfianza contra el gobierno, procurando incluso la suspensión de labores en rastros y panaderías “para exacerbar los ánimos de la gente y crear un ambiente de inquietud” ideal para un levantamiento (El Universal Gráfico, 8 de julio de 1952).
Y también se supo que entre los manifestantes estaban infiltrados unos doscientos universitarios y politécnicos, adheridos unos al Partido Popular y otros al Partido Comunista, y que ellos habían sido los que habían estado incitando a la violencia, y provocando los disturbios (Ultimas Noticias de Excélsior, 8 de julio; y Excélsior, 9 de julio de 1952).
Había mucho de verdad en todo eso; pero nada tenía que ver con el henriquismo. Y en cambio, nadie habló de la madre y su hijo asesinados, atravesados los dos por la punta de una bayoneta.
Nadie dijo nada del anciano que cayó gritando “¡Viva la democracia!” frente al Hotel del Prado. Ni de la plaza de la Constitución negreando de cadáveres. Ni de que los henriquistas no llevaban arma alguna, y que se defendían como podían de la bestial arremetida de los sables y las macanas de la caballería.
Entonces los cardenistas fraguaron un nuevo plan, que en principio Henríquez autorizó. Se trataba de hacer la defensa jurídica de las elecciones y mostrar la fuerza popular. Concretamente, le proponían que se declarara “Día de la Jornada de la Libertad” el 15 de agosto, la fecha del inicio del cómputo final, y celebrar manifestaciones populares pacíficas en defensa del voto en todos los distritos electorales del país, a partir de ese día y hasta el 25 de agosto, que era cuando se cerraban los cómputos.
En las instrucciones para la operación de dicha estrategia –que se envió, mediante circular, a todos los comités henriquistas-, se advertía que si bien ésta estaba perfectamente amparada por la garantía que ofrecía el artículo 9º Constitucional, y que “por lo mismo, no es necesario pedir autorización para celebrarla”, “para evitar cualquier mala interpretación deberá solicitarse oportunamente y por escrito a las autoridades municipales, de acuerdo con los Reglamentos de Policía de cada localidad, el permiso correspondiente para celebrar la reunión”.
Agregándose a continuación que, como resultado de esas reuniones, “se elevará –en todos los poblados de todos los distritos- una protesta telegráfica que se hará llegar a la secretaría de Gobernación... que demostrará que nuestra causa (que es la causa del Pueblo) está viva en todos los ciudadanos que forman la inmensa mayoría de la nación” (El Heraldo del Pueblo, 15 de agosto de 1952).
Ese era el plan aparente. Incluso se publicó en parte en El Heraldo del Pueblo. Pero como Henríquez se percató una vez más de que sólo iba a dar pretexto para que se desatara la escalada de los comunistas, y que estos pretendían aprovechar cualquier paso que diera la Federación para precipitar su movimiento, finalmente ni eso autorizó que se realizara. Ordenó que se diera marcha atrás y a partir de ese momento lo frenó todo.
Su decisión es poco comprendida, pero es muy firme. Henríquez no estaba dispuesto a avalar en modo alguno, la consumación de la burla al pueblo. Pero tampoco a tomar las armas y lanzarse al monte en plan de rebelión. Quería hacer de la Federación, simple y sencillamente, un auténtico partido. Y no le importó que a eso le llamaran “necedad” y falta de “sentido práctico”:
Ni siquiera lo persuade la advertencia que le manda el jefe de la policía con Martínez Tornel, a quien el general Leandro Sánchez Salazar trata de intimidar diciéndole que va a hacer responsable a los henriquistas de todos los desmanes que se den, y le “confiesa” sus “temores” de que “los miembros del partido del gobierno están resueltos a consumar otro Huitzilac”, es decir un asesinato de todo el equipo oposicionista y de su candidato, como aquél en el que pereció Francisco Serrano, y que según él sería materialmente inevitable si los henriquistas, “por la buena, pacíficamente, no reconocen el triunfo de Ruiz Cortines”.
A pesar de eso, a diferencia de Vasconcelos, de Padilla y de Almazán, Henríquez no pensó jamás en buscar refugio en el exterior. Y no lo hizo así por dos razones. La primera, porque no tenía planeado, como sí lo planearon ellos, ningún movimiento subversivo. Y segundo, porque él quería arrostrar aquí, junto con su partido y con sus partidarios, todas las consecuencias de su lucha.
Profundo conocedor de nuestra historia, y aun concediendo que el único camino que se les estaba dejando a los opositores era el de la fuerza, él sabía bien que con el apoyo de los Estados Unidos y con el del Ejército el gobierno, cualquier intento era una aventura, un suicidio. O peor, un crimen, por la mucha sangre inocente que iba a perderse.
En todo caso, no era su ideal erigir su gobierno sobre el sacrificio de sus partidarios; y menos lanzar a éstos a una aventura sin futuro. Miente por eso, quien diga que asumida por él la imposibilidad del reconocimiento legal de su triunfo, abrigó la idea obsesiva de levantarse en armas.
Su lucha siempre había sido por la democracia. Y él sabía que eso tenía un precio.
Por eso rechazó, una y otra vez, las insinuaciones que se le hicieron para apartarse de la ley, cuando casi todos lo empujaban a la rebelión. Y por eso evitó siempre que pudo, poner en conflicto al pueblo con la autoridad.
ENVIADO POR EL DR. SILIUS Z.
(Síntesis del Capítulo "La Jornada Post-Electoral y la Rebelión que se frustró" del Libro SIN RECONOCIMIENTO OFICIAL de Francisco Estrada Correa)
El domingo 6 de julio de 1952 se llevaron a cabo, en todo el país, las elecciones para elegir al sucesor de Miguel Alemán y a los ciudadanos que debían formar el Poder Legislativo de la nación.
Por la tarde, los reportes de los primeros resultados, avizoraban el triunfo de Miguel Henríquez Guzmán pero también las maniobras fraudulentas de los partidarios de Adolfo Ruiz Cortines.
La mañana del día 7, mientras todos los periódicos amanecieron anunciando el triunfo del priísta, se publicó una inserción pagada de media plana con la invitación de la Federación de Partidos del Pueblo a la "Fiesta de la Victoria" en la Alameda de la Ciudad de México... Y la respuesta no se hizo esperar.
La fiesta de los henriquistas fue interrumpida por cientos de policías y agentes, de tal suerte que lo que pretendía ser una manifestación de júbilo acabó en una balacera que empezó poco después de las seis de la tarde, se extendió por varios rumbos de la ciudad y se prolongó hasta bien entrada la madrugada.
La Alameda y el Palacio de las Bellas Artes, en pleno corazón del D. F., prácticamente desaparecieron durante varias horas, en medio del humo de bombas y gases lacrimógenos.
Nadie sabrá con seguridad cuántos ciudadanos, hombres y mujeres, murieron asesinados aquella noche. Los henriquistas calculaban sus bajas en más de doscientas personas, todas ellas documentadas. La prensa de entonces hablaría en principio de solo siete muertos, acabó reconociendo únicamente uno, y no faltó algún medio que llegó a decir que no tenía noticia de ningún fallecimiento.
Carlos Monsiváis, al asegurar que la matanza del 7 de julio es "uno de los hechos menos documentados y más oscurecidos de nuestra historia reciente", cita la cifra de 500 muertos y sostiene que tan sólo por la amplitud represiva -ese día se dispararon, de acuerdo con los reportes, mas de 300 granadas de gases lacrimógenos y había comisionados cerca de 100 agentes secretos, además de los granaderos, la policía montada y los elementos del Ejército- es más factible dicho dato que el reconocido oficialmente (Siempre!, 11 de octubre de 1972).
Se han tejido múltiples versiones acerca de lo que verdaderamente sucedió aquél día. Por parte del gobierno se difundió la versión del supuesto acuerdo entre Henríquez y Cárdenas, para alzarse en armas. Se llegó a decir que la jefatura del movimiento la iban a tomar los comunistas, confabulados con algunos henriquistas; que se estaba preparando una intensa campaña subversiva, la cual iba a culminar con la instalación de un Congreso “paralelo”, con los presuntos diputados henriquistas, en una finca de la familia Cárdenas en Apatzingán, y que ahí se iba a declarar presidente al candidato de la Federación (Excélsior, 26 de julio de 1952).
Incluso Roberto Blanco Moheno asegura que él lo comprobó cuando estuvo con el ex presidente en el Tepalcatepec, en esos mismos días, y un ayudante de don Lázaro, Roberto Reyes Pérez, le confesó: “Dentro de unas semanas estaremos en la sierra”. Y le aseguró “varias veces” que el propio don Lázaro encabezaría la revuelta. También afirma Blanco Moheno que cuando le preguntó esto mismo al “Tata”, directamente, que si iba él a adoptar una actitud beligerante contra el gobierno, la respuesta de éste fue: “Lo único que sabemos decirle es que lo peor que a un hombre puede sucederle es morir en su cama”.
La verdad es que ese día, 7 de julio, en su casa de Atoyac, junto con los informes de la represión en contra del henriquismo, escuchó don Miguel el apremio de sus partidarios militares para dar inicio a la revuelta, esperando que ésta tuviera eco en todo el país y que una vez iniciada, el Ejército, en su mayoría, acabaría por apoyar. También es cierto que grupos supuestamente de henriquistas bien armados llegaron hasta el Zócalo y tomaron por asalto la Catedral, y que desde sus torres estuvieron resistiendo por horas y haciendo disparos contra el Palacio Nacional. E igualmente cierto es que varios núcleos de estudiantes comunistas irrumpieron en la manifestación de la Alameda, en lo más duro de la balacera, azuzando a la multitud al grito de “¡A Palacio! ¡A Palacio!”, mientras el general Ríos Zertuche pretendía lo mismo, apurando por radio al general para que le diera la luz verde.
Pero ese era el plan que tenían los cardenistas. Y es una mentira que el general estuviera de acuerdo con ningún levantamiento popular, sino que antes bien, como veremos a continuación, él mismo lo abortó.
Porque sí se llegó a hablar ese día, con todo detalle, en la casa de don Miguel, de la forma como se usaría como base el cuartel de Guardias Presidenciales para desarmar y neutralizar a las policías, y de cómo un grupo de aviadores intentarían hacerse al aire para bombardear los centros vitales del país. También se habló acerca de lo que debía hacerse con el presidente de la República y con el candidato del PRI, a quienes unos proponían darles libre acceso al aeropuerto, para que huyeran, y hasta hubo quien propuso secuestrarlos, para luego asesinarlos; todo lo cual lo coronaría una declaración pública del ex presidente Cárdenas, en apoyo de los insurrectos, que sería la puntilla contra el gobierno.
Lo único que le pedían sus lugartenientes a Henríquez era libertad para actuar y que se retirara a un lugar seguro, fuera de la ciudad, para tomar ellos el control. Estaban en ese momento con don Miguel en su residencia la plana mayor del cardenismo. Múgica, Alamillo Flores, Roberto Cruz, García Barragán, César Martino, Labra, Celestino Gazca y Estrada Cajigal, entre otros, apurando el levantamiento armado. Muchos se molestaron. Pero el general rechazó con energía todos los planes, cualquier insinuación de levantamiento armado y, domando sus sentimientos, entre de dolor y de indignación, al conocer la amplitud represiva con que ese día se estuvo castigando a sus partidarios, reafirmó su decisión de agotar la vía legal, incluso arrostrando el descontento y la defección, que ahí empezaron, de muchos de sus seguidores, y lo que es más, el riesgo de ser tratado en el futuro como un cobarde, como muchas veces se intentó, solo porque no quería derramamiento de sangre alguno ni quería, tampoco, que ese fuera el precio de su triunfo.
Existe la leyenda de que ese día Henríquez se quedó esperando las órdenes de Cárdenas. Según Muñoz Cota, éste le envió un recado con su suegro, con don Cándido Solórzano, pidiéndole esperar, y que por eso no se levantaron. Los cardenistas decían que fue al revés, que ellos y el ex presidente se quedaron esperando las órdenes de Henríquez.
Después de mucho insistirle, don Jorge accedió a darme su versión. Me dijo que Muñoz Cota confundía los tiempos. Que lo del recado de don Cándido había sido con motivo de las elecciones en Nayarit. Que eso fue en noviembre de 1951, y que entonces si había habido un plan de movilización militar. “No era precisamente un alzamiento -me aclaró-. García Barragán contaba con 700 oficiales fieles, de lo mejor, listos para tomar sin sangre el palacio de gobierno y la comandancia de policía. Iba a ser pura presión: o garantizaban la legalidad de los comicios locales, o tomábamos el control. Teníamos todo listo. Entonces recibimos las indicaciones del general Cárdenas. Nos pedía esperar a la elección nacional, se comprometió ese día a impedir el fraude general y llegar hasta donde fuera preciso con tal de que se respetara la voluntad popular... y nosotros hicimos lo que nos dijo”.
Ese fue pues, el único plan militar del henriquismo, y se frustró porque tanto don Jorge como don Miguel seguían considerando a Cárdenas como el “jefe”. Así me lo explicó don Jorge, y también que el día de los comicios federales Cárdenas se encontraba oculto en algún lugar de la sierra michoacana, que no tenían ningún contacto con él, y que fueron ellos, el general y don Jorge, después de analizar cuidadosamente la situación, los que tomaron, solos, la decisión de no ir al movimiento militar ese 7 de julio.
Hay otro testimonio interesante al respecto, además incontrovertible, que pinta claramente lo que entonces sucedió. Es de Janitzio Múgica, quien recuerda que su padre, el general don Francisco J., era de los que más querían “a la fuerza, imponer lo que suponen la victoria de las elecciones”. “Sin embargo –esto lo contó en una conferencia en Jiquilpan, en 1984-, entre quienes no entran en esa mayoría con la misma resolución, al menos está el propio candidato a la presidencia... Nada se hubiera ganado con lanzarse a una aventura si no hubiera habido la decisión de quien durante la campaña política, con derechos, con méritos o sin méritos, es en realidad el abanderado de esa lucha. Y ese abanderado nunca da la señal...” (Excélsior, 30 de enero de 1996).
Porque si algo no se ha dicho y se ha tenido el cuidado de ocultar, es que la noche de ese día el general Henríquez, alertado de la presencia de agitadores y agentes provocadores en las calles, salió de su casa para defender y controlar a sus partidarios. Sólo, rodeado de sus ayudantes, todos desarmados, llegó hasta las oficinas de la Federación, en plena refriega, y ahí les habló a sus seguidores, tratando de clamar los ánimos.
¿Qué hacían los líderes del Partido Popular y del Comunista en el mitin? ¿Qué hacía Helio Mendoza, líder de los estudiantes comunistas del Politécnico, por ejemplo? ¿Qué hacían ahí también, los conocidos izquierdistas Teodoro Morales, Jorge Reyes Coccidi y Juan Correa Vázquez, si eran gente de Lombardo? ¿Quién había mandado imprimir el pasquín titulado “El Libertador”, usando el nombre de la Federación para llamar a la violencia? Por supuesto que nada de eso era casual. La consigna estaba dada, y venía de afuera, como comprobaremos mas adelante.
Pero además había otra consigna, la de las fuerzas leales a Alemán, que sólo esperaban la primera señal de violencia para desatar la represión y aplastar el movimiento, empezando por todas sus cabezas. Esto es rigurosamente cierto, el Ejército se encontraba dividido ciertamente, pero la parte que controlaba el presidente y sus adictos tenía la consigna de asesinar a todos los jefes del henriquismo, empezando por el general, y sofocar a como diera lugar al pueblo. En ese instante se percató don Miguel de la enorme traición en que se le quería involucrar, usando a sus partidarios para bañar de sangre al país. Y se decidió a hacerle frente, y frenar él mismo la asonada.
Las oficinas de Donato Guerra 26 estaban sitiadas por militares, así que el automóvil donde viajaba el general fue detenido por los soldados, que de inmediato cortaron cartucho empuñando sus armas. Al primero que encañonaron fue a Henríquez, y él, dirigiéndose a los oficiales que tenían el mando de la tropa, simplemente exclamó: “¡Yo soy el general Henríquez! ¡Si quieren disparar, háganlo!”. Los oficiales, entonces, ordenaron que todos bajaran sus armas, y además le dijeron: “¡También nosotros estamos con usted! ¡Usted ordene!”. Y le franquearon el paso. Pidiendo calma, paciencia, así cruzó don Miguel la línea de soldados. La tropa lo saludó con respeto; muchos, incluso, se le cuadraban. Rodeado de tanques y carros blindados, escuchó los informes de la gente, sus quejas, sus demandas. “¡Armas!, ¡Parque!” reclamaban, y empezaron a corear “La Valentina” y “La Cucaracha”. Recorrió las calles y habló con los grupos. Y a todos les recomendó serenidad, calma, que regresaran de inmediato a sus domicilios, para evitar los abusos policíacos.
Porque hay que decir en esta parte, también, que las fuerzas militares emplazadas en el Paseo de la Reforma y en la Alameda no intervinieron en la matanza, fueron las diversas policías, la Federal de Seguridad, la Judicial; y muy por el contrario hasta hubo un momento, y a varios les consta, cuando la gente se había replegado en la calle de Donato Guerra, cerca de las oficinas de la Federación, en que la Brigada Motomecanizada al mando del general Federico Amaya volvió los tanques y las ametralladoras contra las fuerzas policíacas que hostilizaban a los henriquistas, y estuvo a punto de haber una confrontación de proporciones incalculables.
Así que no fue el Ejército ni la policía, fue Henríquez Guzmán el que evitó la violencia aquella noche del 7 de julio de 1952.
“No, el 7 de julio para nada se fraguaba ninguna revuelta –me reiteró don Jorge-. Los focos de violencia fueron cosa del general Ríos Zertuche. Lo del Zócalo fue cosa suya. El fue el que lo hizo, por su cuenta, contra la opinión de Miguel, que se opuso contundentemente. Rechazó incluso el ofrecimiento del jefe de las Guardias Presidenciales, lo devolvió a su cuartel, y aplacó a Ríos Zertuche. Hasta el comandante militar incluso, habló con Miguel, y le dijo que tenía una hora para hacer lo que quisiera. Pero el general Henríquez no cedió en ningún momento, simplemente se rehusó a la violencia. No quería ningún derramamiento de sangre. Por eso no nos alzamos, y por eso, juntos anduvimos recorriendo el Zócalo y las zonas de la matanza, calmando a la gente”.
La mañana del día 8, los periódicos reseñarían los acontecimientos de manera amañada y mentirosa. Y así, la manifestación pacífica se convirtió en motín de sublevados, sólo para justificar lo injustificable. “Graves actos de violencia y escándalo cometieron elementos del henriquismo”, proclamaba la cabeza de El Universal. “Los henriquistas mancharon con sangre la justa cívica del domingo”, decía la de Novedades. “Se frustró un ‘Bogotazo’” encabezó El Gráfico, recordando la revuelta popular que cuatro años atrás había ocurrido en tierras colombianas y que había culminado con la capitulación del gobierno. “Una típica maniobra de agitación roja fue la de ayer”, aseguraba Zócalo, y dejaba entrever apenas algo de lo que había pasado en realidad:
“Un plan cuidadosamente preparado por los expertos agitadores del comunismo internacional entreverados en las filas propicias del henriquismo para crear situaciones de anormalidad y desorden en nuestro país, fue puesto en práctica ayer, so pretexto de una reunión jubilosa del henriquismo para celebrar el triunfo de su candidato... Los dirigentes comunistas, mezclados entre la gente allí reunida, provocaron a la policía haciendo uso de armas de fuego... Todo el primer cuadro sirvió de escenario al motín cuidadosamente preparado por los agitadores profesionales que han usado al henriquismo como caballito de Troya para perturbar el orden” (Zócalo, 8 de julio de 1952).
El Departamento del Distrito Federal rebeló además que “células comunistas” habían estado trabajando desde varios días atrás, pretendiendo crear un ambiente de caos y desconfianza contra el gobierno, procurando incluso la suspensión de labores en rastros y panaderías “para exacerbar los ánimos de la gente y crear un ambiente de inquietud” ideal para un levantamiento (El Universal Gráfico, 8 de julio de 1952).
Y también se supo que entre los manifestantes estaban infiltrados unos doscientos universitarios y politécnicos, adheridos unos al Partido Popular y otros al Partido Comunista, y que ellos habían sido los que habían estado incitando a la violencia, y provocando los disturbios (Ultimas Noticias de Excélsior, 8 de julio; y Excélsior, 9 de julio de 1952).
Había mucho de verdad en todo eso; pero nada tenía que ver con el henriquismo. Y en cambio, nadie habló de la madre y su hijo asesinados, atravesados los dos por la punta de una bayoneta.
Nadie dijo nada del anciano que cayó gritando “¡Viva la democracia!” frente al Hotel del Prado. Ni de la plaza de la Constitución negreando de cadáveres. Ni de que los henriquistas no llevaban arma alguna, y que se defendían como podían de la bestial arremetida de los sables y las macanas de la caballería.
Entonces los cardenistas fraguaron un nuevo plan, que en principio Henríquez autorizó. Se trataba de hacer la defensa jurídica de las elecciones y mostrar la fuerza popular. Concretamente, le proponían que se declarara “Día de la Jornada de la Libertad” el 15 de agosto, la fecha del inicio del cómputo final, y celebrar manifestaciones populares pacíficas en defensa del voto en todos los distritos electorales del país, a partir de ese día y hasta el 25 de agosto, que era cuando se cerraban los cómputos.
En las instrucciones para la operación de dicha estrategia –que se envió, mediante circular, a todos los comités henriquistas-, se advertía que si bien ésta estaba perfectamente amparada por la garantía que ofrecía el artículo 9º Constitucional, y que “por lo mismo, no es necesario pedir autorización para celebrarla”, “para evitar cualquier mala interpretación deberá solicitarse oportunamente y por escrito a las autoridades municipales, de acuerdo con los Reglamentos de Policía de cada localidad, el permiso correspondiente para celebrar la reunión”.
Agregándose a continuación que, como resultado de esas reuniones, “se elevará –en todos los poblados de todos los distritos- una protesta telegráfica que se hará llegar a la secretaría de Gobernación... que demostrará que nuestra causa (que es la causa del Pueblo) está viva en todos los ciudadanos que forman la inmensa mayoría de la nación” (El Heraldo del Pueblo, 15 de agosto de 1952).
Ese era el plan aparente. Incluso se publicó en parte en El Heraldo del Pueblo. Pero como Henríquez se percató una vez más de que sólo iba a dar pretexto para que se desatara la escalada de los comunistas, y que estos pretendían aprovechar cualquier paso que diera la Federación para precipitar su movimiento, finalmente ni eso autorizó que se realizara. Ordenó que se diera marcha atrás y a partir de ese momento lo frenó todo.
Su decisión es poco comprendida, pero es muy firme. Henríquez no estaba dispuesto a avalar en modo alguno, la consumación de la burla al pueblo. Pero tampoco a tomar las armas y lanzarse al monte en plan de rebelión. Quería hacer de la Federación, simple y sencillamente, un auténtico partido. Y no le importó que a eso le llamaran “necedad” y falta de “sentido práctico”:
Ni siquiera lo persuade la advertencia que le manda el jefe de la policía con Martínez Tornel, a quien el general Leandro Sánchez Salazar trata de intimidar diciéndole que va a hacer responsable a los henriquistas de todos los desmanes que se den, y le “confiesa” sus “temores” de que “los miembros del partido del gobierno están resueltos a consumar otro Huitzilac”, es decir un asesinato de todo el equipo oposicionista y de su candidato, como aquél en el que pereció Francisco Serrano, y que según él sería materialmente inevitable si los henriquistas, “por la buena, pacíficamente, no reconocen el triunfo de Ruiz Cortines”.
A pesar de eso, a diferencia de Vasconcelos, de Padilla y de Almazán, Henríquez no pensó jamás en buscar refugio en el exterior. Y no lo hizo así por dos razones. La primera, porque no tenía planeado, como sí lo planearon ellos, ningún movimiento subversivo. Y segundo, porque él quería arrostrar aquí, junto con su partido y con sus partidarios, todas las consecuencias de su lucha.
Profundo conocedor de nuestra historia, y aun concediendo que el único camino que se les estaba dejando a los opositores era el de la fuerza, él sabía bien que con el apoyo de los Estados Unidos y con el del Ejército el gobierno, cualquier intento era una aventura, un suicidio. O peor, un crimen, por la mucha sangre inocente que iba a perderse.
En todo caso, no era su ideal erigir su gobierno sobre el sacrificio de sus partidarios; y menos lanzar a éstos a una aventura sin futuro. Miente por eso, quien diga que asumida por él la imposibilidad del reconocimiento legal de su triunfo, abrigó la idea obsesiva de levantarse en armas.
Su lucha siempre había sido por la democracia. Y él sabía que eso tenía un precio.
Por eso rechazó, una y otra vez, las insinuaciones que se le hicieron para apartarse de la ley, cuando casi todos lo empujaban a la rebelión. Y por eso evitó siempre que pudo, poner en conflicto al pueblo con la autoridad.
ENVIADO POR EL DR. SILIUS Z.
ALBAZO A LA REFORMA
EL ALBAZO : APRUEBAN SIN DEBATE
■ Acción Nacional, PRI y Partido Verde desdeñan argumentos del Frente Amplio Progresista
Sin debate, aprueban diputados los siete dictámenes de la reforma
■ Fue violado acuerdo para votar mañana dos de los proyectos en materia energética, acusan
■ Tras ruptura del pacto, abandonan la sesión los legisladores fapistas, excepto Nueva Izquierda
Roberto Garduño
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El diputado de Convergencia Cuauhtémoc Velasco (derecha) fustiga a panistas y priístas antes de abandonar el encuentro de la Comisión de Energía en San Lázaro
Foto: Francisco Olvera
Sin analizar los siete dictámenes de la reforma energética, y mucho menos debatirlos, la triada PAN-PRI-Partido Verde en la Cámara de Diputados aprobó por mayoría –ignorando todo argumento del Frente Amplio Progresista (FAP) y sin modificar una coma– el paquete que envió el Senado apenas el jueves pasado.
En escasas cuatro horas con 40 minutos se desahogó completa la minuta, lo cual implicó la ruptura del acuerdo asumido la víspera en la mesa directiva de la Comisión de Energía: por iniciativa del panista Jorge Nordhausen se había determinado aprobar cinco dictámenes ayer y los dos restantes mañana.
El albazo propició que los diputados del FAP (a excepción de Nueva Izquierda, NI) abandonaran la sesión, emitiendo gritos de ¡traidores! y ¡vendepatrias! contra los panistas.
Con una coordinación impecable, PAN, PRI y Partido Verde dejaron exponer sin objeciones los argumentos emitidos por los diputados del PRD, Convergencia y PT durante la presentación de los primeros cinco dictámenes.
En el mismo sentido, David Mendoza, enviado por Ruth Zavaleta y René Arce, propuso que para ahorrar tiempo –y con ello concretar el albazo en la Comisión de Energía– se obviara la lectura de los textos, para simplemente dar entrada a una discusión hasta ese momento inexistente.
Para el mediodía ya se vislumbraba la posibilidad de que ocurriera una ruptura en la comisión legislativa, porque el priísta Ascención Orihuela adelantaba a los reporteros la posibilidad de concluir todo en una sola jornada: “venimos dispuestos a trabajar hasta agotar todo. Aprobamos ayer y propusimos que nos declaráramos en sesión permanente; nuestra intención es trabajar todo lo que sea necesario. Si es conveniente trabajar hoy todo el día y dictaminar los siete proyectos, de una vez hacerlo”.
Aval a mayoriteo
Incluso, David Mendoza se comunicaba antes de la hora de la comida con el dirigente nacional del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo –como confió el subsecretario de Enlace Legislativo de la Secretaría de Gobernación, Cuauhtémoc Cardona–, con el fin de solicitarle autorización para proseguir en caso de que se rompiera el acuerdo referido, y de esa forma aprobar el paquete completo de dictámenes. Y así fue, el diputado incondicional de Zavaleta y Arce, junto a Moisés Dagdug, avalaron el mayoriteo.
Con la determinación de concluir ayer la aprobación del paquete, asumida implícitamente por PAN, PRI, Partido Verde y los dos perredistas, siguió la reunión.
Fue el ex dirigente electricista José Antonio Almazán quien se opuso a la incondicionalidad de Mendoza, que insistía en que no se leyeran los dictámenes. “Nosotros iniciamos con un procedimiento legislativo; la lectura no es innecesaria porque forma parte del procedimiento de reflexión. No es un asunto menor, no quiero balconear a nadie; es un asunto de cuidado legislativo, seamos escrupulosos; yo entiendo que hay algunas prisas”.
Mendoza trató de revirar a su compañero de bancada. “No se trata de prisas, se trata de una práctica parlamentaria; supongo que ya fueron leídas las minutas, simple y llanamente lo que estoy planteando es dispensar la lectura”, aseveró.
A las dos y media de la tarde ya se habían aprobado tres dictámenes, sin debate. Para sorpresa de los diputados del FAP, y dada la rapidez con que se daba el trámite de aprobación, pues restaría una hora para concluir la sesión y esperar hasta mañana, con objeto de abordar dos dictámenes (el de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional y el de la Ley de Petróleos Mexicanos), David Maldonado, presidente de la Comisión de Energía, decretó un receso para comer.
Dos horas con 20 minutos más tarde se reinició la sesión con un tema fundamental: la omisión que afectaría la industria nuclear mexicana al aprobar una reforma al artículo 33 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. En dicho precepto –contenido en la minuta del Senado– se considera simplemente como efecto de protección del Estado los minerales radioactivos, pero debería incluir (a petición del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear) la energía nuclear, además de los minerales mencionados.
Sobre el particular el PRI, a través de Marco Antonio Bernal, manifestó honda preocupación, y con objeto de subsanar el gazapo, propuso a José Antonio Almazán que se adicionara la aclaración en la exposición de motivos.
La ruptura
Pero nada sucedió: PAN, PRI y Partido Verde rechazaron cualquier cambio, incluida la exposición de motivos, y al agotarse el número de dictámenes a discutir, el panista Juan José Rodríguez Prats emprendió el albazo:
“Señor presidente, sí ya están listos los otros dos dictámenes, ¡y sí la tarde es joven, pues sigamos!”
De inmediato, Cuauhtémoc Velasco, de Convergencia, replicó: “la propuesta de Rodríguez Prats es violatoria del acuerdo adoptado por la mesa directiva de la comisión. Hay tiempo suficiente para que el lunes se voten los dos restantes. Hubo un acuerdo explícito y su comportamiento, perdone la expresión, significaría agandallarse en esta comisión”.
En defensa del panista, el priísta Mariano González Zarur expuso: “si estamos en sesión permanente, la propuesta de Rodríguez Prats no es en el sentido de violentar ni de agandallarse”.
El ambiente, hasta entonces distendido, comenzó a opacarse. El perredista Rafael Sánchez Cabrales replicó: “me extraña, lamento este tipo de propuestas, porque ya había un acuerdo previo; he estado notando que algunos compañeros diputados ya han expresado que hoy se aprobarán todos los dictámenes, y la propuesta de Rodríguez Prats rompe el acuerdo”.
A su vez, el perredista Ramón Pacheco reveló que provino del PAN la iniciativa de discutir en dos sesiones la minuta. “La propuesta fue del diputado Nordhausen, y lo que no puedo admitir es que el acuerdo de la mesa directiva se eche para atrás”.
En ese momento la conducción de la reunión se le salió de las manos al panista David Maldonado. Entre manoteos, Marco Bernal y Cuauhtémoc Velasco se enfrascaron en un tú a tú: “¡Sí hubo acuerdo!” reclamaba el legislador por Convergencia, y la repuesta era tajante: “¡no hubo acuerdo! ¡Eso es mentira!”
Para entonces Maldonado había elaborado una lista de oradores en pro y en contra de discutir si hubo acuerdo en la mesa directiva, mientras el salón de protocolo de San Lázaro era escenario de gritos y reclamos. Con dureza, Almazán reclamó a quien encabezaba la sesión por aceptar que el pleno podría cambiar la determinación asumida un día antes:
“Estamos solicitando un receso. ¡Vergüenza te debería dar, presidente! Incumpliste tu palabra y atropellas las decisiones de los diputados. Esto es una farsa. Son gandallas y vendepatrias. No es a tu gusto, y estás validando la palabra de aquel vendepatrias (señaló a Rodríguez Prats)”.
Desde su lugar Rodríguez Prats manoteaba en desaprobación de los señalamientos en su contra, y de paso ordenaba a Maldonado que no decretara receso: “¡No, señor. Debe seguir la sesión!”
A pesar de la orden, el presidente de la comisión decretó receso de cinco minutos. Mónica Fernández, Rafael Sánchez Cabrales, Ramón Pacheco, Joaquín Vela, Cuauhtémoc Velasco y Almazán, del FAP, abandonaron el salón, elevando el tono: “¡vendepatrias! ¡El pueblo se los va a cobrar!”
Tras los cinco minutos se reinició la sesión, y en otros cinco minutos la triada PAN-PRI-Partido Verde aprobó los dictámenes más polémicos de la minuta enviada por el Senado, concretándose el fulminante albazo.
Aún así, David Mendoza terminó por dar la bienvenida a la aprobación fast trak: “Este amplio sector de la izquierda (NI) se considera satisfecho; es importante para México que se haya logrado la reforma”.
LA JORNADA
Sin debate, aprueban diputados los siete dictámenes de la reforma
■ Fue violado acuerdo para votar mañana dos de los proyectos en materia energética, acusan
■ Tras ruptura del pacto, abandonan la sesión los legisladores fapistas, excepto Nueva Izquierda
Roberto Garduño
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El diputado de Convergencia Cuauhtémoc Velasco (derecha) fustiga a panistas y priístas antes de abandonar el encuentro de la Comisión de Energía en San Lázaro
Foto: Francisco Olvera
Sin analizar los siete dictámenes de la reforma energética, y mucho menos debatirlos, la triada PAN-PRI-Partido Verde en la Cámara de Diputados aprobó por mayoría –ignorando todo argumento del Frente Amplio Progresista (FAP) y sin modificar una coma– el paquete que envió el Senado apenas el jueves pasado.
En escasas cuatro horas con 40 minutos se desahogó completa la minuta, lo cual implicó la ruptura del acuerdo asumido la víspera en la mesa directiva de la Comisión de Energía: por iniciativa del panista Jorge Nordhausen se había determinado aprobar cinco dictámenes ayer y los dos restantes mañana.
El albazo propició que los diputados del FAP (a excepción de Nueva Izquierda, NI) abandonaran la sesión, emitiendo gritos de ¡traidores! y ¡vendepatrias! contra los panistas.
Con una coordinación impecable, PAN, PRI y Partido Verde dejaron exponer sin objeciones los argumentos emitidos por los diputados del PRD, Convergencia y PT durante la presentación de los primeros cinco dictámenes.
En el mismo sentido, David Mendoza, enviado por Ruth Zavaleta y René Arce, propuso que para ahorrar tiempo –y con ello concretar el albazo en la Comisión de Energía– se obviara la lectura de los textos, para simplemente dar entrada a una discusión hasta ese momento inexistente.
Para el mediodía ya se vislumbraba la posibilidad de que ocurriera una ruptura en la comisión legislativa, porque el priísta Ascención Orihuela adelantaba a los reporteros la posibilidad de concluir todo en una sola jornada: “venimos dispuestos a trabajar hasta agotar todo. Aprobamos ayer y propusimos que nos declaráramos en sesión permanente; nuestra intención es trabajar todo lo que sea necesario. Si es conveniente trabajar hoy todo el día y dictaminar los siete proyectos, de una vez hacerlo”.
Aval a mayoriteo
Incluso, David Mendoza se comunicaba antes de la hora de la comida con el dirigente nacional del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo –como confió el subsecretario de Enlace Legislativo de la Secretaría de Gobernación, Cuauhtémoc Cardona–, con el fin de solicitarle autorización para proseguir en caso de que se rompiera el acuerdo referido, y de esa forma aprobar el paquete completo de dictámenes. Y así fue, el diputado incondicional de Zavaleta y Arce, junto a Moisés Dagdug, avalaron el mayoriteo.
Con la determinación de concluir ayer la aprobación del paquete, asumida implícitamente por PAN, PRI, Partido Verde y los dos perredistas, siguió la reunión.
Fue el ex dirigente electricista José Antonio Almazán quien se opuso a la incondicionalidad de Mendoza, que insistía en que no se leyeran los dictámenes. “Nosotros iniciamos con un procedimiento legislativo; la lectura no es innecesaria porque forma parte del procedimiento de reflexión. No es un asunto menor, no quiero balconear a nadie; es un asunto de cuidado legislativo, seamos escrupulosos; yo entiendo que hay algunas prisas”.
Mendoza trató de revirar a su compañero de bancada. “No se trata de prisas, se trata de una práctica parlamentaria; supongo que ya fueron leídas las minutas, simple y llanamente lo que estoy planteando es dispensar la lectura”, aseveró.
A las dos y media de la tarde ya se habían aprobado tres dictámenes, sin debate. Para sorpresa de los diputados del FAP, y dada la rapidez con que se daba el trámite de aprobación, pues restaría una hora para concluir la sesión y esperar hasta mañana, con objeto de abordar dos dictámenes (el de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional y el de la Ley de Petróleos Mexicanos), David Maldonado, presidente de la Comisión de Energía, decretó un receso para comer.
Dos horas con 20 minutos más tarde se reinició la sesión con un tema fundamental: la omisión que afectaría la industria nuclear mexicana al aprobar una reforma al artículo 33 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. En dicho precepto –contenido en la minuta del Senado– se considera simplemente como efecto de protección del Estado los minerales radioactivos, pero debería incluir (a petición del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear) la energía nuclear, además de los minerales mencionados.
Sobre el particular el PRI, a través de Marco Antonio Bernal, manifestó honda preocupación, y con objeto de subsanar el gazapo, propuso a José Antonio Almazán que se adicionara la aclaración en la exposición de motivos.
La ruptura
Pero nada sucedió: PAN, PRI y Partido Verde rechazaron cualquier cambio, incluida la exposición de motivos, y al agotarse el número de dictámenes a discutir, el panista Juan José Rodríguez Prats emprendió el albazo:
“Señor presidente, sí ya están listos los otros dos dictámenes, ¡y sí la tarde es joven, pues sigamos!”
De inmediato, Cuauhtémoc Velasco, de Convergencia, replicó: “la propuesta de Rodríguez Prats es violatoria del acuerdo adoptado por la mesa directiva de la comisión. Hay tiempo suficiente para que el lunes se voten los dos restantes. Hubo un acuerdo explícito y su comportamiento, perdone la expresión, significaría agandallarse en esta comisión”.
En defensa del panista, el priísta Mariano González Zarur expuso: “si estamos en sesión permanente, la propuesta de Rodríguez Prats no es en el sentido de violentar ni de agandallarse”.
El ambiente, hasta entonces distendido, comenzó a opacarse. El perredista Rafael Sánchez Cabrales replicó: “me extraña, lamento este tipo de propuestas, porque ya había un acuerdo previo; he estado notando que algunos compañeros diputados ya han expresado que hoy se aprobarán todos los dictámenes, y la propuesta de Rodríguez Prats rompe el acuerdo”.
A su vez, el perredista Ramón Pacheco reveló que provino del PAN la iniciativa de discutir en dos sesiones la minuta. “La propuesta fue del diputado Nordhausen, y lo que no puedo admitir es que el acuerdo de la mesa directiva se eche para atrás”.
En ese momento la conducción de la reunión se le salió de las manos al panista David Maldonado. Entre manoteos, Marco Bernal y Cuauhtémoc Velasco se enfrascaron en un tú a tú: “¡Sí hubo acuerdo!” reclamaba el legislador por Convergencia, y la repuesta era tajante: “¡no hubo acuerdo! ¡Eso es mentira!”
Para entonces Maldonado había elaborado una lista de oradores en pro y en contra de discutir si hubo acuerdo en la mesa directiva, mientras el salón de protocolo de San Lázaro era escenario de gritos y reclamos. Con dureza, Almazán reclamó a quien encabezaba la sesión por aceptar que el pleno podría cambiar la determinación asumida un día antes:
“Estamos solicitando un receso. ¡Vergüenza te debería dar, presidente! Incumpliste tu palabra y atropellas las decisiones de los diputados. Esto es una farsa. Son gandallas y vendepatrias. No es a tu gusto, y estás validando la palabra de aquel vendepatrias (señaló a Rodríguez Prats)”.
Desde su lugar Rodríguez Prats manoteaba en desaprobación de los señalamientos en su contra, y de paso ordenaba a Maldonado que no decretara receso: “¡No, señor. Debe seguir la sesión!”
A pesar de la orden, el presidente de la comisión decretó receso de cinco minutos. Mónica Fernández, Rafael Sánchez Cabrales, Ramón Pacheco, Joaquín Vela, Cuauhtémoc Velasco y Almazán, del FAP, abandonaron el salón, elevando el tono: “¡vendepatrias! ¡El pueblo se los va a cobrar!”
Tras los cinco minutos se reinició la sesión, y en otros cinco minutos la triada PAN-PRI-Partido Verde aprobó los dictámenes más polémicos de la minuta enviada por el Senado, concretándose el fulminante albazo.
Aún así, David Mendoza terminó por dar la bienvenida a la aprobación fast trak: “Este amplio sector de la izquierda (NI) se considera satisfecho; es importante para México que se haya logrado la reforma”.
LA JORNADA
lunes, 20 de octubre de 2008
GRUPOS DE AFINIDAD
ES IMPORTANTE LEER ESTO UN GRUPO DE AFINIDAD ES MAS EFECTIVO QUE UNA MASA POPULAR MAL ORGANIZADA
El Poder de los Grupos
de afinidad (GAs)
Desde los años setenta, en el movimiento noviolento se estableció el sistema de los GA, que hoy por
hoy, por ejemplo, son la célula organizativa básica del movimiento internacional de oposición y
alternativas a la globalización económica. Un GA es un conjunto pequeño e irregular de personas unidas
por muy diversos motivos y afinidades: política, amistad, colaboración en campañas o proyectos
específicos, etc. Un GA se organiza en la acción colectiva repartiendo tareas entre sus miembros,
coordinándose con otros GA, para constituir finalmente una red de acción política basada en la cohesión, la
confianza y el apoyo mutuo. Hoy día, hasta el empresario más atolondrado habla de organización en red.
La nuestra también lo es, pero no sólo porque usemos profusamente Internet y Email, como todo el mundo
observa anonadado: lo es porque nos organizamos en una trama basada en la autonomía de los grupos, en
la descentralización, en la horizontalidad y la noviolencia.
¿Qué es un grupo de afinidad y cómo puedo formarlo?
Un grupo de afinidad (GA) es un grupo de personas entre las que hay afinidad mutua, conocen los
puntos fuertes y las debilidades los unos de los otros, se apoyan mútuamente y realizan (o intentan realizar)
juntos actividad política/de campañas. Tienden a ser más efectivos cuando son pequeños (5-15 personas) y
permanecen unidos durante un largo periodo de tiempo. El GA es una alternativa a la mentalidad de masas
de la cultura contemporánea, se basa en la interacción cara a cara, en la comunicación directa y significativa
y en la toma de decisiones por consenso en lugar de los mandatos de la mayoría.
El concepto de grupos de afinidad tiene una larga historia. Como estructura organizativa, se
desarrollaron por parte del movimiento anarquista durante la Revolución Española y han sido utilizados
con éxito inspirador a lo largo de los últimos treinta años por movimientos antimilitaristas, feministas,
antinucleares, medioambientales y de justicia social en todo el mundo. Se utilizaron por primera vez como
una estructura para un bloqueo noviolento a gran escala durante la gran ocupación de la central nuclear del
Ruhr por 30.000 personas en Alemania, en 1969; después en los EEUU durante las ocupaciones/bloqueos
de la central nuclear de Seabrook en 1971, en las cuales fueron arrestadas 10.000 personas; y otras muchas
veces por el exitoso movimiento antinuclear norteamericano durante los años 70 y los 80.
Su utilización para apoyarse activistas en medio de altos niveles de represión policial ha sido confirmada
una y otra vez. Más recientemente, han sido usados con extraordinario éxito en las acciones de masas de
Seattle, Washington y Praga, donde la organización fue realizada de una manera completamente abierta
para poder crear una red de interconexiones dentro de la cual los GA pudieron planear acciones autónomas
para hacer fracasar al gabinete de la Organización Mundial del Comercio o provocar la clausura del
encuentro del FMI/BM.
¿Con quién puedo formar un grupo de afinidad?
La respuesta es simple: con personas que conoces y que sienten de la misma manera los temas en
cuestión. Es crucial tener algo en común aparte de la cuestión que os ha llevado a estar unid@s y que exista
confianza entre vosotr@s. Un aspecto importante para ser parte de un GA es saber dónde está cada cual en
relación con la campaña o con el tema. Esto puede implicar el comer juntos y discutir sobre vuestras
esperanzas, vuestros miedos, tácticas, ideologías, problemas, o podría hacerse realizando juntos algún tipo
de formación relacionada con el activismo, como asistir a un cursillo de formación en noviolencia o
bloqueo.
Deberías tener una idea compartida de lo que esperas de la acción/campaña individualmente y
colectivamente, de cómo funcionará presumiblemente, qué ayuda necesitarás de las demás personas y qué
puedes ofrecerles. Te servirá de ayuda que te pongas de acuerdo en ciertas cosas básicas: en qué medida vas
a comprometerte y organizarte, a ser activ@, noviolent@, susceptible, dispuest@ al riesgo de ser arrestad@,
si pagarás la fianza o sanción y cómo, tu perspectiva política global, etc.
¿Qué hace un grupo de afinidad?
Dentro de un GA hay todo un abanico de diferentes funciones que sus miembros pueden realizar. Gran
parte de esas funciones estarán determinadas por la razón o la meta a que debe su existencia el grupo de
afinidad pero podrían incluir una persona portavoz ante los medios de comunicación, una catalizadora de
decisiones rápidas, alguna formada en primeros auxilios, otra portavoz que asista a asambleas mayores de
otros GA, una entendida en asuntos jurídicos y otra de apoyo en los arrestos que no corra el riesgo de se
arrestada pero que gestione la logística de quienes sí corren ese riesgo.
Además de estas funciones dentro del propio grupo de afinidad, éste como tal puede adoptar un papel
especializado en la forma en que se relaciona con otros GAs o en que opera a lo largo de la protesta o de la
campaña. Puede haber Gas especializados en observar a los policías, en protestas electrónicas, en asuntos
jurídicos, en comunicación, en medicina, en teatro callejero o en bloqueos. En este sentido, diversos GAs
forman una red interconectada e interdependiente que logra muchas más cosas que un gran grupo de
activistas individuales.
¿Qué puedo hacer si no tengo un grupo de afinidad?
Aunque lo ideal es realizar una acción o una campaña con un GA ya establecido, nunca es demasiado
tarde para formar uno. Animamos a todos a formar un GA con antelación para permitir que el grupo tenga
tiempo de crear confianza y amistad así como disminuir las dificultades logísticas. Es más fácil conseguirlo
si un grupo de vosotros realiza la planificación y estaréis mucho más segur@s, acertad@s y mejor
organizad@s junt@s de lo podríais estar por separado. Sin embargo, las personas que llegan solas tienen
una oportunidad de formar un grupo temporal firme y seguro. También puedes incluirte en alguno ya
formado si os encontráis afines y a gusto junt@s.
¿Cómo se adaptan los grupos al plan de acción?
Los días de la acción directa van a implicar los esfuerzos coordinados de muchos GAs diferentes que
están animados a vincularse con otros GAs formando agrupaciones. Una agrupación no requiere el mismo
nivel de confianza y amistad que un GA, pero es útil un cierto grado de acuerdo general sobre tácticas,
nivel de cooperación, ubicación y estilo.
El modelo de GA existe no sólo para que los grupos puedan ser autónomos dentro de una acción sino
también por razones de firmeza y seguridad; actúas junto a aquellas personas que conoces, en quien confías
y que son capaces de planear acciones de masas exitosas o actos de desobediencia civil. Esto teje una red de
acción que puede lograr mucho más que un grupo de activistas actuando por separado.
Preguntas útiles a la hora de planificar acciones
-¿En qué medida conocéis bien el tema y el objetivo?
-¿Qué nivel de riesgo estáis dispuest@s a aceptar? ¿Cómo va a afectar vuestra acción a la cuestión o a la
campaña?
-¿Estáis familiarizad@s con todas las entradas, salidas, carreteras, cámaras que hay en la zona?
Las fotos y los videos son útiles. Si has tomado notas, ¿sonarán mal si acaban en el juzgado? Piensa en la
posibilidad de usar palabras en clave y en destruir tus notas.
-¿Habéis hecho un meticuloso reconocimiento del terreno antes de hacer públicas las acciones? Hacerlo
después es más difícil.
-¿Habéis pensado en o practicado las siguientes cosas: permanecer junt@s dentro del gentío, maneras de
tomar decisiones rápidas, librarse del arresto, tratar con tácticas policiales como gases varios, brigadas
agarradas o caballos y perros o en quién es el mejor catalizador, corredor, vigilante?
-¿Tenéis suficiente tiempo para planear una acción realmente exitosa?
-¿Os habéis encargado de demasiadas cosas o de no las suficientes?
-¿Cómo vais a hacer que vuestra acción sea visible?
-¿Hay lugares para recogida de pancartas, mástiles de banderas, símbolos del grupo que se puedan
reivindicar disfrutando de ellos?
-¿Cuáles son vuestras metas y tácticas?
-¿Cuántas personas necesitáis para la acción?
-¿Deben tener alguna habilidad especial?
-¿Estáis bien entrenad@s? La formación es esencial para cualquier acción.
-¿Cómo se comunicará vuestro grupo los demás grupos y con la acción en su conjunto? ¿Disponéis de
bicicletas, de radios o de móviles o de opciones más imaginativas sobre todo si fallan los anteriores? ¿Estáis
pensando estratégicamente, creativamente y lateralmente?
¿Os estáis divirtiendo?
Es importante recordar que el grupo de afinidad os pertenece, que vosotr@s debéis decidir qué tipo de
acciones y qué nivel de riesgo deseáis aceptar. Unir a gente creativa para actuar y trabajar colectivamente
en un mundo que prospera sobre la base del individualismo y la alienación del consumismo pasivo es uno
de los actos más poderosos de resistencia que podemos realizar como activistas. El aislamiento le interesa al
Poder, por eso nuestra unidad es revolucionaria. Cread un grupo de afinidad y comprobad cómo aumenta
vuestra eficacia y la nuestra.
Como decía el discurso final de la película “El Gran Dictador” de Charles Chaplin: “Nosotros, el pueblo
tenemos el poder para crear la felicidad, tenemos el poder para crear esa vida libre y espléndida... para
hacer de esta vida una radiante aventura. Utilicemos ese poder.. ¡Unámonos tod@s!”.
El Poder de los Grupos
de afinidad (GAs)
Desde los años setenta, en el movimiento noviolento se estableció el sistema de los GA, que hoy por
hoy, por ejemplo, son la célula organizativa básica del movimiento internacional de oposición y
alternativas a la globalización económica. Un GA es un conjunto pequeño e irregular de personas unidas
por muy diversos motivos y afinidades: política, amistad, colaboración en campañas o proyectos
específicos, etc. Un GA se organiza en la acción colectiva repartiendo tareas entre sus miembros,
coordinándose con otros GA, para constituir finalmente una red de acción política basada en la cohesión, la
confianza y el apoyo mutuo. Hoy día, hasta el empresario más atolondrado habla de organización en red.
La nuestra también lo es, pero no sólo porque usemos profusamente Internet y Email, como todo el mundo
observa anonadado: lo es porque nos organizamos en una trama basada en la autonomía de los grupos, en
la descentralización, en la horizontalidad y la noviolencia.
¿Qué es un grupo de afinidad y cómo puedo formarlo?
Un grupo de afinidad (GA) es un grupo de personas entre las que hay afinidad mutua, conocen los
puntos fuertes y las debilidades los unos de los otros, se apoyan mútuamente y realizan (o intentan realizar)
juntos actividad política/de campañas. Tienden a ser más efectivos cuando son pequeños (5-15 personas) y
permanecen unidos durante un largo periodo de tiempo. El GA es una alternativa a la mentalidad de masas
de la cultura contemporánea, se basa en la interacción cara a cara, en la comunicación directa y significativa
y en la toma de decisiones por consenso en lugar de los mandatos de la mayoría.
El concepto de grupos de afinidad tiene una larga historia. Como estructura organizativa, se
desarrollaron por parte del movimiento anarquista durante la Revolución Española y han sido utilizados
con éxito inspirador a lo largo de los últimos treinta años por movimientos antimilitaristas, feministas,
antinucleares, medioambientales y de justicia social en todo el mundo. Se utilizaron por primera vez como
una estructura para un bloqueo noviolento a gran escala durante la gran ocupación de la central nuclear del
Ruhr por 30.000 personas en Alemania, en 1969; después en los EEUU durante las ocupaciones/bloqueos
de la central nuclear de Seabrook en 1971, en las cuales fueron arrestadas 10.000 personas; y otras muchas
veces por el exitoso movimiento antinuclear norteamericano durante los años 70 y los 80.
Su utilización para apoyarse activistas en medio de altos niveles de represión policial ha sido confirmada
una y otra vez. Más recientemente, han sido usados con extraordinario éxito en las acciones de masas de
Seattle, Washington y Praga, donde la organización fue realizada de una manera completamente abierta
para poder crear una red de interconexiones dentro de la cual los GA pudieron planear acciones autónomas
para hacer fracasar al gabinete de la Organización Mundial del Comercio o provocar la clausura del
encuentro del FMI/BM.
¿Con quién puedo formar un grupo de afinidad?
La respuesta es simple: con personas que conoces y que sienten de la misma manera los temas en
cuestión. Es crucial tener algo en común aparte de la cuestión que os ha llevado a estar unid@s y que exista
confianza entre vosotr@s. Un aspecto importante para ser parte de un GA es saber dónde está cada cual en
relación con la campaña o con el tema. Esto puede implicar el comer juntos y discutir sobre vuestras
esperanzas, vuestros miedos, tácticas, ideologías, problemas, o podría hacerse realizando juntos algún tipo
de formación relacionada con el activismo, como asistir a un cursillo de formación en noviolencia o
bloqueo.
Deberías tener una idea compartida de lo que esperas de la acción/campaña individualmente y
colectivamente, de cómo funcionará presumiblemente, qué ayuda necesitarás de las demás personas y qué
puedes ofrecerles. Te servirá de ayuda que te pongas de acuerdo en ciertas cosas básicas: en qué medida vas
a comprometerte y organizarte, a ser activ@, noviolent@, susceptible, dispuest@ al riesgo de ser arrestad@,
si pagarás la fianza o sanción y cómo, tu perspectiva política global, etc.
¿Qué hace un grupo de afinidad?
Dentro de un GA hay todo un abanico de diferentes funciones que sus miembros pueden realizar. Gran
parte de esas funciones estarán determinadas por la razón o la meta a que debe su existencia el grupo de
afinidad pero podrían incluir una persona portavoz ante los medios de comunicación, una catalizadora de
decisiones rápidas, alguna formada en primeros auxilios, otra portavoz que asista a asambleas mayores de
otros GA, una entendida en asuntos jurídicos y otra de apoyo en los arrestos que no corra el riesgo de se
arrestada pero que gestione la logística de quienes sí corren ese riesgo.
Además de estas funciones dentro del propio grupo de afinidad, éste como tal puede adoptar un papel
especializado en la forma en que se relaciona con otros GAs o en que opera a lo largo de la protesta o de la
campaña. Puede haber Gas especializados en observar a los policías, en protestas electrónicas, en asuntos
jurídicos, en comunicación, en medicina, en teatro callejero o en bloqueos. En este sentido, diversos GAs
forman una red interconectada e interdependiente que logra muchas más cosas que un gran grupo de
activistas individuales.
¿Qué puedo hacer si no tengo un grupo de afinidad?
Aunque lo ideal es realizar una acción o una campaña con un GA ya establecido, nunca es demasiado
tarde para formar uno. Animamos a todos a formar un GA con antelación para permitir que el grupo tenga
tiempo de crear confianza y amistad así como disminuir las dificultades logísticas. Es más fácil conseguirlo
si un grupo de vosotros realiza la planificación y estaréis mucho más segur@s, acertad@s y mejor
organizad@s junt@s de lo podríais estar por separado. Sin embargo, las personas que llegan solas tienen
una oportunidad de formar un grupo temporal firme y seguro. También puedes incluirte en alguno ya
formado si os encontráis afines y a gusto junt@s.
¿Cómo se adaptan los grupos al plan de acción?
Los días de la acción directa van a implicar los esfuerzos coordinados de muchos GAs diferentes que
están animados a vincularse con otros GAs formando agrupaciones. Una agrupación no requiere el mismo
nivel de confianza y amistad que un GA, pero es útil un cierto grado de acuerdo general sobre tácticas,
nivel de cooperación, ubicación y estilo.
El modelo de GA existe no sólo para que los grupos puedan ser autónomos dentro de una acción sino
también por razones de firmeza y seguridad; actúas junto a aquellas personas que conoces, en quien confías
y que son capaces de planear acciones de masas exitosas o actos de desobediencia civil. Esto teje una red de
acción que puede lograr mucho más que un grupo de activistas actuando por separado.
Preguntas útiles a la hora de planificar acciones
-¿En qué medida conocéis bien el tema y el objetivo?
-¿Qué nivel de riesgo estáis dispuest@s a aceptar? ¿Cómo va a afectar vuestra acción a la cuestión o a la
campaña?
-¿Estáis familiarizad@s con todas las entradas, salidas, carreteras, cámaras que hay en la zona?
Las fotos y los videos son útiles. Si has tomado notas, ¿sonarán mal si acaban en el juzgado? Piensa en la
posibilidad de usar palabras en clave y en destruir tus notas.
-¿Habéis hecho un meticuloso reconocimiento del terreno antes de hacer públicas las acciones? Hacerlo
después es más difícil.
-¿Habéis pensado en o practicado las siguientes cosas: permanecer junt@s dentro del gentío, maneras de
tomar decisiones rápidas, librarse del arresto, tratar con tácticas policiales como gases varios, brigadas
agarradas o caballos y perros o en quién es el mejor catalizador, corredor, vigilante?
-¿Tenéis suficiente tiempo para planear una acción realmente exitosa?
-¿Os habéis encargado de demasiadas cosas o de no las suficientes?
-¿Cómo vais a hacer que vuestra acción sea visible?
-¿Hay lugares para recogida de pancartas, mástiles de banderas, símbolos del grupo que se puedan
reivindicar disfrutando de ellos?
-¿Cuáles son vuestras metas y tácticas?
-¿Cuántas personas necesitáis para la acción?
-¿Deben tener alguna habilidad especial?
-¿Estáis bien entrenad@s? La formación es esencial para cualquier acción.
-¿Cómo se comunicará vuestro grupo los demás grupos y con la acción en su conjunto? ¿Disponéis de
bicicletas, de radios o de móviles o de opciones más imaginativas sobre todo si fallan los anteriores? ¿Estáis
pensando estratégicamente, creativamente y lateralmente?
¿Os estáis divirtiendo?
Es importante recordar que el grupo de afinidad os pertenece, que vosotr@s debéis decidir qué tipo de
acciones y qué nivel de riesgo deseáis aceptar. Unir a gente creativa para actuar y trabajar colectivamente
en un mundo que prospera sobre la base del individualismo y la alienación del consumismo pasivo es uno
de los actos más poderosos de resistencia que podemos realizar como activistas. El aislamiento le interesa al
Poder, por eso nuestra unidad es revolucionaria. Cread un grupo de afinidad y comprobad cómo aumenta
vuestra eficacia y la nuestra.
Como decía el discurso final de la película “El Gran Dictador” de Charles Chaplin: “Nosotros, el pueblo
tenemos el poder para crear la felicidad, tenemos el poder para crear esa vida libre y espléndida... para
hacer de esta vida una radiante aventura. Utilicemos ese poder.. ¡Unámonos tod@s!”.
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